Principios para ser feliz

7 08 2013

Happiness

¿Qué es ser feliz? ¿Tener un auto último modelo, una súper casa, un cuerpo escultural o un vivir en un estado de gozo constante y permanente, donde no hay espacio para el dolor ni para pasarlo mal?

Para Pablo Flores Laymuns, ingeniero Civil Industrial UC, astrólogo y terapeuta, la persona que busque esas definiciones de felicidad estará siempre lejos de alcanzarla y menos de sostenerla en el tiempo. Es que para el terapeuta, el glorioso estado es más simple y está relacionado con una tranquilidad interna, calma y conexión. “Lo que pasa afuera en mi vida es un reflejo de lo que está pasando por dentro en mí…”, explica. Si uno quiere alegría y felicidad no tendría que buscarla cambiando el “alrededor”, sino provocando un cambio interno que transformará la  realidad que se vive.

Cómo empezar
El especialista señala que para ser feliz, un elemento fundamental es descubrir cuáles son las creencias limitantes que tengo y que me alejan del camino hacia la felicidad.

Otras claves para comenzar el proceso, a su juicio, se encuentran en renunciar a tener la razón, el control, cargar culpas y dejar de tener diálogos internos obsesivos. Pero, al hacerlo preguntarse: ¿por qué quiero tener la razón? ¿Por qué quiero controlar? ¿Por qué no puedo liberarme de mis culpas? ¿Por qué no dejo de pensar?

Los 12 principios
Para salir de la infelicidad, tomar las riendas de la vida y ser feliz, Pablo Flores propone 12 principios que uno debiera seguir para vivir en calma y en armonía con los vaivenes de la vida.

1. Salir al mundo a mostrar quien eres tú realmente, no a que te vean. Implica actuar desde adentro hacia afuera y no al revés.

2. Todo lo material que tengas, tenlo porque lo usas y te da placer, sino te da placer, bótalo o regálalo. Es decir, no acumular objetos materiales y  gozar las cosas, porque muchas veces nos quedamos en tener y nuestros closets están llenos, pero no usamos casi nada.

3. Todo lo que sabes comunícalo. Guardar tus conocimientos y aprendizajes, por timidez o por mezquindad es algo que te aleja del camino a la felicidad y de descubrirte a ti mismo. El conocimiento es como una carrera de postas, pasa de una persona a otra. Si no lo compartes cortas el flujo.

4. Sana tu linaje, sana tu familia, sana las relaciones de tu núcleo. Hay que estar en paz con tu familia.

5. Descubre lo que más te gusta hacer y hazlo, no para que te vean, sino para alumbrarle el camino a los demás.  La mayoría de la gente ni siquiera sabe qué es lo que quiere hacer con su vida. Venimos a compartir a este mundo y nuestros dones son para ponerlos al servicio de los demás.

6. Haz las cosas que ames con disciplina. Si no tienes disciplina, no tienes amor por ti. Porque amar implica muchas veces renunciar a nuestra propia gratificación. Si no eres capaz de esforzarte por lo que te gusta hacer, entonces no lo amas realmente.

7. Las relaciones sanas de pareja implican permitirme ser y permitirle al otro ser. No controlar al otro para que actúe como yo quiero ni tampoco permitirle al otro que me controle para que actúe como él o ella quiera. Esto implica descubrir qué es lo que realmente me importa y respetarlo. Lo importante está en el compartir con el otro.

8. Descubrirme a mí mismo, transformarme en lo que realmente soy. Esto implica ver lo que no me gusta de mí y aceptarlo. Ver mis patrones y mis comportamientos inconscientes y hacerme responsable de ellos, dejando de culpar a los otros.

9. Expandirme, salir de lo conocido, familiar y seguro. Si siempre me quedo en lo conocido, en lo aprendido, no me permito conocer cosas nuevas. Justamente en este explorar, voy abriéndome a nuevos puntos de vista y esto me permite descubrir quién soy realmente.

10. ¿Qué quiero dejar como huella en este mundo?. Mi aporte a la sociedad, que contribución quiero hacer al mundo en el que vivo.

11. Compartir mis ideales y sueños con los demás. Únete a otros, forma equipos, trabaja con más personas para hacer un cambio en la sociedad.

12. Acércate a tu alma. Date tiempo para estar contigo mismo y busca la respuesta a las preguntas espirituales ¿quién soy yo? ¿Qué hago acá? Deja tiempo para la espiritualidad en la vida, para la conexión interior.





Celos

25 04 2013

Jealousy

La mayoría de nosotros alguna vez hemos sentido celos. Son un sentimiento de miedo, temor y angustia ante la amenaza de que te quiten a quien amas; por eso, no solo se sienten celos por la pareja, sino por los amigos y padres, por ejemplo.

Tener un nivel bajo de celos es normal, ya que casi siempre existe un miedo “lógico” a perder el amor.El problema es cuando empiezas a coaccionar a tu pareja y tus celos te hacen sufrir.

El peligro de los celos es que pueden volverse obsesivos o patológicos. El celoso obsesivo siente un miedo persistente a perder a su pareja, mismo que se recrudece cuando ve o tan solo imagina, a quien ama con otras personas. Cuando te vuelves un celoso obsesivo, no puedes dejar de pensar que tu pareja te será infiel, analizas permanentemente sus comentarios y gestos, buscando indicios de traición, pero eso no es lo peor, sino que terminas inventando pruebas, todo te parece una señal.

 El grado de desconfianza del celoso es tan grande que espía a su pareja en un nivel extremo: abre su correspondencia, escucha sus llamadas telefónicas, lee los mensajes del celular, se mete a su cuenta de correo electrónico, revisa los cajones…Todas estas conductas tienen como objetivo asegurarse de que su pareja le sea fiel. Como este tipo de celos son patológicos, nunca bastarán las pruebas de fidelidad; así, el celoso acosará a su pareja hasta que ésta se canse y se aleje definitivamente.

 Si eres celoso obsesivo debes acudir a un psicólogo. De lo contrario acabarás destrozando tu relación, ya que la amenaza que siente tu pareja al sentirse observada y acusada por conductas sospechosas hará que cambie su forma de comportarse y se romperá la posibilidad de diálogo. Paradójicamente, el pánico a perder a tu pareja puede terminar llevándote al fin de la relación.





Técnicas masculinas para alcanzar varios orgasmos

1 05 2012

La gran mayoría de los hombres siempre hemos considerado que llevamos una cierta desventaja con respecto a las mujeres a hora de tener sexo. Esto se debe a que ellas gozan del don del multi orgasmo, prerrogativa que todos los hombres quisiéramos ostentar. Si esto fuera posible, probablemente muchos hombres no saldrían de su casa los fines de semana y se afanarían en largas sesiones sexuales, su autoestima se dispararía por las nubes y, por supuesto, ellas tendrían algo menos de que quejarse. Pero no todo parece estar oleado y sacramentado pues se viene estudiando de cerca esta diferencia entre los orgasmos masculinos y femeninos y todo parece apuntar que el hombre puede llegar a estar tan capacitado como la mujer para alcanzar la panacea del multi orgasmo.

En efecto, parece que todo esta reducido a un replanteamiento de lo que es en verdad el orgasmo en el hombre y, sobre todo, entenderlo como un proceso independiente de la eyaculación y, además, perfectamente divisible de esta. No. No es que sea un juego de palabras, sino que el entendimiento de este concepto, deriva en el descubrimiento de técnicas para poner en práctica lo que se teoriza. Digamos que la eyaculación del hombre es una liberación de energía tan grande que nos deja fuera de combate por varios minutos en los que muy probablemente nos quedemos dormidos, salvo que nuestra pareja sea de estreno. Por lo tanto, el meollo del asunto, pasa por evitar o, mejor dicho, retardar la eyaculación lo más que se pueda o tanto tiempo como queremos disfrutar del acto sexual pero sin dejar de experimentar el orgasmo. Suena complicado, más si aún tenemos arraigado el concepto de orgasmo = eyaculación. Pero echemos una mirada más detallada al asunto.

Para comenzar, los expertos en el tema (sexólogos) también están divididos. Están los que catalogan el orgasmo como el resultado de una serie de sensaciones previas y que encuentran su punto más álgido en la eyaculación y otra gran parte de estos expertos tienen claro que los orgasmos son procesos independientes de la eyaculación. Nosotros debemos enfocarnos en el segundo bloque de pensamiento porque si seguimos a los del primer bloque, estamos perdidos. Las nuevas visiones apuntan a que podemos ser capaces de tener un 100% de control sobre la eyaculación y por tanto, podemos separarla de nuestros orgasmos –noten que ya empecé a hablar en plural-.

Para esto es básico echar mano de una serie de técnicas que van desde el plano físico hasta el plano mental. Vamos primero con el plano físico. Aquí lo que se recomienda primeramente es aprender a controlar la respiración de manera rítmica. Para practicar esto debemos inspirar y expirar de manera perfectamente consciente y retener el oxígeno en la parte superior del movimiento y aguantar unos minutos sin oxígeno en la parte inferior del movimiento. También ayuda en este ejercicio, visualizar el sorbo de aire como si fuera un ascensor que sube y baja por el tórax y detenernos en varios “pisos” antes de repetir el proceso general. Esto nos dará gran control sobre la respiración para posteriormente aplicarlo durante el acto sexual.

Otro buen ejercicio físico son los llamados Ejercicios de Kegel. Estos ejercicios consisten en lograr tener control voluntario sobre el músculo pubocoxígeo, conocido comúnmente como músculo PC. Este músculo es el encargado de expulsar la orina de la vejiga por lo tanto, una manera de ejercitarlo directamente es durante este proceso. El ejercicio básico consiste en interrumpir la orina por un instante antes de reanudar el proceso e ir aumentando gradualmente las pausas que se hagan. Esto podemos hacerlo por las mañanas al ir al baño y en otros momentos del día podemos hacer ejercicios de contracción sin necesidad de acudir al baño. Estos ejercicios de contracción del músculo PC, debemos hacerlo por intervalos de 5 segundos e irlos aumentando progresivamente hasta llegar a una contracción de 10 segundos. Debemos hacer estos ejercicios de manera inter diaria y no hacerlos más de 10 veces por día para evitar una fatiga excesiva d este músculo. Lo que queremos es educarlo, no extenuarlo. Una vez que hayamos dominado ambos ejercicios, es tiempo de combinarlos. Respiraciones acompañadas de contracciones. Por último, dentro de la esfera mental, los ejercicios están orientados hacia la concentración. Aquí cerraremos los ojos y respiraremos lo más lentamente que podamos al tiempo que iremos visualizándonos a nosotros mismos haciendo el acto sexual, de esta forma, llegado el momento, podremos también combinar ambas técnicas y concatenarlas con las técnicas físicas.

Nuestro objetivo final debe ser alcanzado de manera gradual. En cada acto sexual que realicemos debemos aplicar estas técnicas en conjunto hasta lograr acercarnos lo más posible al momento mismo de la eyaculación. No debemos frustrarnos si se nos pasa ”el punto” y eyaculamos, pues el grado de maestría no se alcanza así nomás y aun los que tienen la técnica dominada pueden fallar en alguna ocasión. Aquí el asunto es practicar para alcanzar el mayor grado de control posible sobre la eyaculación y saber distinguir los orgasmos de ésta al ser capaz de sentirlos independientemente de la expulsión del semen. Por supuesto que en algún momento debemos eyacular, pero previamente habremos disfrutado de tres, cuatro o más orgasmos. Recordar en todo momento que el orgasmo mismo del hombre se da segundos antes de la eyaculación y que más bien ésta se encarga de poner fin al orgasmo. Hay algunos que proponen la idea de no eyacular y conservar esa tremenda energía para utilizarla en beneficio de nuestro propio cuerpo en la forma de energía curativa. Pero eso ya pertenece a campos místicos y espirituales de los que nos ocuparemos en otra entrada.





Le gusto, pero quiero que siga siendo sólo mi amigo

29 04 2012

Han sido compañeros por mucho tiempo, pueden confiar el uno en el otro y saben que estarán cuando los necesites. Pero entonces te das cuenta de que tu amigo te está mirando con otros ojos, empieza a hablar de ti más seguido, te llena de halagos y tus otros conocidos empiezan a especular cómo tú y él se verían juntos.

El problema es que tú sólo quieres que él siga siendo tu amigo, pero no eres capaz de decírselo a la cara, no sólo por miedo a hacerle daño, sino también porque crees que eso va romper el vínculo entre ambos.

Afortunadamente hay amistades que logran sobreponerse a las aspiraciones románticas de uno de sus integrantes. Investigadores estudiaron casos de amigos que se vieron enfrentados a estas situaciones y, que según las posturas que tomaron frente al tema, se acabaron separando o lograron superar la crisis y seguir con su amistad.

La profesora de la Universidad de Boise, Heidi Reeder, quiso averiguar que diferenciaba a las amistades que se disolvían y a las que perduraron. Y encontró patrones de conducta que se repetían y que podían determinar el éxito o fracaso de la relación ante el caso de que uno de sus integrantes desarrolle una atracción platónica.

En los amigos que se separaban: 

-Los participantes se volvían cerrados, debido a que se sentían incómodos o avergonzados. Las disculpas interminables, la falta de contacto visual y los largos silencios se volvían frecuentes.
-Las mujeres, a pesar de que sabían de los sentimientos de sus amigos, dejaron que los últimos continuaran pensando que serían correspondidos, lo que a la larga llevaba a preguntas como “¿Qué hay de malo en mí?” o “¿Por qué no me amas?”
-Al tratar de solucionar el problema, algunas mujeres decían haber tenido sentimientos más que amistosos hacia sus amigos en el pasado y así dejar la posibilidad de una relación más profunda como “una oportunidad perdida”. Lo que esta movida causaba en realidad era dar falsas esperanzas a los hombres de que estas emociones podían volver.

Los amigos que superaron la crisis: 

-Tenían la suficiente confianza entre sí y ya habían hablado previamente de sus relaciones amorosas en el pasado, así como de sus inseguridades, metas y sueños. De esta forma se tenía una mayor confianza a la hora de enfrentar estas desilusiones y podían preveer las reacciones de sus amigos cuando tuvieran que hablar de la crisis.
– Tanto en el amante como en la persona amada quedó claramente establecida la idea de que los sentimientos no eran correspondidos, lo que hizo la crisis más corta.
– Las relaciones eran lo suficientemente sólidas y beneficiosas para ambos participantes que, incluso si sus aspiraciones eran rechazadas, los hombres aún querían seguir siendo amigos.

¿Por qué no nos gustan si son tan buenos?
Ante esta clase de situación es común que nos acabemos preguntando a nosotras mismas por qué no nos sentimos atraídas hacia nuestros amigos, puesto que ellos parecen estar más disponibles y son más considerados con nosotras que el resto de los hombres. Resulta que, según Constanza Michelson, psicoanalista de la Universidad Diego Portales, es esa misma apertura la que nos mata el deseo.

“El deseo (en las mujeres), generalmente se mueve hacia lo que no tenemos. Una mujer no verbaliza lo que quiere. Ella dice “yo quiero un hombre que me escuche, que haga lo que yo diga”, pero cuando un hombre hace eso, como es el caso del hombre amigo, a la mujer no le gusta”, afirma, advirtiendo a todos esos enamorados que “no deberían hacerle tanto caso” a sus amigas.

“De repente la mujer se pregunta “¿Por qué me gusta este hombre que no me pesca y no mi amigo que siempre está ahí?”, y eso es porque el deseo no se mueve cuando el otro está tan disponible”, dice.

“Cuando una mujer visualiza a un hombre como amigo, es difícil que ella después se sienta atraída por él”, concluye.





Mitos sobre la relación de pareja

14 04 2012

“Actualmente suponemos que la vida en pareja es algo favorable, y estamos condicionados para encontrar al príncipe azul o a la princesa rosa —escribe Laura Gutman-. Habitualmente, ese “encuentro” sucede cuando sentimos una fuerte atracción sexual por el otro. En seguida interpretamos que “eso” es amor. Y sobre la base de “ese” amor, armamos nuestros proyectos de seguridad. Las mujeres buscamos protección, sobre todo si creemos que en el futuro tendremos hijos. Los hombres buscamos suavidad y amparo. Y así firmamos contratos titulados “amor para siempre” con letra brillante seguidos de varias páginas con letra chica que no leemos porque estamos muy ocupados haciendo el amor.

¿Pero qué pasa cuando esas motivaciones iniciales se apaciguan?

Gutman responde: “Empieza un período de reclamos mientras revisamos el contrato original,  constatando todo aquello que hemos firmado de puño y letra. En esa letra chica figuran los hijos de matrimonios anteriores, los ex cónyuges con sus propias exigencias del pasado, las familias ascendentes con sus diferencias culturales o ideológicas, el mal humor de nuestro cónyuge, la debilidad, los malos hábitos, la pereza, la adicción al trabajo, las enfermedades, la incapacidad para generar dinero, la inestabilidad, el olor a cigarrillos y todos los pecados que parecen multiplicarse y manifestarse en ese individuo que duerme en nuestra cama. Creemos que la culpa es del otro, claro. Y que todo se solucionaría si el otro hiciera eso que nosotros queremos que haga.”

Entonces, ¿sobre qué bases se contruyó la pareja?


“Tal vez hubo deseo. Miedo. Necesidad de resguardo —escribe Gutman-. Necesidad de compañía. Necesidad de crear una ilusión. Hubo necesidades a granel. Es decir, hemos utilizado al otro para satisfacer necesidades primarias. Pero resulta que el amor es otra cosa. El amor es ofrecer y poner a disposición todo lo que el otro necesita o desea. El amor sólo pretende complacer. El amor es altruismo puro.”

Cuando leí este texto me dije: cuánta razón. Tal vez lo que se describe explique lo poco que duran las relaciones de pareja hoy en día.

Así que para seguir echando baños de realismo sobre el tema, aquí van algunos mitos habituales.

1. El romanticismo favorece la duración y felicidad de la relación. La relación de pareja no sólo se nutre de romanticismo, primero porque no se puede ser romántico todos los días y segundo porque el romanticismo está unido a la idea de ser y estar siempre apasionado, cosa imposible en una convivencia.

2. Si es amor verdadero se sabrá desde el primer encuentro. La verdad es que la mayoría de las personas toman algo más de tiempo para conocer a la pareja y saber que es con quien deseamos pasar una gran parte de la vida.

3. Si no siento celos, es que no amo de verdad a mi pareja. Los celos indican percepción de amenaza, percibes que podrías perder o tener que compartir con otra persona a un referente emocional que está contigo en este momento. Una relación en la que la pareja se siente segura el uno del otro no tiene porqué dejar espacio a los celos.

4. Si estás enamorado, no puedes sentirte atraído por otras personas. El amor no atrofia la capacidad de atracción por otras personas. Es natural sentirse atraído por otras personas y esto no significa que se ame menos a la pareja. Para muchas personas la fidelidad suele considerarse como una prueba más de amor, ya que a pesar de que te gusten otras personas mantienes el acuerdo de exclusividad alcanzado en la relación.

5. Si de verdad me ama no necesita salir ni estar con nadie más. Es cierto que dos enamorados desean pasar gran parte del tiempo juntos, pero también es necesario que cada uno tenga su propio espacio.

6. El amor se mantiene inalterable con el tiempo. Es un mito que hay que desterrar. Es muy probable que el amor se mantenga con la misma intensidad que tuvo en el inicio de la relación, pero para que ocurra hay que construirlo y alimentarlo.

7. Amar significa adivinar lo que el otro quiere y necesita. La adivinación de pensamiento no existe. Eso de pensar que por amor el otro va hacer y cubrir todas mis expectativas funciona en contra de la pareja. La persona que piensa esto no se expresa y sólo espera con grandes expectativas que el otro le responda como ella quiere.

8. Si el amor es verdadero, el sexo será siempre maravilloso. Según esta falsa idea, cuando llega el amor trae bajo el brazo un avanzado manual sobre las mejores y más placenteras técnicas sexuales. La persona no puede saber de manera espontánea lo que le gusta y disgusta al otro. Esto sólo se logrará con el tiempo y una buena comunicación.

9. El “buen” sexo contribuye a la relación en pareja. Los tiempos de sexualidad de varón y mujer son diferentes y no siempre se encuentran. La sexualidad sólo es un área de la relación: si funciona mal no significa que la pareja funcione mal (o viceversa). En este caso hay que resolver los problemas sexuales para que ese aspecto mejore. Tampoco es correcto pensar que los problemas de convivencia se pueden resolver a través del sexo.

10. Mejor contar todo. El “sincericidio” (como han llamado algunos especialistas al hecho de que un miembro de la pareja cuente todo lo que hace, siente o piensa) es un mito. Existen sectores de la intimidad del ser humano que es bueno preservar. Además, hay cosas que una persona siente y que si las dice puede herir al otro. Lo primordial es pensar antes de hablar, ya sea para no causar daño o porque realmente lo que se piensa decir no va a ayudar al crecimiento de la pareja.

11. La convivencia prematrimonial asegura un matrimonio más satisfactorio y duradero. Esto representa un mito pues no da una seguridad del 100 por ciento. En algunos casos funciona y en otros no. A veces se puede tener una convivencia “feliz” en este período, pero cuando se legaliza la unión pueden comenzar los conflictos de pareja.

12. Los problemas de pareja durante el noviazgo se terminan cuando los novios conviven o se casan. Este es un mito basado en la creencia de que durante la convivencia se va a lograr “cambiar” al otro. Es un gran error, porque nadie tiene que cambiar a nadie. En realidad, para que una pareja funcione lo básico es respetar al otro tal como es y poder llegar a negociaciones para adaptarse a las diferencias que incomodan.

13. Casarse ante la ley es asumir con mayor compromiso la relación de pareja. Esto funciona de acuerdo con cada pareja. Hoy, según algunas estadísticas, funciona mejor no firmar papeles, pero depende de otras circunstancias que no tienen nada que ver con la seriedad o el compromiso. El firmar o no papeles no es garantía de que la convivencia funcione.

14. Contigo, pan y cebolla. Una de las causas principales del divorcio tiene que ver con lo económico. Hoy el tema pasa a ser algo muy importante, sobre todo cuando hay que tomar grandes decisiones respecto a este asunto. Generalmente hoy las parejas entran en conflicto cuando en momentos de crisis económica aparecen cuestionamientos sobre quién aporta más dinero o quién despilfarra más.

15. La llegada de los hijos resuelve los problemas de la pareja. Si una pareja tiene problemas de convivencia, los mismos persistirán a pesar de la felicidad que ocasiona el nacimiento de los hijos. Además, es injusto hacer que los chicos carguen con semejante misión. Lo primordial es tratar de resolver los problemas antes de la llegada de los hijos; de no ser así, ya no sólo serán dos los que sufran a causa de una convivencia conflictiva.

Por: Alejandra Herren / La Botica




Cómo enfrentar el Mal de Amor

27 02 2012

Tristeza, enojo y nostalgia son sentimientos que afloran luego de un rompimiento. Saber cómo superarlos hacen la diferencia para el futuro amoroso.

El cerebro nos engaña. Mantiene la ilusión del enamoramiento hasta por cuatro años con tal de que la especie se reproduzca y mantenga; al regresar a la realidad se puede sufrir una gran decepción. Aunque en temas del amor no todo es tan fácil de explicar, el llamado mal de amores o desilusión amorosa aqueja a toda persona que tras vivir un intenso enamoramiento sufre un desengaño que puede sumir a quién la padece en niveles de depresión patológicos al no resolver el duelo.

La psicoanalista Lara Durand explicó en entrevista que la desilusión amorosa es algo difícil de definir porque “cada quien vive el amor de diferente manera, por lo tanto cada quien vive la desilusión distinto. Depende mucho la razón de la desilusión, si fue por un rompimiento por infidelidad, o porque uno hizo algo inesperado que sorprendió y desilusionó al otro”.

Lo único cierto es que para vivir una desilusión amorosa tuvo que existir esa “magia” que el enamoramiento causa entre dos personas. Sensaciones que a decir del doctor Armando Ferreira del Departamento de Biología de la Reproducción de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa son similares a las que generan las adicciones.

“La manera en que actúan algunas drogas es como actúa la pareja a nivel cerebral. Las drogas estimulan ese centro de placer y produce una especie de adicción. De la misma manera en que la gente se habitúa a tomar una droga por el placer que le produce, así nos acondicionamos a tratar de estar en contacto con el ser amado porque produce placer.

“Cuando esta persona desaparece sentimos la frustración porque no hay esa liberación de dopamina y esa sensación de placer que produce el estar en contacto con la persona amada”, explicó el especialista en ciencias biológicas.

La psicoanalista añadió que la desilusión no sólo se da con la pareja, sino con uno mismo, con el amor, con todo. La tarea es reconstituirse, vivir el duelo y superarlo.

“Nos desilusionamos de todo. Muchas veces le echamos la culpa al otro, pero habría que ver lo que hicimos para ocasionarlo o si formamos parte de eso otro que hizo el otro. Mucha gente se desilusiona del amor, de tener una relación, es parte del proceso, es normal”, dijo.

Sentimientos encontrados y cómo afrontarlos

La ilusión se rompió. Los mecanismos de la naturaleza para cegar aquello que no nos gustaba en la pareja concluyen. El enamoramiento entendido como una serie de respuestas instintivas y no racionales que forman parte de la atracción sexual puede transformarse en amor o simplemente terminar, con hondas heridas de por medio.

“Muchas veces, al principio hay mucho enojo, la tristeza a veces encubre el enojo, pero hay que sentir el enojo para poder superarlo. Sino se siente el enojo se dice que hay un duelo no resuelto. El chiste es que la persona logre enojarse, obviamente tratando de poner todo en palabras y no actuarlo. Osea por ejemplo, si yo troné con mi pareja y ya salió el enojo, no me va a servir de nada irle a gritar o emborracharme o hacer algo así, eso sería actuarlo y la única persona perjudicada sería yo”, explicó Durand miembro de la Sociedad Psicoanalítica de México.

Durante la desilusión se experimenta tristeza, enojo, coraje, odio, frustración, nostalgia. Los buenos recuerdos pueden producir un llanto interminable en quién lo vive o incluso considerar dejar atrás los problemas y volverlo a intentar. Las causas que rompieron el encanto generan otros sentimientos negativos igual de intensos.

Como en todo proceso de pérdida se vive un duelo. El primer paso es afrontar que algo se rompió y superar la negación. Después se viven otras cuatro etapas que pueden variar en orden o incluso ser simultáneas.

La negociación implica tratar de hacer trueques para que regrese la persona o pedir tener la suficiente capacidad para detectar el engaño y no volverlo a vivir. El enojo se dirige desde la pareja, hasta uno mismo y el mundo, es la parte más intensa pero se debe vivir y superar.

Le sigue la identificación con la persona perdida “se mantienen muletillas, sigo escuchando el tipo de música que le gustaba al otro aunque necesariamente a mi ya no me gusta, sigo teniendo los mismos gestos, es para mantenerlo un ratito más”, explicó la psicoanalista.

Finalmente viene la aceptación, el hacer consciente que ya no está esa persona y se debe reencontrar a sí mismo y generar un proyecto de vida propio.

“La única forma de superar estos sentimientos es viviéndolos y sintiéndolos. Sintiendo la tristeza de algunos recuerdos, sintiendo la felicidad de otros. No podemos controlar lo que estamos recordando y mucho menos lo que estamos sintiendo, muchas veces nos llega el recuerdo por algún olor, por algo que estamos comiendo, por alguna situación y no hay de otra más que vivirlo y sentirlo y decir esto me recuerda a tal persona que ya no está, me hizo sentir triste, manejarlo y continuar”, dijo Durand.

El proceso es elaborar para no repetir. Al decirlo en voz alta poco a poco hacemos consciente de lo que pasó en la relación, expresamos los sentimientos y los comprendemos. Con la terapia o al hablarlo “se cae en razón y se da cuenta de cosas que había hecho que quizá no había visto. Al hablarlo se puede llegar hasta cambiar conductas”.

Ni el tiempo cura todo, ni un clavo saca a otro

Muchos pensaríamos que darle tiempo al tiempo, dejar que la tristeza y enojo pasen serviría. Incluso muchos recomiendan relacionarse con otras personas para olvidar al ser amado que nos desilusionó; pero los especialistas niegan que esto pueda ayudar.

“No es tanto el tiempo, más que nada es hablar lo que pasa, lo que pasó, no solamente actuarlo, tratar de no actuarlo. Lo mejor es vivirlo, hablarlo y sentirlo”, dijo Lara Durand.

Durand explicó que actuar así significaría tener conductas que son a nivel inconsciente, que nos daña y alarga el duelo.

“Muchas veces cuando hay una ruptura de una pareja ‘El otro va y choca, como sin querer’ esa es una forma de actuar el enojo o la tristeza que se está sintiendo o emborracharse “para olvidar” o ser muy agresivo, todo este tipo de cosas donde no se habla y se actúa, en eso no se supera nada”, explicó.

“No se puede generalizar. No es lo mismo de una persona que haya convivido 50 años, a una relación de un mes. Aunque hay personas que viven la desilusión amorosa con igual intensidad”, señaló el doctor Armando Ferreira.

Sobre si es recomendable empezar una relación u otras durante la desilusión amorosa, ambos especialistas dijeron que dependía de la persona, pero que se podría correr el riesgo de que se hiciera sólo por despecho sin superar el duelo.

Para Durand separar lo sexual de lo afectivo es difícil, pues “en algún punto hay algún sentimiento”, lo importante sería hacer consciente el porqué se haría.

Los expertos coincidieron que se podría caer en una espiral de relaciones disfuncionales.

“Desde el punto de vista muy práctico serviría relacionarse con otros. La cosa está en que, y esto se da en ciertas personas, si una persona se va a enamorar de otra y cada vez que se enamora su cerebro lo engaña y cree que la pareja tiene las características ideales aunque no sea cierto, el remedio no sería un remedio funcional porque entraríamos de depresión en depresión. Existen personas que en eso caen y se establece una relación adictiva, si no tiene una pareja cree que no vale la pena”, explicó Ferrerira.

Es importante buscar ayuda profesional si el enojo o la tristeza se convirtieron en depresión. Generalmente el dolido es el último que se da cuenta, aseguró la psicoanalista Lara Durand.

Si no se está superando es vital acudir a psicoterapia, porque nos puede afectar a largo plazo más de lo que nos damos cuenta. Podríamos no tener una relación de la misma intensidad, no confiar en el otro, no dejarnos querer; es importante darse la oportunidad hablar con alguien objetivo, que no forme parte de esa persona, para que se pueda dar cuenta de lo que está pasando realmente”, dijo Durand.

Tomado de El Universal
http://www.eluniversal.com.mx/notas/741459.html




¿Cómo afecta a la salud la falta de amor?

16 01 2012

Primero hay que definir qué es el amor o desamor. Porque aquí lo complicado es cuando el desamor se instala en una relación. Cuando hay una relación que se supone que es una relación de amor, y sin embargo no te sientes amado. El desamor podría ser la falta de registro del otro, la indiferencia, el silencio, la descalificación. Y aquí estamos bordeando lo que son las relaciones tóxicas; relaciones negativas, de ironía, de sarcasmo o de pequeños gestos cotidianos que tienen que ver con la desvalorización, con el no registro del otro, con la violencia, con la violencia emocional, o con la hostilidad declarada. Cosas que se van instalando en una relación y de tan instaladas se van naturalizando.

¿POR EJEMPLO? ¿CUÁLES SON LAS SEÑALES QUE MUESTRAN LA FALTA DE AMOR EN UNA PAREJA?

Por ejemplo que alguien se levanta y no te saluda, no te dice buen día, no te llama durante el día, no se acuerda de eventos que son importantes para la otra persona. Son cosas muy dolorosos que tal vez se van instalando y justificando. Se trata de pequeños detalles que hacen a la vida en pareja. Entonces podemos decir que toda este conjunto de cosas hacen que la relación pueda ser una relación de desamor o mal amor. Y desde ahí a cosas mucho más graves.

Y SI EL BUEN AMOR NOS HACE TAN BIEN, ¿POR QUÉ HAY PERSONAS QUE SIEMPRE BUSCAN LA RELACIÓN 0 LA PERSONA DIFÍCIL, Y DE “MAL AMOR”?

Lo que podemos decir es que tal vez esas personas no están buscando el mal amor o desamor. En realidad creen que buscan el amor, pero lo que pasa es que se obstinan con una persona o en una relación porque tal vez al principio todo fue muy encantador. Y cuando descubren al cabo de unos meses que esa relación no tiene que ver con lo que estaban buscando, en lugar de aceptar la realidad, poder frustrarse y retirarse, se quedan pensando que si hacen las cosas de una manera conveniente esta relación va a funcionar. Esperan un cambio mágico de la relación o del otro. Y en ese intento de forzar una relación que no puede ser, comienza el mal amor. En general, las personas que insisten en estas relaciones, o se quedan en el mal amor, es porque se quedan aferradas a la ilusión de que algo cambie.