COSAS JODIDAS QUE SUCEDEN CUANDO EMPIEZAS A SALIR CON ALGUIEN

30 08 2014

Leisure

Salir con alguien es la cosa más terrible que puede hacer una persona. Si en algún momento de tu triste vida ves que estás empezando a “sentir” “algo” por alguien, tienes que ser lo suficientemente fuerte como para extirpar esta idea de tus entrañas. Creedme, lo más triste del mundo es un hombre —o mujer— enamorado. Son seres capaces de hacer las cosas más indignas de este planeta, cosas peores que modificar el código genético de la soja o dejar el wi-fi conectado toda la puta noche. Cuando un ser vivo con cierta consciencia empieza a compartir ciertas horas de su día a día con otra persona con la que ha hecho un pacto de permisividad en el tema de tocarse mutuamente los genitales (lo que vendría a ser el “tener una pareja”) pasa a ser víctima de un conjunto de actitudes un tanto despreciables, poco coherentes con uno mismo. Y es que nunca existirá el mismo nivel de amor y aprecio entre estas dos personas y esto conllevará a vivir noches de llantos, platos rotos, facturas de abogados y pensiones alimenticias que convertirán a ese feliz recién nacido que salió del útero de su madre en un ser gris, triste y mal afeitado que empezará a desarrollar todo tipo de enfermedades relacionadas con el estilo de vida occidental. Si pese a todo sigues con la idea de salir con alguien, es recomendable que le eches un vistazo a este sencillo listado de handicaps relacionados con el inicio de la época de apareamiento:

Beber demasiado

Cuando empiezas a “quedar” con alguien realmente no sabes qué hacer. Aparte de los besos y abrazos tiene que haber algo más pero como no conoces a esa otra persona, no tienes ni idea de qué hacer fuera de la cama. De hecho quedar con tu pareja para tomar algo, cenar o aprovechar la oferta cultural de tu ciudad es solamente una excusa para terminar follando esa misma noche, que es lo que realmente los dos queréis. Para llegar a eso, ambos sabéis que tenéis que emborracharos un poco porque sois totalmente incapaces de deciros a la cara que lo único que queréis es ir a follar. Esta incapacidad de comunicación, de hecho, será lo que caracterizará vuestra relación y, finalmente, será lo que acabará con ella y te convertirá de nuevo en un soltero feliz.

Falta de sueño

Ahora que has convertido tus horas de sueño en “horas de hacer el amor” tu cuerpo y mente empezarán a deteriorarse. Si a esto le sumas que te pasas las tardes bebiendo como un cobarde con tu nueva pareja entonces, cuando cruces la puerta de la oficina donde trabajas, parecerás un tipo con PROBLEMAS de verdad, como si estuvieras teniendo un flirteo fuerte con las drogas. Claro que también puede parecer que por las noches te pongas un traje de murciélago y salves a esta puta moribunda llamada “tu ciudad” del crimen incesante que puebla sus calles. Joder, qué más quisieras, la triste realidad es que solo te estás a follando a un desconocido.

Olor

Conocer a una persona nueva te abre un nuevo mundo de experiencias sensoriales. De repente tu cuerpo huele a otra persona y te pasas el día oliéndote los dedos a escondidas. Vale, hueles a sus genitales —más que nada porque te pasas las noches amarrado a ellos— pero también a su pelo y a su piel. Empiezas a extrañar tu propio olor, de algún modo te estás descomponiendo como persona, tu individualidad se va desmontando como un rompecabezas. Ahora eres algo que ha quedado muy lejos de lo que eras y es posible que nunca más vuelvas a recuperar tu esencia primigenia, más que nada porque ahora está invadiendo el cuerpo de esa otra persona que tú llamas “cariño”.

Gases

Esto deriva de pasarse las noches bebiendo sin parar para terminar follando. Todo ese alcohol y gas ingerido se convierten en terribles gases afincados en tus intestinos. Este infierno se convierte en algo mucho peor cuando te encuentras tumbado en la cama abrazado a tu nueva y recién estrenada pareja. Evidentemente no quieres que piense que eres la clase de persona que se va tirando pedos por ahí sin ningún tipo de pudor y mucho menos de los que lo hacen en la cama, así que intentas aguantártelos durante toda la noche. Craso error, tu estómago se convierte en el jodido Hiroshima, tienes Ébola concentrado ahí dentro. A la que puedes te diriges al baño e intentas tirarte pedos mientras los disimulas tirando de la cadena pero resulta una tarea harta imposible, tienes demasiados gases y crees que el sonido será una barbaridad y tienes MIEDO. Un clásico es levantar la sábana y sacar el culo mientras la pareja duerme, entonces, con una destreza absoluta intentas gasear la habitación con el mayor silencio posible, como soplando las velas de tu séptimo aniversario. Entonces, si lo logras sin despertar a nadie, sientes el alivio absoluto, como Jack en el final de Perdidos. Lo que no sabes es que en ese mismo momento tu pareja puede estar haciendo exactamente lo mismo. Es lo que tiene el amor.

Es curioso porque con el tiempo empezaréis a tiraros pedos sin problema, con total soltura. Primero será algo simpático pero luego, cuando en vez de decir “hola” al llegar a casa te limites a soltar una buena ventosidad, significará que la relación está empezando a deteriorarse. Esos pedos serán incluso como insultos salidos directamente del recto. Todo lo que no te atrevas a decirle —que esas ensaladas que hace con pasas son una mierda— saldrá en estado gaseoso de tu culo. El desprecio en estado puro.

Sentimiento de inferioridad

A mí al menos me pasa. Cuando conozco a alguien, los primeros meses me siento como una mierda, como alguien totalmente inferior a mi pareja. Analizo mi forma de vida y pienso que no soy nada y que no sirvo de nada. Ella tiene un curro de verdad, uno que sirve de algo mientras que yo no sé ni dónde estaré dentro de dos meses. Ella gana dinero de verdad, tú sobrevives. Entonces empiezo a pensar que esto de salir tanto e ir a conciertos y gastarme un 50% del sueldo en discos es demasiado inmaduro. La tristeza me inunda y me avergüenzo de mí mismo. Con el tiempo esta situación se invierte y empiezo a pensar que mi vida es la hostia y que vivo de puta madre mientras que ella se pudre con su curro de mierda ya “establecido”. Ella es una víctima del sistema, yo un poeta urbano.

No tienes dinero

Pese a que nunca lo habías hecho, ahora tienes que hacer regalos. Tu dinero ya no significa discos y bolsas de pelotazos, ahora significa tener que gastarlo en otra persona. Cuesta acostumbrarse.

Comunicación constante

Cuando no estás con tu pareja necesitas estar con ella de otro modo. Te conviertes en un ser conectado al teléfono, mandando mensajitos todo el puto día. Dejas de vivir en el presente para vivir en otro sitio que nadie logra comprender. Un sitio entre la realidad y la ficción llamado “Amor”, cuya capital es “Capullo”, donde, por cierto, hacen unos buenos bocadillos de tortilla.

Cambios constantes en la actitud

Una relación es una montaña rusa sentimental y para subir en ella tienes que canjear tu dignidad. Cualquier pequeña mierda se convertirá en un debate importantísimo que pondrá en jaque la tranquilidad de vuestra relación y la estabilidad política del país. Estos cambios de actitud harán que desde fuera parezcas uno de esos marineros que se pasean por el puerto a altas horas de la madrugada meándose en el mar y pensando que el orín es un sedal y que están pescando como “en los viejos tiempos”. En fin, un puto loco.

Ahora tu vida es tu pareja

Coge todo lo que tenías antes y tíralo a la basura. Ahora tu vida es esa otra persona. Nada más importa. El cine tiene casi 120 años de historia y el hombre es capaz de salir del planeta Tierra pero te sigue interesando más esa tía que no sabe ni utilizar un bidé.

Higiene personal

Por primera vez en tu vida tendrás que cambiarte de ropa interior CADA maldito día, no vaya a ser que tu pareja piense que eres un degenerado. Esto, en el fondo, te hundirá en una depresión sin salida.

Traicionarse a uno mismo

Ahora, de repente, te gusta la jodida pizza con piña.

Pretender ser un tipo sano

Tu pareja tiene que pensar que te cuidas, al fin y al cabo estás introduciendo tu semen en su vagina o estás albergando su nardo en tu interior. Ya no puedes comer esas mierdas que tanto te gustaban que vendían en la semana americana del Lidl. Adiós a los noodles, a los frankfurts crudos y a la felicidad.

Hay cientos de cosas jodidas que uno hace cuando empieza a salir con alguien pero el tiempo en la red es limitado y no se pueden enumerar todas. Seguro que vosotros, los humanos, tenéis un buen puñado de aportaciones interesantes. En fin, lo que tiene que quedar claro es que empezar a salir con alguien significa convertirse en otra persona y esperar a que llegue el momento en que uno de los dos empiece a hartarse de toda esta mierda demencial y vuelva a recuperar de golpe todas sus costumbres de siempre, estallándote en la cara como el agua de una presa que acaba de ser reventada. “Reventar”, este es el verbo adecuado para describir el estado actual de tu relación.

By Pol Rodellar para Vice





Extraño a mi “ex”, ¿qué hago?

12 03 2014

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El “EX” del que hablo es esa persona con la que tenías una relación o el tipo con la que esperabas tener una. Pero ya no está en tu vida de la misma manera que antes. Todavía crees, genuinamente, que sientes amor por esa persona, a pesar de que ya no es una parte importante de tu vida por una razón: por idiota.

 Te lastimó, probablemente en varias ocasiones. Y sabes muy dentro de tu corazón que no tienes nada que hacer con esa persona en una relación y quizá ni siquiera tener una amistad con esa persona. Pero aun así le extrañas mucho, a pesar de que te hace daño.

Te aferras a los recuerdos, sin importar el hecho de saber que es tiempo de seguir adelante. Le extrañas más de lo que eres capaz de expresar claramente, piensas en esa persona todo el tiempo y el corazón te duele al pensar que ya no estará cerca.

Claro, el problema de extrañar a alguien con quien has tenido, o tienes, una relación tóxica es que nos empuja a engancharnos de nuevo con esa persona (que es lo último que necesitas).

Pero probablemente ya le hablaste o le mandaste mensajes, más de una vez. Quizá te arrepentiste en cuanto pasó, pero no puedes evitarlo, ¿cierto? Cada pequeño progreso que has conseguido para hacer más grande la distancia entre ustedes desapareció por completo en un segundo.

Si tuvieras la oportunidad, regresarías con esa persona en un instante; esperas que un día, se de la vuelta y admita en voz alta, “Lo arruiné, tú eres lo que necesito en la vida.”

Lo que nos lleva al punto más importante: Esa persona a la que extrañas tanto, en realidad no existe.

Así es. Esa persona a la que echas tanto de menos, aquella que deseas abrazar de nuevo, la persona por la que tu cuerpo sufre, no es real. Seguro vas a decir, “¡Espera! Yo estaba en una relación muy real, ¿a qué te refieres con que no existe?”

Lo que extrañas es la idea de esa persona, no de quien fue y es en realidad.

Extrañas la versión de la persona que construiste en tu cabeza. Tú generaste esa versión para llenar algo que en ti faltaba. Podría ser la necesidad de resolver tus problemas con otras parejas del pasado. Podría ser una obsesión irreal del “hombre o la mujer perfecta”. Quizá una obsesión con las personas que no están disponibles.

Al principio de tu relación de amor o amistad, esta persona de alguna manera hizo cosas que tú siempre quisiste o esperaste de alguien y de alguna forma dijo las cosas correctas; eso fue lo que te confundió en el camino.

Además de que fue capaz de evitar hacer cosas que otros personas hicieron en tu pasado y que terminaron lastimándote. Y en cuento fuiste testigo de ese “buen comportamiento”, te aferraste a esa persona. Ignoraste todo lo malo y te colgaste de la fantasía romántica que te proporcionó.

Todas esas características positivas fueron agrupadas para crear la imagen de esa persona ideal, que en realidad no es tan bueno o por lo menos no lo hacen la persona ideal. Es esa versión armada que hiciste lo que te duele, lo que te hace sentir mal. Es la versión que en realidad extrañas. La versión que te hace preguntarte si volverás a encontrar una persona igual. No puedes imaginar a otra persona así, con todas esas cualidades únicas.

La creación/idea con la que creíste estar, esa persona a la que extrañas tanto en realidad te trataba muy mal, te hacía llorar, sentirte sol@. Pero no piensas mucho en esos momentos horribles cuando te acuerdas de esa persona, ¿verdad?

Aquello que extrañas no involucra lo negativo. Al contrario, es acerca de lo idílico. Se trata de los pequeños momentos que fueron maravillosos a su lado; puedes cerrar los ojos y regresar a ellos, sentirte increíblemente feliz y luego increíblemente triste.

Cuando debes de tener presente las situaciones más difíciles de tu relación, eliges el lado contrario. La persona que lograste crear, que no existe en verdad, aparece de repente. Está sonriendo, te hace sentir especial, es el ser humano que te hace sentir invencible. “La idea” de esa persona regresa con fuerza y te hace retroceder en tu proceso para olvidar.

Las noches son lo peor, ¿cierto? La ansiedad alcanza su punto más alto. Parece que nada es capaz de tranquilizar tu frustración, tu ira y tu sentimiento de pérdida. Estar sol@ es doloroso, aun en compañía de tus amigos más cercanos.

Y cualquier cosita es suficiente para que quieras aventar algo contra la pared mientras piensas “¿Por qué no puedo dejarlo ir? ¿Por qué no puedo seguir adelante? ¿Por qué le sigo extrañando? ¿Por qué este sentimiento no desaparece?”

No vas a dejar de “extrañarlo/a” hasta que reconozcas que realmente nunca estuvo ahí.

Fue sólo un fantasma.





¿Cómo dejar de sufrir por amor?

9 02 2014

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El fin de una relación representa un duelo, por lo que involucramos varios sentimientos y tenemos que enfrentarnos a diversas etapas…

El sufrimiento es una sensación que experimentamos todos los seres humanos al enfrentar un momento de tristeza, dolor o desilusión. Se trata de sentimientos desagradables debido a que generan malestar, y nos hacen sentir que será difícil seguir adelante o, en los casos más graves, que no tendrá sentido retomar nuestro camino.

Sin embargo, por más dolorosos que sean, todos los sentimientos nos sirven para algo. En este caso, la decepción amorosa será de utilidad para tratar de entender qué es lo que buscamos en una pareja, recapacitar sobre cómo hemos actuado hasta el momento y ajustar lo que sea necesario para tener un mejor resultado la próxima vez. En este sentido, el riesgo de evitar el sufrimiento sería evadir nuestros sentimientos y, por lo tanto, no reflexionar sobre nosotros mismos, lo que provoca que repitamos continuamente conductas estériles.

Una ruptura amorosa representa un duelo, por lo que son varios los sentimientos que se involucran en esta situación. Las etapas son las siguientes:

1. Negación: Se refleja al no poder creer que la relación terminó, pensar que podrán regresar a estar juntos o, incluso, el no sentir ningún cambio o sentimiento ante la ruptura. Todo ello nos permite amortiguar el dolor

2. Enojo/euforia: Sucede cuando comenzamos a cuestionar el porqué de lo sucedido. La sensación principal es sentir que estamos ante una injusticia. En muchas ocasiones esta etapa nos lleva a buscar, de manera maniaca, otra pareja, con la finalidad de evitar el dolor. No obstante, si en este momento iniciamos otra relación, es probable que nos desilusionemos nuevamente, ya que estaremos acumulando sentimientos que corresponden a otras relaciones.

3. Pacto/negociación: Es una fase en la que intentamos superar la situación haciendo un acuerdo con nosotros mismos en cuanto a lo que estaríamos dispuestos a hacer o cambiar para que las cosas mejoraran. Es un momento de reflexión que nos permitirá hacer los ajustes necesarios.

4. Depresión: Es un estado, en general temporario y preparatorio, para la aceptación de la realidad. El poder expresar el dolor permitirá la aceptación total de la ruptura amorosa.

5.- Aceptación: Es en esta etapa en la que se puede visualizar el porvenir con mayor tranquilidad. Generalmente, nos sentimos con esperanza, podemos hablar de la ruptura sin tanto dolor y ya no se nos hace tan difícil estar solos. Es importante mencionar que para llegar a esta etapa hay que experimentar, primeramente, las anteriores.

De esta manera, el haber vivido en primera persona una decepción amorosa nos permitirá comprender, madurar y mejorar; no se puede caminar sin antes gatear o dar algunos tropiezos. Ahora bien, cuando nos percatamos de que la mayor parte del tiempo nos sentimos desilusionados respecto al amor, nos encontramos una y otra vez en relaciones que nos producen más dolor que satisfacción o, simplemente, sentimos que por un largo periodo de tiempo no hemos podido tener una relación estable a pesar de quererlo, es síntoma de que algo anda mal.

“Ya no existen hombres buenos en el mundo”, “las relaciones ya no son como antes”, “la infidelidad es más común ahora”, “yo no creo en el amor”, son frases características de aquellas personas que continuamente se han encontrado en relaciones fallidas y que generan esta concepción de las relaciones humanas y amorosas como resultado de sus continuas decepciones.

Es importante resaltar que el común denominador de todas ellas es que tienen la certeza de que son los demás quienes han tenido la culpa de que sus relaciones no hayan funcionado.

Reconocer nuestra parte de culpa cuando nuestras relaciones fallan, será lo que nos permita lograr una pareja estable y sin más decepciones. Si todas nuestras relaciones han terminado por infidelidad, o continuamente sentimos atracción por personas que ya tienen una pareja o que no nos corresponden, tendremos que detenernos a recapacitar acerca de lo que realmente hace que nos sintamos atraídos hacia este tipo de personas, y reconocer que una parte de nosotros ha buscado de manera inconsciente y repetitiva este patrón.

Es importante permitirnos vivir todas las etapas del duelo y dar tiempo a cada una de ellas, pues solo de esta manera podremos estar en condiciones de intentarlo nuevamente. En ocasiones sucede que nos estancamos en una de ellas, y pasa mucho tiempo sin que podamos sentir que esa ruptura amorosa dejó de doler; ante esto, lo más recomendable será acudir con un profesional en salud mental que nos ayude a superar esta pérdida y a percatarnos de qué es exactamente lo que hace que vivamos desilusiones amorosas una y otra vez.





Relaciones Peligrosas

14 03 2013

Venice whisper

Normalmente, uno nunca elige cuándo o de quién enamorarse, si pudiéramos hacerlo todo en la vida sería más fácil.

El amor se da, las relaciones surgen donde menos te lo esperas. Conoces a alguien y meses después no te explicas como habías pasado toda tu vida sin hablar con él. Y en el mejor de los casos, la relación fluye sin problemas, o con los tropiezos normales.

Sin embargo, hay relaciones que desde el inicio están complicadas. Enamorarse es un sentimiento que no se puede controlar, pero empezar una relación es algo que se decide. Cuando el sentimiento es tan fuerte que nada más importa, no hay mucho que hacer, pero si estás en el punto en que puedes tomar la decisión de no involucrarte, te conviene seguir leyendo esto.

Algunas relaciones están condenadas a complicarse por las situaciones de vida de las personas que las van a vivir; son relaciones que probablemente no terminen bien, que van a hacerles la vida más difícil y al final te van a dejar con la sensación de “si hubiera sabido esto, no me hubiera aventado”.

¿Cuáles son esas situaciones? Aquí te dejamos algunos ejemplos:

1. Compañeros de trabajo

Son las relaciones que más trabajo cuesta evitar porque la convivencia hace que todo sea fácil. Sin embargo, pocos nos detenemos a pensar en lo incómodo que va a ser trabajar codo con codo con tu ex.

No todos los compañeros están prohibidos, pero sí con los que trabajas de manera directa o que tienes que ver todos los días. Piensa en el peor escenario: terminan mal, tienen que trabajar juntos, y él tiene una relación nueva que se pasea enfrente de ti todos los días. No sale bien, no deja nada bueno para ninguno. Evítatelo.

2. Subordinados /Jefes

Esto es muy parecido a las relaciones entre compañeros de trabajo pero le añade un punto extra: la relación con tus otros compañeros. Como mujeres, si te ligas a tu jefe, nadie va a pensar que lo hiciste porque es guapo o porque tiene una inteligencia sorprendente, tus compañeros siempre van a pensar que lo estás haciendo por subir de puesto, aunque no sea así.

Lo que piensan los demás realmente no importa, si te enamoraste de tu jefe no hay nada que hacer, pero si puedes evitarte esta relación que va a poner a todos tus compañeros y a ti incómodos, mejor aléjate. Además, piensa también en el peor escenario: vas a terminar cambiándote de trabajo.

3. Comprometidos

Las historias en las que ell@s dejan a su espos@/novi@ por alguien que acaban de conocer son excepciones. La regla general es que lo que empieza mal termina mal. Si esta persona ya tiene un compromiso con alguien más, ¿qué estás buscando?

4. Ex novi@s de tus amig@s

Aunque algunas de estas relaciones pueden resultar siendo exitosas, lo más probable es que termines perdiendo a una amig@. En este caso valora qué tan importante es su amistad para ti y qué tanto interés tienes en este chic@.

5. Familiares cercanos

¡Tranquilos! No estamos hablando de incesto, sino de entablar relaciones amorosas con familiares de gente muy cercana a ti. Andar con tu concuña, con el primo del novio de tu hermana, con el papá de tu amiga, con el primo de tu prima, puede terminar en situaciones muy incómodas para todos.

Si terminan mal tendrán que seguirse viendo, tendrán que toparse en fiestas, reuniones, celebraciones y eventos familiares y puede resultar sumamente incómodo para toda la familia. Este tipo de relaciones terminan rompiendo lazos familiares fuertes.

Imagina que andas con el hermano de tu cuñado, el hombre que tu hermana eligió para pasar el resto de su vida. Y te pone el cuerno. Y te enteras, y truenan, y toda la familia se enterará de que es un patán que te puso el cuerno. Va a ser desastroso para todos.

Cuando empieza el coqueteo es cuando debemos tomar la decisión de arriesgarlo todo o alejarnos antes de salir lastimad@s. Es cuestión de pensar en las consecuencias más allá de los beneficios. Si esta persona es tan importante para ti y todo esto es irrelevante, ¡disfrútalo!





¿Te rompieron el corazón?

10 02 2013

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El ser humano es imperfecto por naturaleza, y comete errores que no sólo dañan a quien realizó la acción, sino también a quien fue objeto de ella; sin embargo, ¿qué tan sencillo es perdonar y olvidar a quien te rompió el corazón?

Existe una gran diferencia entre perdonar y olvidar, aunque ambos conceptos se encuentran estrechamente relacionados. Las personas, al paso de los años, van almacenando las heridas  como parte de sus recuerdos y, al igual que ellos, se proyectan continuamente en el presente del individuo evitando su crecimiento.

 Para Fred Luskin, psicólogo  y director del Proyecto del Perdón de la Universidad de Stanford,  perdonar no significa aceptar la crueldad ni olvidar que algo doloroso ha sucedido ni tampoco excusar un mal comportamiento; ni  tampoco implica la reconciliación con el ofensor.

 Luskin sugiere que el perdón sirve para descansar y no implica que el ofensor se saldrá con la suya. Significa no sufrir eternamente por esa agresión.

 Es necesario que  aprendas a perdonar y olvidar si deseas continuar con tu vida. Por ello, aquí están algunas claves que te ayudarán a conseguir este objetivo:

 1. Reconoce tus sentimientos. Evadir no te ayudará en nada. Vive y analiza la tristeza y el enojo que sientes.

 2. Todos cometen errores, incluso tú. Nadie esta excepto. Antes de juzgar reflexiona antes sobre las condiciones y lo que llevó a causar el problema y, por consiguiente, la ruptura.

 3. Decide olvidar. Lo difícil no es olvidar, es tomar la decisión de que es el momento de hacerlo. Si no lo haces, jamás podrás dejar atrás tu pasado, por lo tanto, te quitarás la oportunidad de poder disfrutar del presente.

 4. Date un espacio. No temas a la soledad, ésta puede ayudarte a encontrar a la persona más importante de tu vida: tú. Date un espacio para ti. Realiza actividades que te generen placer emocional y físico.

 5. Tiempo. Una relación no dura un minuto ni dos horas, por consiguiente, el dolor no puede desvanecerse de esa forma. Date tiempo y permite que este fluya; no sólo te ayudará a sanar las heridas, sino  que te permitirá ver las cosas desde otro punto.

 Olvidar y perdonar son acciones que te permitirán estar en paz contigo mismo, y te ayudarán a continuar tu camino.





Sexo: Los hombres y sus miedos sexuales

7 01 2013

Sex Fear

No solo las mujeres tienen dudas e inquietudes. Ellos también tienen sus vueltas al momento de encarar un encuentro. Las enumeramos y te damos tips para que los puedas acompañar.

En los hombres existen situaciones psicológicas estrechamente unidas a lo sexual.

 Algunas de ellas son:

 1) Miedo a no gustar

Es un problema muy corriente entre los hombres, que se inicia mucho antes de llegar al acto sexual. El deseo de ser reconocido, “gustar” a una mujer, ser deseado por ella, forma parte del contexto interpersonal necesario a los fundamentos de la propia identidad.

2) Miedo a no saber “encarar”

 En el acercamiento a una mujer, un hombre puede tener miedo al rechazo expresado de casi infinitas maneras. Algunos temen parecer tontos o inseguros, otros, las posibles reacciones agresivas de la mujer. La necesidad de tener permanentemente ciertas garantías de éxito puede retardar mucho tiempo el mínimo acercamiento a la pareja potencial.

3) Miedo por lo que sucederá

 Cuando estos hombres llegan al acto sexual, no están relajados, sino preocupados por lo que sucederá. El resultado siempre es una intensa pérdida de la espontaneidad, una carencia de placer y, por lo tanto, un déficit seguro en la calidad de la erección, lo que confirma la premonición del paciente: “¡He fracasado!”.

4) Miedo a no tener la erección

 Muchos hombres temen ser rechazados si no tienen rápidamente una erección. Esto solo es posible –y no en todos los casos- cuando se es joven, entre los 18 y los 25 años aproximadamente. A medida que aumenta la edad, las condiciones del sistema nervioso y vascular son diferentes. Además, aumentan las exigencias en la calidad de los estímulos.

5) Miedo a “ya no rendir”

 Muchos hombres de más de 45 – 50 años desean tener la misma calidad y prontitud de reacción que 20 o 25 años atrás. El sentido común es el menos común de los sentidos para ellos. La exigencia aumenta, comienzan a aparecer temores a fracasar: se sienten “impotentes”, “acabados”, “viejos”, y comienza el círculo vicioso de rechazos – fracasos sucesivos.

6) Miedo a la “primera vez”

 La primera vez con cada mujer puede producir una fuerte inhibición cuya consecuencia puede llegar a ser la debilidad o la inexistencia de la erección. Como en todas las cosas de la vida, para poder consolidar la confianza y la seguridad, son necesarias varias experiencias positivas.

fuente: analitica.com 




Los Celos: un problema de autoestima.

5 03 2012

Espiar a la pareja en Facebook daña la relación

Dicen que el que busca, encuentra. Espiar el comportamiento de la pareja en las redes sociales puede tener consecuencias graves, sobre todo cuando se tiene tendencia a padecer celos patológicos.

Según un estudio de la Universidad Autónoma de Nuevo León, del que ha hecho eco el diario Milenio, el 30% de los usuarios de Facebook han tenido problemas con sus parejas por problemas de celos relacionados con su comportamiento en las redes sociales.

En el pasado se han llevado a cabo estudios similares que señalan que Facebook puede detonar comportamientos paranoicos. Una investigación realizada en la Universidad de Guelph (Canadá), encontró que en vez de mejorar la comunicación con la pareja, la red social conduce a actitudes de celos compulsivos.

Tener un nivel bajo de celos es normal, ya que casi siempre existe un miedo “lógico” a perder el amor. El problema es cuando empiezas a coaccionar a tu pareja y tus celos te hacen sufrir.

La mayoría de los celosos patológicos tienen un problema de baja autoestima. Eso quiere decir, por ejemplo, que una mujer celosa ve como posible amenaza a casi todas las demás mujeres. En el fondo piensa que son mejor que ella. Cuando ve que su pareja interactúa con otra mujer o se retrata junto a alguien del sexo opuesto, comienzan pensamientos irracionales como “es más guapa que yo” o “es mejor que yo”. Estos pensamientos, producto de la baja autoestima, provocan conjeturas irracionales. La clave es neutralizar los pensamientos negativos relacionados con la baja autoestima.

¿Has tenido problemas de celos por una red social?

Por: Silvia Olmedo
Tomado de: http://www.silviaolmedo.tv/articulos/display.php?story_id=162