El amor en los tiempos de las redes sociales

23 06 2012

“Cuadrar” con alguien en un bar o una fiesta ya se ha convertido algo muy raro. Ahora todo es por internet. Mira cómo han afectado las redes sociales a nuestras relaciones.

Algunos todavía se niegan a reconocerlo, pero las redes sociales llevan implícita la intención ligatoria. Incluso las que se promueven a partir de otros fines terminan siendo canales para conocer gente potencialmente enamorable (o encamable). ¿Se acuerdan de MySpace y su propósito de albergar la propuesta musical de las bandas independientes? Levante la mano quien no haya obtenido citas mediante ese hervidero de insinuaciones y fotos en desuso. LinkedIn, una red que surgió para reunir contactos profesionales, y que ha terminado en citas para tomar cerveza: del monitor al bar y del bar a la habitación de hotel. ¿O qué  dicen de la gente que se descarga Apalabrados, Scrabble, etc. en el celular y liga mucho más de lo que juega? ¿Quién no va a querer intercambiar frasesitas arriesgadas con una persona que, además de lucir bien en su foto de perfil, obtiene puntajes elevados en un juego de armar palabras?

Estamos conectadísimos, todo el tiempo, con un montón de gente que probablemente no conozcamos pero que ofrece ilusión de posibilidad. Y también estamos más aislados. Nos miramos en un espejo que es en realidad una pantalla, nos construimos a partir de nuestro discurso y nos empeñamos en encontrar guiños (tal vez inexistentes) en el discurso ajeno. Porque sin discurso no hay enamoramiento, ni en las redes sociales ni en el jardín ni en la plaza central. Nos enamoramos de la forma de tuitear, bloguear y actualizar estados en Facebook, o de la manera de seleccionar fotos para subir a Tumblr, que también es una forma de discurso. El enamoramiento, sobra decirlo, goza de un influjo estético y más o menos ficticio.

Por otra parte, nos hemos acostumbrado a hacer del ligue y las relaciones un acontecimiento más público que antes: cambiar el estado sentimental en Facebook equivale a ganarse un montón de likes, no tanto por un legítimo interés en si Fulano y Perengana están enamorados, casados, divorciados, solteros o en una relación complicada, sino porque jugamos a creer que nos mantenemos enterados de la intimidad de nuestros contactos. Inferimos vía Twitter las relaciones de esos amigos que no hemos visto en meses y sacamos conclusiones sobre sus conflictos con ayuda de fotos, tags y declaraciones crípticas que, en un acto de construcción narrativa, interpretamos a nuestro antojo. A veces hasta se parece a leer o escribir historias.

De hecho, lo más interesante de las redes sociales es precisamente esa construcción narrativa, empezando por la propia identidad. Nos convertimos un poco en quienes quisiéramos ser, en entidades más o menos ficticias que muestran sólo determinados ángulos. Por supuesto que la ficción hace gran parte del trabajo: una ficción que no miente pero sí ofrece un vistazo parcial de nosotros mismos, sin que esa imagen confeccionada deje de formar parte de lo que somos. Tal vez no luzcamos exactamente igual en la primera cita, pero seguimos siendo la persona de la foto.

La pregunta obligada: ¿se ha perdido el encanto de enamorarse ahora que ligamos con pantallas de por medio? Y más todavía, ¿será que ya cambió nuestra forma de enamorarnos? Lo que ha cambiado,  es el canal. Porque el sistema sigue siendo muy parecido. Seguimos usando el discurso encamatorio y las palabras siguen siendo la principal herramienta de la seducción. Eso sí, las redes sociales amplían el rango de posibilidades, con sus correspondientes dosis de riesgo y frustración.

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Cómo saber si le gustas a una mujer

23 06 2012

¿No estás seguro de que ella gusta de ti? ¿Será que si te está echando los perros?

1.  Si le gustas a una mujer cuando te mira agranda los ojos, eleva un poco las cejas y es posible que sus pupilas se dilaten. Si la observas bien, verás que cada pocos minutos o segundos, te dirige miradas rápidas de reojo, luego de un rato te sostiene la mirada, pero rápidamente baja los ojos o mira hacia un lado y nuevamente vuelve a las miradas de reojo hasta llegar a sostener la mirada por más tiempo.

2.  Si ya captaste el juego de las miradas pero aún no estás seguro, concentra tu atención en su boca y podrás notar algunos de estos gestos, se pasa la lengua distraidamente por los labios o se los muerde suavemente, lleva objetos a la boca y juguetea con ellos, por ejemplo una lapicera o algo similar.

3. Por la posición del cuerpo también puedes saber si le gustas a una mujer ya que aunque esté a varios metros se va a inclinar en dirección a ti, si cruza la pierna el pie apunta hacia tu persona, tratará de pararse o sentarse de forma que quedes en su campo visual o ella en el tuyo como una forma de contacto.

4.  Si es una mujer con la cual tienes oportunidad de compartir un mismo espacio en forma frecuente, fíjate si realiza los gestos que se describen más adelante cuando está frente a ti o son habituales en ella, si los hace sólo en tu presencia ya sabes lo que significan. Se quita un abrigo o una prenda en forma innecesaria, cruza y descruza las piernas hacia donde estás, tal vez juegue con los pies descalzándo el talón de un zapato o quitándoselo completamente.

5. Otros de los gestos característicos que hace una mujer cuando le gustas es exhibir la parte interior de las muñecas, acomodarse la ropa, jugar con el pelo dejando el cuello expuesto y tal vez desabroche un botón o varios de la parte superior de su blusa. Si la ves a diario notarás que pone más esmero en el arreglo personal, si elogias algo que lleve puesto se lo verás con frecuencia ya que tratará de agradarte.

6. Cuando le gustas a una mujer ésta sonrie y se ríe mucho en tu presencia, te mira con atención cuando hablas, se interesa en lo que dices y se aproxima físicamente todo lo posible. Si el tiempo del contacto es breve puede demorarlo haciéndote preguntas, pidiendo que le expliques algo que no entendió como forma de estirar la conversación.

7. También puede solicitarte ayuda para cualquier tontería, como excusa para tener otro encuentro o algún tipo de comunicación más personal ya sea telefóno, msn, etc.

8.  Hay algo que nunca falla, las mujeres siempre tratarán de encontrar cómplices para acercarse a ti y si ya estás cerca, los enviará a que le hagan una buena publicidad y averiguen lo que piensas de ella.

9.  Si alguna de sus amigas o amigos comienza a acercarse a ti o a alguien de tu familia o amigos ya sabes que está comenzando la estrategia de averiguación para un futuro acercamiento.

10. Te brindan toda su confianza sin conocerte mucho, te cuentan cosas de su vida que quizas a ti ni te interesen y al principio te tratan como “Amigo”, pero con muchas posibilidades de que lo que pasa esque le gustes, pero claro, para asegurarte de este punto, hay que ver señales del primero.





Dormir juntos es tan importante como hacer el amor

23 06 2012

La manera en que las parejas duermen juntas afecta su salud, su felicidad y la satisfacción de uno con el otro. Parece ser la razón principal por la que las parejas en relaciones establecidas tienen mejor salud y viven más tiempo.

Un sinnúmero de estudios revelan que el tiempo que las parejas están en contacto físico después del sexo es parte importante de una relación sexual saludable. No obstante, más allá de ese momento, se ha probado cuán significativo es, para la relación de pareja, dormir juntos.

Wendy Troxel, psiquiatra del Sleep Medicine Institute de la Universidad de Pittsburgh, se dedica a estudiar cómo la gente duerme en lo que ella llama “su hábitat natural”: con alguien junto a ellos. Explica que, aunque dormimos más profundamente si dormimos solos, preferimos dormir con alguien, lo que sugiere una necesidad humana fundamental de apegarnos durante la noche. Las mujeres en relaciones largas y estables se duermen más rápido y se despiertan menos cuando duermen con su pareja; disfrutan dormir con un hombre al lado y les da sensación de seguridad.

Troxel también afirma que para ambos el hombre y la mujer, dormir con la pareja contribuye al bienestar mental y reduce la enfermedad cardiaca. Baja los niveles de cortisol (la hormona de estrés), reduce las citocinas causantes de inflamaciones y aumenta la oxitocina (la hormona del amor).

El sociólogo Paul C. Rosenblatt alega que muchas parejas pasan más tiempo en la cama que en sus pies. Dormir juntos en armonía, que él traduce en ponerse de acuerdo sobre la temperatura ambiental y hora de dormir, requiere tanto compromiso como otras negociaciones que hace una pareja sobre otros asuntos. Según sus estudios, dormir con la pareja es un logro de coordinación que tiene muchas dimensiones.

¿Qué puede impedirnos dormir en paz junto a la pareja y cómo lo resolvemos?

– El ronquido – Dormir al lado de una persona que ronca o padece insomnio produce cambios de ánimo, depresión, insatisfacción en la relación, deterioro en la salud mental y física y otros defectos de poder tener un sueño profundo y reparador. Solución: Si tu pareja se queja de que roncas, en vez de enojarte, discutir, ponerte terco o dormir separado, busca ayuda médica. Cuando un cónyuge que padece apnea de sueño recibe tratamiento, se reducen los desacuerdos en la pareja.

– La batalla por la cobija – Solución: Compren una cobija más grande para que por más que la halen, ninguno de los dos quede al descubierto. No se aconseja dormir con dos cobijas separadas, pero si no hay otro remedio, es una alternativa.

– El exceso de movimiento de uno de los dos mientras duerme – Solución: Adquieran un colchón de impacto separado, de manera que uno no sienta los movimientos del otro durante la noche.

– La hora de irse a dormir – Solución: Pónganse de acuerdo según sus horarios de trabajo y otras obligaciones del hogar. Probablemente no será la misma diariamente, pero es un tema importante a discutir antes de que sea un problema.

– Las diferencias sobre la temperatura ambiental favorita para dormir – Solución: Negocien y decidan la temperatura ambiental correcta para ambos.

– Desacuerdos no resueltos- Solución: Conversen las desavenencias antes de irse a dormir. La mujer duerme mejor después de conversar esos asuntos con su pareja. El hombre duerme mejor también, despierta más contento y pasa mejor el día siguiente.