¿Cómo dejar de sufrir por amor?

9 02 2014

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El fin de una relación representa un duelo, por lo que involucramos varios sentimientos y tenemos que enfrentarnos a diversas etapas…

El sufrimiento es una sensación que experimentamos todos los seres humanos al enfrentar un momento de tristeza, dolor o desilusión. Se trata de sentimientos desagradables debido a que generan malestar, y nos hacen sentir que será difícil seguir adelante o, en los casos más graves, que no tendrá sentido retomar nuestro camino.

Sin embargo, por más dolorosos que sean, todos los sentimientos nos sirven para algo. En este caso, la decepción amorosa será de utilidad para tratar de entender qué es lo que buscamos en una pareja, recapacitar sobre cómo hemos actuado hasta el momento y ajustar lo que sea necesario para tener un mejor resultado la próxima vez. En este sentido, el riesgo de evitar el sufrimiento sería evadir nuestros sentimientos y, por lo tanto, no reflexionar sobre nosotros mismos, lo que provoca que repitamos continuamente conductas estériles.

Una ruptura amorosa representa un duelo, por lo que son varios los sentimientos que se involucran en esta situación. Las etapas son las siguientes:

1. Negación: Se refleja al no poder creer que la relación terminó, pensar que podrán regresar a estar juntos o, incluso, el no sentir ningún cambio o sentimiento ante la ruptura. Todo ello nos permite amortiguar el dolor

2. Enojo/euforia: Sucede cuando comenzamos a cuestionar el porqué de lo sucedido. La sensación principal es sentir que estamos ante una injusticia. En muchas ocasiones esta etapa nos lleva a buscar, de manera maniaca, otra pareja, con la finalidad de evitar el dolor. No obstante, si en este momento iniciamos otra relación, es probable que nos desilusionemos nuevamente, ya que estaremos acumulando sentimientos que corresponden a otras relaciones.

3. Pacto/negociación: Es una fase en la que intentamos superar la situación haciendo un acuerdo con nosotros mismos en cuanto a lo que estaríamos dispuestos a hacer o cambiar para que las cosas mejoraran. Es un momento de reflexión que nos permitirá hacer los ajustes necesarios.

4. Depresión: Es un estado, en general temporario y preparatorio, para la aceptación de la realidad. El poder expresar el dolor permitirá la aceptación total de la ruptura amorosa.

5.- Aceptación: Es en esta etapa en la que se puede visualizar el porvenir con mayor tranquilidad. Generalmente, nos sentimos con esperanza, podemos hablar de la ruptura sin tanto dolor y ya no se nos hace tan difícil estar solos. Es importante mencionar que para llegar a esta etapa hay que experimentar, primeramente, las anteriores.

De esta manera, el haber vivido en primera persona una decepción amorosa nos permitirá comprender, madurar y mejorar; no se puede caminar sin antes gatear o dar algunos tropiezos. Ahora bien, cuando nos percatamos de que la mayor parte del tiempo nos sentimos desilusionados respecto al amor, nos encontramos una y otra vez en relaciones que nos producen más dolor que satisfacción o, simplemente, sentimos que por un largo periodo de tiempo no hemos podido tener una relación estable a pesar de quererlo, es síntoma de que algo anda mal.

“Ya no existen hombres buenos en el mundo”, “las relaciones ya no son como antes”, “la infidelidad es más común ahora”, “yo no creo en el amor”, son frases características de aquellas personas que continuamente se han encontrado en relaciones fallidas y que generan esta concepción de las relaciones humanas y amorosas como resultado de sus continuas decepciones.

Es importante resaltar que el común denominador de todas ellas es que tienen la certeza de que son los demás quienes han tenido la culpa de que sus relaciones no hayan funcionado.

Reconocer nuestra parte de culpa cuando nuestras relaciones fallan, será lo que nos permita lograr una pareja estable y sin más decepciones. Si todas nuestras relaciones han terminado por infidelidad, o continuamente sentimos atracción por personas que ya tienen una pareja o que no nos corresponden, tendremos que detenernos a recapacitar acerca de lo que realmente hace que nos sintamos atraídos hacia este tipo de personas, y reconocer que una parte de nosotros ha buscado de manera inconsciente y repetitiva este patrón.

Es importante permitirnos vivir todas las etapas del duelo y dar tiempo a cada una de ellas, pues solo de esta manera podremos estar en condiciones de intentarlo nuevamente. En ocasiones sucede que nos estancamos en una de ellas, y pasa mucho tiempo sin que podamos sentir que esa ruptura amorosa dejó de doler; ante esto, lo más recomendable será acudir con un profesional en salud mental que nos ayude a superar esta pérdida y a percatarnos de qué es exactamente lo que hace que vivamos desilusiones amorosas una y otra vez.





Cómo rechazar a alguien

31 05 2013

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Que te dejen es un papelón pero cuando se trata de dejar o rechazar tú a alguien tampoco es plato de gusto y a veces preferirías desaparecer sin más. No. Hay que afrontar la situación y dejar que ambas partes se expresen. De todo se aprende y mejor intentar quedarse con un buen recuerdo mutuo. No es necesario hacer daño añadido a alguien que ya sufre porque lo dejamos o porque no nos atrae en absoluto.

¿ Has tomado la decisión ? . Sigue estas tres Reglas de Oro:

 Cuanto antes mejor

Alargar una situación o relación que no deseas lo único que logrará será complicarlo más todo y hacer sufrir más a ambas partes. Ceder por pena también prolongará la agonía y resultará bastante incómodo para ambos. Si se tiene claro, lo demás es perder el tiempo y hacérselo perder a la otra persona.

Dar la cara

Dejar a alguien de la noche a la mañana sin una explicación puede dejar a esa persona en estado de shock. Aunque solo sea por respeto a los buenos momentos vividos, dedícale un tiempo y varias conversaciones para evitar mayor sufrimiento. Hay varias modalidades, nada recomendables, de no dar la cara:

La Tecnológica; Aprovechar cualquier dispositivo para decirlo sin estar presente y dejar mensajes, correos, whatsapp o llamadas en el mejor de los casos.

La Manipulativa; Esta opción consiste en ser cobarde y portarse mal (peleas, infidelidades, ignorar a tu pareja y un sinfín de malas artes) para que la otra persona sea quien se desespere y deje la relación.

La Pública; Hacerlo delante de más gente o amigos, puf!, ni se te pase por la cabeza, si hay un momento en pareja que requiera intimidad, ¡es este!. No uses el comodín del público, puede que para ti sea más cómodo pero la otra parte…¡trágame tierra!

La Etílica; Emborracharse para echarle “valor” al asunto tampoco es muy recomendable.

Ser Cool

No es necesario ofender ni ofenderse. Ser elegante al rechazar y echarse la culpa del fracaso de la relación puede ayudar mucho a la otra persona a superar el rechazo o la ruptura. Traumas cero.

Ya sea para dejar una relación o rechazar una oferta, invitación o galanteo, no hay que ser desagradable o cruel sin necesidad;

  • No desprecies o te rías de esa persona.
  • No intentes aprovecharte de su interés por ti. Si pasas, pasas.
  • Nada de falsas esperanzas, hay que ser claro.
  • Se agradece la discreción.





“¡Me terminaron!” Los 10 próximos pasos a seguir para que tu vida no se acabe

26 02 2013

1. No te culpes, que de nada sirve

No importa lo que te haya dicho, una relación es de a dos y cuando alguien decide renunciar a ella no lo hace pensando solamente en la otra persona, sino también en sí mismo. Recuerda que alguien sano se comunica con respeto y habla sobre el problema para no dejar las cosas confusas y que den pie a algo más; se trata de hablar con responsabilidad, sin culpas, sólo confesiones.

2. No te adelantes a lo que pueda suceder

¡Basta! Deshazte -en la medida de lo posible- de esos pensamientos, que sólo logran sacarte canas y alimentar la incertidumbre que sentiste cuando caíste en cuenta que muy probablemente ya no hay anillo, ya no hay casa, ya no hay perro, ya no hay bebés… o por lo menos no con esta persona. Además, tus amigos están cansados de ese cuento.

Lo cierto es que así como hay parejas que superan grandes crisis, también las hay las que terminan para ya no volver y eso depende más de la alineación de los planetas que de tu voluntad. En el momento indicado sabrás a qué lado irá, no te desesperes.

Recuerda esto: “las historias y escenarios que creamos en nuestras mentes parecen tan reales, que nos hacen tener sentimientos sobre las cosas que no han sucedido aún”, según asegura Andrea Wachter, terapeuta especialista en este tema.

3. No tomes ninguna decisión importante

 No hay nada más peor que tomar una decisión desde la angustia. Olvídate de “¡Voy a renovar mi vida! Primero me cambio de carrera, luego renuncio a mi trabajo y me tomo 6 meses para mochilear en Katmandú” . Oye, no. Conserva tu vida lo más que puedas y vive un gran cambio a la vez: pasitos de bebé ¿ok?

4. Estás para ir a una terapia, no para ser el psicólogo de nadie

Segurito que te quiere escribir, que quiere saber cómo estás, te pregunta por tu vida y te cuenta de la suya ¿Y tú? Como sigues enganchad@, le respondes y tratas de que esta persona se sienta cómoda hablando contigo, tipo para no quedar como un loc@.

¡Asume tu estado! Estás herido y no la quieres ver. Te dijo que era nada más su “amiga” pero tan pronto como terminó contigo empieza a salir con alguien más. Estás en todo tu derecho de sentirte usado, molesto, herido, dolido y esa es la posición que has de tener. Así que si quieres colgar una diana en tu cuarto con una foto de esa persona y lanzarle dardos en la cara, plomo. Pero no te estés tragando el dolor cada vez que te toca responderle un mensajito, que entienda que es mejor que por lo menos durante un tiempo no se hablen y ya.

5. Mosca con los vicios adquiridos

Sí, dejas que tus amigos te sonsaquen y te atrapen antes de desmayarte de la pena en un antrp, pero cuidado con ponerte a destapar botella tras botella a solas en tu casa. El pensamiento de tu ex será como un camión que te pasa por encima, no hay necesidad de hacerse más daño uno mismo.

Cero empezar a fumar como prostituta en prisión, cero beber como Charlie Sheen y cero experimentar con cosas “más fuertes” para distraerte de tu depresión, ¡madura!.

6. No te desaparezcas del mundo

Continúa con tu vida a pesar de la ferviente (y estúpida) esperanza de que tu amorcito va a volver para arreglar eso que “nunca fue” porque ¿y si no vuelve? ¿te vas a quedar esperando en el muelle del San Blas para siempre? Por favor, no. ¡Avanza! Y si regresa, que te encuentre 10 escalones más arriba. Con la dignidad hasta el fin.

7. Tómate tu tiempo

Está bien que necesites un poco de tiempo para asimilar este cambio, aprovéchalo para dedicarte a ti y a estar contento contigo. Eso sí, los amigos en común no eran parte de la relación que terminó, no tienen por que pagar las consecuencias con tu ausencia. La relación era de dos y no debes explicaciones a nadie. Continúa cultivando amistades que valgan la pena.

8. Acepta, acepta

Aunque te parezca difícil porque la rutina cambia de la noche a la mañana, el tiempo no espera y será mejor que busques la manera más fácil de salir adelante; respirando y teniendo una actitud positiva hacia lo nuevo que te espera. Siempre es difícil, pero es más difícil quedarse. Ya terminó, es momento de darle vuelta a la página para que lo nuevo, lo más rico y lo más bello llegue más pronto que tarde.

9. Cero Rogar

Mendigar amor es de las peores cosas que puedes hacer. Esto no te devolverá la felicidad, sólo hará que se prolongue tu estado de ruptura y dolor. Es un “estira y afloja” pero cuando uno de los dos ya tomó el fallo de dejar la relación, no hay vuelta atrás, será mejor que te preocupes solamente por recuperar el amor propio.

10. No te apresures en buscar “otro clavo”

No te decimos que renuncies al amor, al contrario. Sólo no te busques a alguien sólo para superar la pérdida, para no sentirte solo. El error está en que debes estar consciente de que tú mismo te eres suficiente para ser feliz y que en la medida en que te quieras a ti los demás te van a querer. Salir corriendo a enredarte con alguien puede ser incómodo para tu ex y muy insatisfactorio para ti.





¿Te rompieron el corazón?

10 02 2013

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El ser humano es imperfecto por naturaleza, y comete errores que no sólo dañan a quien realizó la acción, sino también a quien fue objeto de ella; sin embargo, ¿qué tan sencillo es perdonar y olvidar a quien te rompió el corazón?

Existe una gran diferencia entre perdonar y olvidar, aunque ambos conceptos se encuentran estrechamente relacionados. Las personas, al paso de los años, van almacenando las heridas  como parte de sus recuerdos y, al igual que ellos, se proyectan continuamente en el presente del individuo evitando su crecimiento.

 Para Fred Luskin, psicólogo  y director del Proyecto del Perdón de la Universidad de Stanford,  perdonar no significa aceptar la crueldad ni olvidar que algo doloroso ha sucedido ni tampoco excusar un mal comportamiento; ni  tampoco implica la reconciliación con el ofensor.

 Luskin sugiere que el perdón sirve para descansar y no implica que el ofensor se saldrá con la suya. Significa no sufrir eternamente por esa agresión.

 Es necesario que  aprendas a perdonar y olvidar si deseas continuar con tu vida. Por ello, aquí están algunas claves que te ayudarán a conseguir este objetivo:

 1. Reconoce tus sentimientos. Evadir no te ayudará en nada. Vive y analiza la tristeza y el enojo que sientes.

 2. Todos cometen errores, incluso tú. Nadie esta excepto. Antes de juzgar reflexiona antes sobre las condiciones y lo que llevó a causar el problema y, por consiguiente, la ruptura.

 3. Decide olvidar. Lo difícil no es olvidar, es tomar la decisión de que es el momento de hacerlo. Si no lo haces, jamás podrás dejar atrás tu pasado, por lo tanto, te quitarás la oportunidad de poder disfrutar del presente.

 4. Date un espacio. No temas a la soledad, ésta puede ayudarte a encontrar a la persona más importante de tu vida: tú. Date un espacio para ti. Realiza actividades que te generen placer emocional y físico.

 5. Tiempo. Una relación no dura un minuto ni dos horas, por consiguiente, el dolor no puede desvanecerse de esa forma. Date tiempo y permite que este fluya; no sólo te ayudará a sanar las heridas, sino  que te permitirá ver las cosas desde otro punto.

 Olvidar y perdonar son acciones que te permitirán estar en paz contigo mismo, y te ayudarán a continuar tu camino.





Prueba de Fuego

21 07 2011

La relación no está funcionando. Añorás otros tiempos que ya no consiguen revivir y entonces dudás: seguir o terminar. Te pones a pensar si la pareja está atravesando una crisis o si realmente ha llegado el triste final. No se trata de rendirse antes de tiempo, pero tampoco de forzar el vínculo.

A continuación, un glosario de 8 razones que pueden ser causal de “separación” pero que también pueden ser la puerta hacia una nueva oportunidad:

– Las peleas: Una discusión esporádica no es razón suficiente para acabar con la relación, es más, puede ser una chance para trabajar en ella. Incluso es la ocasión perfecta para poner fin a las diferencias y llevar la relación a un nivel superior. No te desmorones en silencio y cierres la puerta cuando no piensan igual. La discusión puede ser una buena excusa para conocer a tu pareja.

– Los gustos: Si prefieres el azúcar, él es de los que endulzan con sacarina. Eres salidora, él, hogareño. Es cierto, son diferentes en muchas cosas, pero eso puede no ser un problema. Mientras tengan suficientes valores en común y vean el mundo desde el mismo prisma, hay que seguir con la relación. Es más, si tu pareja tiene gustos diferentes a los tuyos hasta pueden enriquecer la relación con nuevas ideas que no conocías.

– El coqueteo: Quién dijo que ya no pueden sentirse atraídos por otras personas. En el día a día seguramente nos encontraremos con personas atractivas. Solo se trata de confiar en que ante la “tentación” prevalecerá el respeto y el amor.

– El trabajo: Que su carrera profesional le demanda demasiado tiempo, y que tu pareja nunca te tenga entre sus prioridades, no es razón suficiente para tirar todo por la borda. Solo se trata de conversarlo, de analizar cómo se siente con esta situación. Si su deseo es dejar de postergarte por el trabajo, hay que acompañarse en el cambio. Ayudarse para que se reencuentren con los otros buenos espacios de la vida, como son los amigos y el amor.

– Los ex: Si en el pasado has tenido malas experiencias con tus anteriores parejas  no significa que la próxima relación vaya a ser igual. No te derrumbes, trata de ser optimista. Hay que aprender de las experiencias anteriores y ponerlo en práctica en la siguiente relación. No olvides que tu nueva pareja es diferente. Solo debes arriesgarte a conocerlo.

– La independencia: Tal vez no te agrade que salga con sus amigos frecuentemente o que exprese su opinión libremente. Puedes tomarlo como que no le gusta estar contigo o como que también necesita su espacio y no estar constantemente a tu lado,  y que eso no es sinónimo de que no te quiere. ¡No es más divertido reencontrarse con alguien que tiene un montón de cosas para contarte que con una persona que solo vive a partir de tu vida!

– El drama:  Hay otras formas, además de la discusión, para que le inyecten vértigo a la relación. . Dejen de buscar tres pies al gato e intenten ser más lógicos y no dramatizar, no exagerar tanto.

– Los otros problemas: El amor no es “la” solución para todo.  La pareja puede ser un gran apoyo, pero inevitablemente cada cual será la única responsable de su propia vida y sus decisiones. Por lo tanto, es imposible sonreír y estar siempre de buen humor. Aunque habrá que esforzarse para resolver los conflictos sin trasladarlos siempre a la relación.

Y antes de decidir romper, tomate un tiempo para analizar  la situación y averiguar si realmente tienen un problema. O si están atravesando una crisis que se puede superar con diálogo y caricias.

Por: Adriana Blanguer





Como terminar una relación amorosa

18 06 2011

 

¿Estás saliendo con alguien que está comprometido? ¿Sabes que lo mejor es dejar de hacerlo? Pero, ¿cómo?

Lujuria, pasión, emoción a lo prohibido. Te agrade o no, tener un amorío con alguien que está comprometido puede ser excitante, pero tarde o temprano las llamadas no contestadas, la soledad y los sentimientos de culpabilidad comenzarán a afectarte. Pero, ¿qué puedes hacer para detenerte? Si sientes que te has convertido en “la otra mujer” o “el otro hombre”, aquí encontrarás algunos consejos que te ayudarán a salir de esta incomoda situación, y descubrirás qué debes hacer para superarla.

Averigua por qué sigues con la relación

“Lo volví a hacer”, dice Raquel, una abogada de 27 años, de Washington D.C. El hombre trabaja en su oficina, y él no es soltero. Su relación con él empezó después de que ellos compartieran unos tragos al terminar una conferencia de trabajo. Desde entonces, se escapan juntos a la hora del almuerzo. Él aún vive con su novia y duermen juntos siempre. Raquel nunca imaginó que algún día ella sería “la otra mujer”. Por ahora, Raquel está dispuesta a soportar todo. Desde el hecho de ser callada por él mientras habla con su novia por teléfono, hasta pasar la noche de San Valentín sola. Todo esto a cambio de unas cuantas horas de diversión a la hora de la comida. El primer paso para poder terminar con esta relación, es que ella averigüe porque se ha involucrado con él. “El sexo es bueno, pero no debe ser”, comenta ella. Le recomendé que viera a un terapeuta para que le ayudara a averiguar sobre sus motivos, y como era de esperarse, ella finalmente lo dejó. Con ayuda de su terapeuta, ella encontró el significado de su relación. “Estaba tan lastimada porque mi ex novio me dejó por otra, que empecé con esta relación para demostrarme a mí misma que yo también era capaz de robarle el novio a otra mujer”, dice Raquel. “Ahora me siento lista para dejarlo. Entiendo que mi actitud es sólo el resultado de haber sido lastimada por mi ex novio.”

Date cuenta de que mereces algo mejor

La terapia te puede ayudar a que sigas adelante con tu vida, pero algunas personas alcanzan ese punto por cuenta propia. Roberto, un maestro de 39 años, de Nueva York, odiaba estar soltero. Cuando conoció a una mujer, y ella aceptó salir con él, pensó que sus días de soltería habían terminado. Ella cumplía con casi todas sus expectativas, menos con una: era casada. Después de dos meses de ser tratado como “el otro hombre”, Roberto se dio cuenta de que podría estar mejor sin ella. ¿Cómo llego a ese punto? “Sencillo”, dice Roberto. “Ella me dejó plantado una noche, en un restaurante. Después de esperar una hora, comí solo. Mientras comía pensaba si realmente debía continuar con esta relación. Yo quería que una mujer se enamorara de mí, no que alguien me amara sólo cuando le convenía.”

Encuentra nuevas amistades y realiza actividades durante tu tiempo libre

Raquel intenta terminar con una relación. Para ella, lo más importante es cambiar sus hábitos para poder mantenerse alejada de ese hombre. “Frecuentemente hago planes de almuerzo con mis compañeras de trabajo. También organizo mi horario para tener juntas de trabajo a la hora de la comida”, dice Raquel. “Si puedo evitarlo de 12 a 2, entonces sé que no tendré oportunidad de acostarme con él ese día.” Para Raquel, cada día es una lucha. “Algunos días me siento como una adicta y haría lo que fuera para verlo”, comenta Raquel. “Es justo entonces cuando debo hablarle a alguien para distraerme.” Haz lo que sea necesario y podrás terminar con el hábito.

Termina con la relación y consíguete nuevas citas

Cuando Miguel, un escritor de 27 años, de Filadelfia, rompió con su novia, no fue realmente su elección. Él nos explica: “Ella dijo que necesitaba espacio y no me quedó otra opción.” Su “espacio” no duró mucho y se consiguió un nuevo novio en seguida. Miguel la extrañaba día tras día, y cuando se encontraban en su restaurante favorito, él no perdía el tiempo y trataba de convencerla de que regresara con él a su apartamento. “Empezamos a tener relaciones de nuevo”, dice Miguel. “Era como en los viejos tiempos, con sólo un detalle: ahora ella le era infiel con su nuevo novio.” Miguel no creía que ella dejaría a su novio por él. ¿Qué puedo hacer?, se preguntaba Miguel. En primer lugar, Miguel necesita encontrar nuevas personas con quien salir. Debe demostrarse a sí mismo que ella no es la única opción. Al entrar en acción, él estará utilizando su tiempo libre y a la vez conocerá gente nueva con quien podrá continuar su vida.

Aprende qué hacer en un futuro

La mejor forma de terminar con una relación es no empezarla. Si él o ella está involucrado con alguien más, necesitas alejarte y no dejarte llevar. Para muchos solteros esto es fácil. Y más para los que ya han sido lastimados antes por ser “el amante”. Después de haber sido “la otra”, Janet, una actriz de 32 años, de Los Ángeles, ofreció pláticas sobre cómo evitar caer en esto. “Es una prueba de tres partes”, comenta ella. “Primero, busco un anillo. Segundo, le hago una docena de preguntas para asegurarme de que sea soltero. Y tercero, voy a su casa para asegurarme de que vive solo.” Si todo resulta bien, entonces ella se involucra.

Por: La Dra.Sari Locker