Le gusto, pero quiero que siga siendo sólo mi amigo

29 04 2012

Han sido compañeros por mucho tiempo, pueden confiar el uno en el otro y saben que estarán cuando los necesites. Pero entonces te das cuenta de que tu amigo te está mirando con otros ojos, empieza a hablar de ti más seguido, te llena de halagos y tus otros conocidos empiezan a especular cómo tú y él se verían juntos.

El problema es que tú sólo quieres que él siga siendo tu amigo, pero no eres capaz de decírselo a la cara, no sólo por miedo a hacerle daño, sino también porque crees que eso va romper el vínculo entre ambos.

Afortunadamente hay amistades que logran sobreponerse a las aspiraciones románticas de uno de sus integrantes. Investigadores estudiaron casos de amigos que se vieron enfrentados a estas situaciones y, que según las posturas que tomaron frente al tema, se acabaron separando o lograron superar la crisis y seguir con su amistad.

La profesora de la Universidad de Boise, Heidi Reeder, quiso averiguar que diferenciaba a las amistades que se disolvían y a las que perduraron. Y encontró patrones de conducta que se repetían y que podían determinar el éxito o fracaso de la relación ante el caso de que uno de sus integrantes desarrolle una atracción platónica.

En los amigos que se separaban: 

-Los participantes se volvían cerrados, debido a que se sentían incómodos o avergonzados. Las disculpas interminables, la falta de contacto visual y los largos silencios se volvían frecuentes.
-Las mujeres, a pesar de que sabían de los sentimientos de sus amigos, dejaron que los últimos continuaran pensando que serían correspondidos, lo que a la larga llevaba a preguntas como “¿Qué hay de malo en mí?” o “¿Por qué no me amas?”
-Al tratar de solucionar el problema, algunas mujeres decían haber tenido sentimientos más que amistosos hacia sus amigos en el pasado y así dejar la posibilidad de una relación más profunda como “una oportunidad perdida”. Lo que esta movida causaba en realidad era dar falsas esperanzas a los hombres de que estas emociones podían volver.

Los amigos que superaron la crisis: 

-Tenían la suficiente confianza entre sí y ya habían hablado previamente de sus relaciones amorosas en el pasado, así como de sus inseguridades, metas y sueños. De esta forma se tenía una mayor confianza a la hora de enfrentar estas desilusiones y podían preveer las reacciones de sus amigos cuando tuvieran que hablar de la crisis.
– Tanto en el amante como en la persona amada quedó claramente establecida la idea de que los sentimientos no eran correspondidos, lo que hizo la crisis más corta.
– Las relaciones eran lo suficientemente sólidas y beneficiosas para ambos participantes que, incluso si sus aspiraciones eran rechazadas, los hombres aún querían seguir siendo amigos.

¿Por qué no nos gustan si son tan buenos?
Ante esta clase de situación es común que nos acabemos preguntando a nosotras mismas por qué no nos sentimos atraídas hacia nuestros amigos, puesto que ellos parecen estar más disponibles y son más considerados con nosotras que el resto de los hombres. Resulta que, según Constanza Michelson, psicoanalista de la Universidad Diego Portales, es esa misma apertura la que nos mata el deseo.

“El deseo (en las mujeres), generalmente se mueve hacia lo que no tenemos. Una mujer no verbaliza lo que quiere. Ella dice “yo quiero un hombre que me escuche, que haga lo que yo diga”, pero cuando un hombre hace eso, como es el caso del hombre amigo, a la mujer no le gusta”, afirma, advirtiendo a todos esos enamorados que “no deberían hacerle tanto caso” a sus amigas.

“De repente la mujer se pregunta “¿Por qué me gusta este hombre que no me pesca y no mi amigo que siempre está ahí?”, y eso es porque el deseo no se mueve cuando el otro está tan disponible”, dice.

“Cuando una mujer visualiza a un hombre como amigo, es difícil que ella después se sienta atraída por él”, concluye.





Consejos para calmar a una mujer enojada

15 04 2012

Cuando una chica está molesta, pareciera que no hay nada que pueda hacer que cambie de humor. Pero si aplicas los siguientes consejos, crearás una atmósfera de armonía y paz.

Uno de los peores escenarios con los que se puede topar cualquier hombre, es tener que lidiar con una mujer enojada, una chica molesta es sumamente difícil de manejar y controlar.

Cuando una mujer atraviesa por un episodio de ira descomunal, el hombre que está a su lado debe guardar la compostura y la calma; deberá sacar a la luz el psicólogo que guarda en su interior y así calmar la furia de esa fémina que está más que molesta por algo que el caballero hizo o porque alguien más ha perturbado su entorno.

1. Mantén la calma. Si ella está enojada, lo peor que pudiera pasar es que tú también te molestes y con ello, lo único que harás es que su molestia aumente y así no lograrán solucionar las cosas. Mantente tranquilo y trata de entablar diálogo con ella sin que te exasperes.

2. Admite tus errores. Si tú eres el responsable de que ella esté así, lo único que te queda por hacer es acercarte, admitir que te equivocaste y ofrecer disculpas. Si lo haces y dejas tu orgullo atrás, verás que tan sólo unos minutos después, las cosas habrán vuelto a su normalidad.

3. Dale tiempo. Cuando las mentes están encendidas y calientes, lo mejor será esperar a hablar para resolver el problema. Date un par de minutos para que ella se relaje y tú pienses exactamente lo que vas a decir, pues cuando uno habla con la cabeza caliente, es muy probable que sólo se empeoren las cosas.

4. Dialoguen. Lo peor que le puede pasar a una mujer en esos momentos, es que el hombre que está ahí, a su lado, no le diga nada, acto que a ella le indica que está siendo ignorada. No te quedes callado, acércate y pregúntale qué le sucede en un tono tranquilo y que le de confianza para que pueda hablarlo contigo de forma calmada; no la ahogues con tus interrogantes.

5. Estar siempre de su lado. Si de verdad quieres que las cosas se arreglen, entonces acepta si ella tiene la razón. Ponerse de su lado en este tipo de situación es lo mejor que puedes hacer para tranquilizar a una mujer sumamente alterada. Eso no quiere decir que siempre debes de ceder a sus peticiones y mucho menos cuando ella esté en una postura o actitud equivocada.

6. No te excuses. Si ella está molesta contigo por algo que hiciste, lo peor que puede pasar es que tú quieras arreglar las cosas justificándote con argumentos poco válidos o recordando cosas del pasado que no vienen al caso.

7. Escúchala. Aunque lleve horas pegando de gritos, si notas alguno de los siguientes signos: suspiros, murmullos y buscar tu mirada, ella te está diciendo a “gritos” que necesita que te acerques y que la escuches. Permite que sea sólo ella la que hable para que se desahogue y ya cuando esté en sus cabales, entonces ahora sí podrás hacerle todas las interrogantes que quieras.

8. Siempre vela a los ojos. Si ella te está contando sus problemas y tú como hombre no la miras a los ojos, lo único que harás es que su enojo se multiplique al mil por ciento, pues creerá que también estás molesto. Así que trata de sostenerle siempre la mirada, esta acción funciona como un tranquilizante.

9. Proponle ir a dar una vuelta. Aunque no lo creas, el salir a caminar a la calle o a un parque hará que la discusión baje bastante de tono. Si ella no acepta la propuesta y al contrario de lo que esperabas, el enojo aumenta, entonces tú pon tierra de por medio, sal a pasear un rato y regresa a casa a solucionar las cosas.

10. No te olvides de los límites. Hay chicas que por cualquier cosa insignificante gustan de armar un drama, un comportamiento que se vuelve frecuente, abusando de la buena voluntad de sus parejas. Si es el caso, háblalo con ella y pide que cambie de actitud. Si no lo hace, lo mejor es que pongas un límite y pienses bien si quieres seguir en esa relación.

Por: Montserrat Arqué 
Tomado de: http://de10.com.mx/13892.html

 





Mitos sobre la relación de pareja

14 04 2012

“Actualmente suponemos que la vida en pareja es algo favorable, y estamos condicionados para encontrar al príncipe azul o a la princesa rosa —escribe Laura Gutman-. Habitualmente, ese “encuentro” sucede cuando sentimos una fuerte atracción sexual por el otro. En seguida interpretamos que “eso” es amor. Y sobre la base de “ese” amor, armamos nuestros proyectos de seguridad. Las mujeres buscamos protección, sobre todo si creemos que en el futuro tendremos hijos. Los hombres buscamos suavidad y amparo. Y así firmamos contratos titulados “amor para siempre” con letra brillante seguidos de varias páginas con letra chica que no leemos porque estamos muy ocupados haciendo el amor.

¿Pero qué pasa cuando esas motivaciones iniciales se apaciguan?

Gutman responde: “Empieza un período de reclamos mientras revisamos el contrato original,  constatando todo aquello que hemos firmado de puño y letra. En esa letra chica figuran los hijos de matrimonios anteriores, los ex cónyuges con sus propias exigencias del pasado, las familias ascendentes con sus diferencias culturales o ideológicas, el mal humor de nuestro cónyuge, la debilidad, los malos hábitos, la pereza, la adicción al trabajo, las enfermedades, la incapacidad para generar dinero, la inestabilidad, el olor a cigarrillos y todos los pecados que parecen multiplicarse y manifestarse en ese individuo que duerme en nuestra cama. Creemos que la culpa es del otro, claro. Y que todo se solucionaría si el otro hiciera eso que nosotros queremos que haga.”

Entonces, ¿sobre qué bases se contruyó la pareja?


“Tal vez hubo deseo. Miedo. Necesidad de resguardo —escribe Gutman-. Necesidad de compañía. Necesidad de crear una ilusión. Hubo necesidades a granel. Es decir, hemos utilizado al otro para satisfacer necesidades primarias. Pero resulta que el amor es otra cosa. El amor es ofrecer y poner a disposición todo lo que el otro necesita o desea. El amor sólo pretende complacer. El amor es altruismo puro.”

Cuando leí este texto me dije: cuánta razón. Tal vez lo que se describe explique lo poco que duran las relaciones de pareja hoy en día.

Así que para seguir echando baños de realismo sobre el tema, aquí van algunos mitos habituales.

1. El romanticismo favorece la duración y felicidad de la relación. La relación de pareja no sólo se nutre de romanticismo, primero porque no se puede ser romántico todos los días y segundo porque el romanticismo está unido a la idea de ser y estar siempre apasionado, cosa imposible en una convivencia.

2. Si es amor verdadero se sabrá desde el primer encuentro. La verdad es que la mayoría de las personas toman algo más de tiempo para conocer a la pareja y saber que es con quien deseamos pasar una gran parte de la vida.

3. Si no siento celos, es que no amo de verdad a mi pareja. Los celos indican percepción de amenaza, percibes que podrías perder o tener que compartir con otra persona a un referente emocional que está contigo en este momento. Una relación en la que la pareja se siente segura el uno del otro no tiene porqué dejar espacio a los celos.

4. Si estás enamorado, no puedes sentirte atraído por otras personas. El amor no atrofia la capacidad de atracción por otras personas. Es natural sentirse atraído por otras personas y esto no significa que se ame menos a la pareja. Para muchas personas la fidelidad suele considerarse como una prueba más de amor, ya que a pesar de que te gusten otras personas mantienes el acuerdo de exclusividad alcanzado en la relación.

5. Si de verdad me ama no necesita salir ni estar con nadie más. Es cierto que dos enamorados desean pasar gran parte del tiempo juntos, pero también es necesario que cada uno tenga su propio espacio.

6. El amor se mantiene inalterable con el tiempo. Es un mito que hay que desterrar. Es muy probable que el amor se mantenga con la misma intensidad que tuvo en el inicio de la relación, pero para que ocurra hay que construirlo y alimentarlo.

7. Amar significa adivinar lo que el otro quiere y necesita. La adivinación de pensamiento no existe. Eso de pensar que por amor el otro va hacer y cubrir todas mis expectativas funciona en contra de la pareja. La persona que piensa esto no se expresa y sólo espera con grandes expectativas que el otro le responda como ella quiere.

8. Si el amor es verdadero, el sexo será siempre maravilloso. Según esta falsa idea, cuando llega el amor trae bajo el brazo un avanzado manual sobre las mejores y más placenteras técnicas sexuales. La persona no puede saber de manera espontánea lo que le gusta y disgusta al otro. Esto sólo se logrará con el tiempo y una buena comunicación.

9. El “buen” sexo contribuye a la relación en pareja. Los tiempos de sexualidad de varón y mujer son diferentes y no siempre se encuentran. La sexualidad sólo es un área de la relación: si funciona mal no significa que la pareja funcione mal (o viceversa). En este caso hay que resolver los problemas sexuales para que ese aspecto mejore. Tampoco es correcto pensar que los problemas de convivencia se pueden resolver a través del sexo.

10. Mejor contar todo. El “sincericidio” (como han llamado algunos especialistas al hecho de que un miembro de la pareja cuente todo lo que hace, siente o piensa) es un mito. Existen sectores de la intimidad del ser humano que es bueno preservar. Además, hay cosas que una persona siente y que si las dice puede herir al otro. Lo primordial es pensar antes de hablar, ya sea para no causar daño o porque realmente lo que se piensa decir no va a ayudar al crecimiento de la pareja.

11. La convivencia prematrimonial asegura un matrimonio más satisfactorio y duradero. Esto representa un mito pues no da una seguridad del 100 por ciento. En algunos casos funciona y en otros no. A veces se puede tener una convivencia “feliz” en este período, pero cuando se legaliza la unión pueden comenzar los conflictos de pareja.

12. Los problemas de pareja durante el noviazgo se terminan cuando los novios conviven o se casan. Este es un mito basado en la creencia de que durante la convivencia se va a lograr “cambiar” al otro. Es un gran error, porque nadie tiene que cambiar a nadie. En realidad, para que una pareja funcione lo básico es respetar al otro tal como es y poder llegar a negociaciones para adaptarse a las diferencias que incomodan.

13. Casarse ante la ley es asumir con mayor compromiso la relación de pareja. Esto funciona de acuerdo con cada pareja. Hoy, según algunas estadísticas, funciona mejor no firmar papeles, pero depende de otras circunstancias que no tienen nada que ver con la seriedad o el compromiso. El firmar o no papeles no es garantía de que la convivencia funcione.

14. Contigo, pan y cebolla. Una de las causas principales del divorcio tiene que ver con lo económico. Hoy el tema pasa a ser algo muy importante, sobre todo cuando hay que tomar grandes decisiones respecto a este asunto. Generalmente hoy las parejas entran en conflicto cuando en momentos de crisis económica aparecen cuestionamientos sobre quién aporta más dinero o quién despilfarra más.

15. La llegada de los hijos resuelve los problemas de la pareja. Si una pareja tiene problemas de convivencia, los mismos persistirán a pesar de la felicidad que ocasiona el nacimiento de los hijos. Además, es injusto hacer que los chicos carguen con semejante misión. Lo primordial es tratar de resolver los problemas antes de la llegada de los hijos; de no ser así, ya no sólo serán dos los que sufran a causa de una convivencia conflictiva.

Por: Alejandra Herren / La Botica