Cómo enfrentar el Mal de Amor

27 02 2012

Tristeza, enojo y nostalgia son sentimientos que afloran luego de un rompimiento. Saber cómo superarlos hacen la diferencia para el futuro amoroso.

El cerebro nos engaña. Mantiene la ilusión del enamoramiento hasta por cuatro años con tal de que la especie se reproduzca y mantenga; al regresar a la realidad se puede sufrir una gran decepción. Aunque en temas del amor no todo es tan fácil de explicar, el llamado mal de amores o desilusión amorosa aqueja a toda persona que tras vivir un intenso enamoramiento sufre un desengaño que puede sumir a quién la padece en niveles de depresión patológicos al no resolver el duelo.

La psicoanalista Lara Durand explicó en entrevista que la desilusión amorosa es algo difícil de definir porque “cada quien vive el amor de diferente manera, por lo tanto cada quien vive la desilusión distinto. Depende mucho la razón de la desilusión, si fue por un rompimiento por infidelidad, o porque uno hizo algo inesperado que sorprendió y desilusionó al otro”.

Lo único cierto es que para vivir una desilusión amorosa tuvo que existir esa “magia” que el enamoramiento causa entre dos personas. Sensaciones que a decir del doctor Armando Ferreira del Departamento de Biología de la Reproducción de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa son similares a las que generan las adicciones.

“La manera en que actúan algunas drogas es como actúa la pareja a nivel cerebral. Las drogas estimulan ese centro de placer y produce una especie de adicción. De la misma manera en que la gente se habitúa a tomar una droga por el placer que le produce, así nos acondicionamos a tratar de estar en contacto con el ser amado porque produce placer.

“Cuando esta persona desaparece sentimos la frustración porque no hay esa liberación de dopamina y esa sensación de placer que produce el estar en contacto con la persona amada”, explicó el especialista en ciencias biológicas.

La psicoanalista añadió que la desilusión no sólo se da con la pareja, sino con uno mismo, con el amor, con todo. La tarea es reconstituirse, vivir el duelo y superarlo.

“Nos desilusionamos de todo. Muchas veces le echamos la culpa al otro, pero habría que ver lo que hicimos para ocasionarlo o si formamos parte de eso otro que hizo el otro. Mucha gente se desilusiona del amor, de tener una relación, es parte del proceso, es normal”, dijo.

Sentimientos encontrados y cómo afrontarlos

La ilusión se rompió. Los mecanismos de la naturaleza para cegar aquello que no nos gustaba en la pareja concluyen. El enamoramiento entendido como una serie de respuestas instintivas y no racionales que forman parte de la atracción sexual puede transformarse en amor o simplemente terminar, con hondas heridas de por medio.

“Muchas veces, al principio hay mucho enojo, la tristeza a veces encubre el enojo, pero hay que sentir el enojo para poder superarlo. Sino se siente el enojo se dice que hay un duelo no resuelto. El chiste es que la persona logre enojarse, obviamente tratando de poner todo en palabras y no actuarlo. Osea por ejemplo, si yo troné con mi pareja y ya salió el enojo, no me va a servir de nada irle a gritar o emborracharme o hacer algo así, eso sería actuarlo y la única persona perjudicada sería yo”, explicó Durand miembro de la Sociedad Psicoanalítica de México.

Durante la desilusión se experimenta tristeza, enojo, coraje, odio, frustración, nostalgia. Los buenos recuerdos pueden producir un llanto interminable en quién lo vive o incluso considerar dejar atrás los problemas y volverlo a intentar. Las causas que rompieron el encanto generan otros sentimientos negativos igual de intensos.

Como en todo proceso de pérdida se vive un duelo. El primer paso es afrontar que algo se rompió y superar la negación. Después se viven otras cuatro etapas que pueden variar en orden o incluso ser simultáneas.

La negociación implica tratar de hacer trueques para que regrese la persona o pedir tener la suficiente capacidad para detectar el engaño y no volverlo a vivir. El enojo se dirige desde la pareja, hasta uno mismo y el mundo, es la parte más intensa pero se debe vivir y superar.

Le sigue la identificación con la persona perdida “se mantienen muletillas, sigo escuchando el tipo de música que le gustaba al otro aunque necesariamente a mi ya no me gusta, sigo teniendo los mismos gestos, es para mantenerlo un ratito más”, explicó la psicoanalista.

Finalmente viene la aceptación, el hacer consciente que ya no está esa persona y se debe reencontrar a sí mismo y generar un proyecto de vida propio.

“La única forma de superar estos sentimientos es viviéndolos y sintiéndolos. Sintiendo la tristeza de algunos recuerdos, sintiendo la felicidad de otros. No podemos controlar lo que estamos recordando y mucho menos lo que estamos sintiendo, muchas veces nos llega el recuerdo por algún olor, por algo que estamos comiendo, por alguna situación y no hay de otra más que vivirlo y sentirlo y decir esto me recuerda a tal persona que ya no está, me hizo sentir triste, manejarlo y continuar”, dijo Durand.

El proceso es elaborar para no repetir. Al decirlo en voz alta poco a poco hacemos consciente de lo que pasó en la relación, expresamos los sentimientos y los comprendemos. Con la terapia o al hablarlo “se cae en razón y se da cuenta de cosas que había hecho que quizá no había visto. Al hablarlo se puede llegar hasta cambiar conductas”.

Ni el tiempo cura todo, ni un clavo saca a otro

Muchos pensaríamos que darle tiempo al tiempo, dejar que la tristeza y enojo pasen serviría. Incluso muchos recomiendan relacionarse con otras personas para olvidar al ser amado que nos desilusionó; pero los especialistas niegan que esto pueda ayudar.

“No es tanto el tiempo, más que nada es hablar lo que pasa, lo que pasó, no solamente actuarlo, tratar de no actuarlo. Lo mejor es vivirlo, hablarlo y sentirlo”, dijo Lara Durand.

Durand explicó que actuar así significaría tener conductas que son a nivel inconsciente, que nos daña y alarga el duelo.

“Muchas veces cuando hay una ruptura de una pareja ‘El otro va y choca, como sin querer’ esa es una forma de actuar el enojo o la tristeza que se está sintiendo o emborracharse “para olvidar” o ser muy agresivo, todo este tipo de cosas donde no se habla y se actúa, en eso no se supera nada”, explicó.

“No se puede generalizar. No es lo mismo de una persona que haya convivido 50 años, a una relación de un mes. Aunque hay personas que viven la desilusión amorosa con igual intensidad”, señaló el doctor Armando Ferreira.

Sobre si es recomendable empezar una relación u otras durante la desilusión amorosa, ambos especialistas dijeron que dependía de la persona, pero que se podría correr el riesgo de que se hiciera sólo por despecho sin superar el duelo.

Para Durand separar lo sexual de lo afectivo es difícil, pues “en algún punto hay algún sentimiento”, lo importante sería hacer consciente el porqué se haría.

Los expertos coincidieron que se podría caer en una espiral de relaciones disfuncionales.

“Desde el punto de vista muy práctico serviría relacionarse con otros. La cosa está en que, y esto se da en ciertas personas, si una persona se va a enamorar de otra y cada vez que se enamora su cerebro lo engaña y cree que la pareja tiene las características ideales aunque no sea cierto, el remedio no sería un remedio funcional porque entraríamos de depresión en depresión. Existen personas que en eso caen y se establece una relación adictiva, si no tiene una pareja cree que no vale la pena”, explicó Ferrerira.

Es importante buscar ayuda profesional si el enojo o la tristeza se convirtieron en depresión. Generalmente el dolido es el último que se da cuenta, aseguró la psicoanalista Lara Durand.

Si no se está superando es vital acudir a psicoterapia, porque nos puede afectar a largo plazo más de lo que nos damos cuenta. Podríamos no tener una relación de la misma intensidad, no confiar en el otro, no dejarnos querer; es importante darse la oportunidad hablar con alguien objetivo, que no forme parte de esa persona, para que se pueda dar cuenta de lo que está pasando realmente”, dijo Durand.

Tomado de El Universal
http://www.eluniversal.com.mx/notas/741459.html




Cinco formas de curar un corazón roto

20 02 2012

Si sientes que se te ha “partido el corazón”, no estás solo. Casi todo el mundo experimenta el tipo de aflicción que denominamos “mal de amores” en algún momento de su vida -y algunas personas parecen pasar por este tipo de experiencias muchas veces en la vida. ¡A veces parece como si todas esas canciones sobre corazones rotos se hubieran escrito precisamente para ti y la situación que estás viviendo!

Hay muchas cosas que te pueden provocar “mal de amores” o que pueden partirte el corazón. Algunas personas experimentan una profunda tristeza cuando una relación romántica llega a su fin antes de que ellas estén preparadas. Otras se enamoran de alguien que no siente lo mismo por ellas. O una persona puede sentir que se le “parte el corazón” cuando un buen amigo desaparece de su vida. Aunque las causas pueden ser diferentes, la sensación de pérdida es la misma -independientemente de que se trate de la pérdida de algo real o de algo con lo que sólo se había soñado. La gente describe este tipo de experiencias como un sentimiento de profunda amargura, vacío, y tristeza.

A Cristina, de 17 años, se le partió el corazón cuando ella y su novio decidieron poner fin a su relación antes de iniciar sus estudios universitarios en dos universidades que estaban alejadas geográficamente. Ambos consideraron que una relación a distancia probablemente no funcionaría con ellos y sabían en lo más hondo de sus corazones que, si estaban hechos el uno para el otro, encontrarían la forma de volver a estar juntos cuando completaran sus estudios. Pero seguía siendo muy duro y sumamente triste tener que poner fin a una relación de dos años y medio.

Aunque los poetas llevan miles de años escribiendo sobre el mal de amores, cuando te ocurre a ti, lo sientes como si ninguna otra persona en el mundo se hubiera sentido jamás del mismo modo. Si te estás recuperando de una experiencia de este tipo, hay cosas que puedes hacer para aliviar el sufrimiento. Aquí tienes algunos consejos que te pueden ayudar:

  • Comparte tus sentimientos. Algunas personas encuentran que el hecho de compartir sus sentimientos con alguien de confianza -alguien que se haga eco de lo que están pasando- les ayuda a sentirse mejor. Esto puede implicar expresar todo lo que sientes, e incluso llorar en el hombro de un buen amigo o familiar y dejar que éste te consuele. A otros les ayuda más salir de casa y hacer aquellas cosas que normalmente disfrutan haciendo, como ir al cine o a un concierto, para desconectar del sufrimiento. Es posible que la gente, con sus mejores intenciones, no entienda la profundidad de tus sentimientos e intente animarte con afirmaciones como “lo superarás” o “ya conocerás a otra persona”. Probablemente esas personas están intentando ayudarte de la única forma que saben. Pero, si tienes la sensación de que determinada persona es incapaz de entender por lo que estás pasando o intenta minimizar tus sentimientos, habla con alguien que te entienda mejor.
  • Cuídate. Tener partido el corazón puede ser muy estresante, de modo que no permitas que interfiera con tu ritmo de sueño: tu cuerpo necesita descansar para reponerse. Duerme mucho, come alimentos saludables y haz ejercicio regularmente para reducir el estrés y los sentimientos depresivos, e intente elevar tu autoestima.
  • Recuerda todas las cosas buenas que tienes. A veces las personas que tienen partido el corazón se echan las culpas por lo ocurrido. Pueden ser muy duras consigo mismas, exagerando sus faltas como si hubieran hecho algo para merecer el sufrimiento que están experimentando. Si te das cuenta de que te está ocurriendo esto, ¡corta de raíz! Recuérdate las cualidades que tienes y, si no se te ocurre ninguna porque el dolor te ofusca la mente, pide a tus amigos que te ayuden a recordar todas las buenas cualidades que tienes.
  • Mantente ocupado. Puede costarte bastante cuando estés sumido en la tristeza y dominado por el sentimiento de pérdida, pero ayuda mucho. Es un buen momento para redecorar tu habitación o probar una nueva afición (hobby). Esto no significa que no debas pensar en lo ocurrido -reflexionar sobre lo que nos ha sucedido forma parte del proceso de curación – sino que también debes centrar tu atención en otras cosas.
  • Date tiempo. Para superar la tristeza hace falta tiempo. Casi todo el mundo cree que nunca se repondrá completamente, pero el espíritu humano es sorprendente -y los males de amores casi siempre se curan al cabo de un tiempo. Pero, ¿cuánto tardarás en superarlo? Eso dependerá de qué fue lo que te partió el corazón, cómo afrontaste la pérdida y con qué rapidez tiendes a recuperarte de las experiencias. Recomponer un corazón roto puede costar sólo unos días o muchas semanas – y a veces incluso meses o años.

Algunas personas sienten que nunca volverán a ser felices y se refugian en el alcohol o las drogas. Otros se enfadan muchísimo e intentan hacerse daño o hacer daño a otras personas. Las personas que empiezan a beber, a consumir drogas, o a autolesionarse para evadirse de la realidad de la pérdida pueden creer que están mitigando el dolor, pero se tratará de un alivio meramente temporal. Esas personas no están afrontando realmente su dolor, sino tan sólo enmascarándolo, lo que hará que sus sentimientos crezcan en su interior y, a la larga, prolongará su sufrimiento.

A veces la tristeza es tan profunda -o dura tanto tiempo- que la persona necesita ayuda profesional para reponerse. Para aquellas personas que al cabo de unas semanas no se empiezan a encontrar mejor o siguen estando deprimidas, puede ser de gran ayuda hablar con un profesional de la salud mental o psicoterapeuta.

O sea que ten paciencia contigo mismo y deja que empiece el proceso de curación.