¿Separación temporal?

5 11 2018

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Separase por un tiempo es una determinación que algunas parejas consideran cuando enfrentan una crisis que les lleva a plantearse la posibilidad de terminar definitivamente.

¿Es una buena idea? Puede ser, siempre que se cumplan ciertas condiciones. Mary Ann Martínez, consejera profesional especialista en terapia sexual y de pareja, explica que ha recomendado a sus pacientes alejarse temporeramente por diferentes razones. La principal es evitar que emociones fuertes les lleven a tomar decisiones bajo premisas incorrectas, como puede ocurrir durante un arranque de ira.

Pero además, una separación temporera puede dar un espacio, a veces necesario, para ordenar ideas y sentimientos. Paradógicamente, esta es la razón por la cual algunas personas pueden resistirse a la idea.

“Separarse es un arma de doble filo. A veces ayuda a que las aguas bajen de nivel. Otras, es todo lo contrario: uno o ambos pueden expresar que se sienten muy bien, como si se quitaran un peso de encima”, indica la consejera.

Frente a ambas posibilidades, cada pareja debe escoger si alejarse puede ser una alternativa a su situación. Eso sí, para que haya mayores probabilidades de reconciliación deben mediar ciertos acuerdos.

“La separación no es irse a tener vida soltero un rato para luego regresar”, aclara Matínez.

Por el contrario, el tiempo separados debe ser utilizado para trabajar, con ayuda profesional, en cómo superar los problemas que afectan la relación . Es necesario, indica Martínez, determinar cuánto tiempo durará, de qué manera y en qué momentos se comunicarán. Si hay hijos, hay que acordar cómo se les comunicará la decisión y se manejará la rutina de ellos, para que se afecte lo menos posible.

“A veces la pareja piensa que los niños no saben lo que está pasando simplemente porque no les dicen nada. Pero los niños saben cuando hay tensión”, dice la consejera.

También es fundamental que las dos personas se comprometan a escucharse y aceptar su grado de responsabilidad en las dificultades.

“No necesariamente será 50/50, pero siempre en las situaciones conflictivas (salvo cuando hay abuso), uno se alimenta de otro. Parte de la reconciliación es entender en qué estoy contribuyendo, porque no se puede corregir lo que no se reconoce”, apunta Martínez.

A las parejas, la consejera les recomienda que durante el proceso eviten convertir lo que acontece en “noticia de primera plana”. En vez, les exhorta a mantener la privacidad para evirtar que, con buena intención, terceras personas contribuyan a viciar el proceso.

Martínez, quien cuenta con casi dos décadas de experiencia, comenta que aunque no todas las parejas logran reconciliarse, las que sí lo hacen salen fortalecidas del proceso. Casi siempre, un factor común entre ellas es contar con una historia en la cual prevalecen los momentos buenos.

A veces, las separaciones duran más tiempo que el acordado e incluso, Martínez ha conocido parejas que tras divorciorciarse decidieron volver a intentar y les va bien. Eso no quiere decir que la separación fue un error. Por el contrario, quizás fue apropiada en un momento.

Para minimizar las dudas comunes que pueden surgir tras terminar con la pareja, Martínez aconseja conseguir la ayuda de un profesional que pueda observar la situación desde afuera y servir de mediador. Idealmente, esta persona ayudará a la pareja a trabajar con un elemnto muy importante para tener paz, aunque decida no mantener su relación: el perdón.

“El perdón libera, y en las relaciones de pareja siempre hay cosas que perdonar. Perdonar significa, no olvidar, sino cambiar la forma de sentirse con relación a lo que pasó”, asegura la consejera.

Igualmente, ayuda a ambas partes, aún cuando no queden como mejores amigos, conversar “para no dejar cabos sueltos”. Es decir, si tienes algo que decir, decirlo con respeto. Y si hay algo que deseas escuchar, solicítalo.

Todo esto es parte de lo que necesita la gente para evitar las suposiciones. O sea, andar preguntándose “y si hubiera dicho…”, “si hubiera hecho…”. También es es clave para no asumir la respuesta de preguntas que nunca se hicieron.

Eliminar los supuestos, asegura Martínez, alivia la incertidumbre que roba la tranquilidad en un momento tan difícil como lo es poner a una historia de amor un punto final.

fuente : http://www.clase.in

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Celos

25 04 2013

Jealousy

La mayoría de nosotros alguna vez hemos sentido celos. Son un sentimiento de miedo, temor y angustia ante la amenaza de que te quiten a quien amas; por eso, no solo se sienten celos por la pareja, sino por los amigos y padres, por ejemplo.

Tener un nivel bajo de celos es normal, ya que casi siempre existe un miedo “lógico” a perder el amor.El problema es cuando empiezas a coaccionar a tu pareja y tus celos te hacen sufrir.

El peligro de los celos es que pueden volverse obsesivos o patológicos. El celoso obsesivo siente un miedo persistente a perder a su pareja, mismo que se recrudece cuando ve o tan solo imagina, a quien ama con otras personas. Cuando te vuelves un celoso obsesivo, no puedes dejar de pensar que tu pareja te será infiel, analizas permanentemente sus comentarios y gestos, buscando indicios de traición, pero eso no es lo peor, sino que terminas inventando pruebas, todo te parece una señal.

 El grado de desconfianza del celoso es tan grande que espía a su pareja en un nivel extremo: abre su correspondencia, escucha sus llamadas telefónicas, lee los mensajes del celular, se mete a su cuenta de correo electrónico, revisa los cajones…Todas estas conductas tienen como objetivo asegurarse de que su pareja le sea fiel. Como este tipo de celos son patológicos, nunca bastarán las pruebas de fidelidad; así, el celoso acosará a su pareja hasta que ésta se canse y se aleje definitivamente.

 Si eres celoso obsesivo debes acudir a un psicólogo. De lo contrario acabarás destrozando tu relación, ya que la amenaza que siente tu pareja al sentirse observada y acusada por conductas sospechosas hará que cambie su forma de comportarse y se romperá la posibilidad de diálogo. Paradójicamente, el pánico a perder a tu pareja puede terminar llevándote al fin de la relación.





Prueba de Fuego

21 07 2011

La relación no está funcionando. Añorás otros tiempos que ya no consiguen revivir y entonces dudás: seguir o terminar. Te pones a pensar si la pareja está atravesando una crisis o si realmente ha llegado el triste final. No se trata de rendirse antes de tiempo, pero tampoco de forzar el vínculo.

A continuación, un glosario de 8 razones que pueden ser causal de “separación” pero que también pueden ser la puerta hacia una nueva oportunidad:

– Las peleas: Una discusión esporádica no es razón suficiente para acabar con la relación, es más, puede ser una chance para trabajar en ella. Incluso es la ocasión perfecta para poner fin a las diferencias y llevar la relación a un nivel superior. No te desmorones en silencio y cierres la puerta cuando no piensan igual. La discusión puede ser una buena excusa para conocer a tu pareja.

– Los gustos: Si prefieres el azúcar, él es de los que endulzan con sacarina. Eres salidora, él, hogareño. Es cierto, son diferentes en muchas cosas, pero eso puede no ser un problema. Mientras tengan suficientes valores en común y vean el mundo desde el mismo prisma, hay que seguir con la relación. Es más, si tu pareja tiene gustos diferentes a los tuyos hasta pueden enriquecer la relación con nuevas ideas que no conocías.

– El coqueteo: Quién dijo que ya no pueden sentirse atraídos por otras personas. En el día a día seguramente nos encontraremos con personas atractivas. Solo se trata de confiar en que ante la “tentación” prevalecerá el respeto y el amor.

– El trabajo: Que su carrera profesional le demanda demasiado tiempo, y que tu pareja nunca te tenga entre sus prioridades, no es razón suficiente para tirar todo por la borda. Solo se trata de conversarlo, de analizar cómo se siente con esta situación. Si su deseo es dejar de postergarte por el trabajo, hay que acompañarse en el cambio. Ayudarse para que se reencuentren con los otros buenos espacios de la vida, como son los amigos y el amor.

– Los ex: Si en el pasado has tenido malas experiencias con tus anteriores parejas  no significa que la próxima relación vaya a ser igual. No te derrumbes, trata de ser optimista. Hay que aprender de las experiencias anteriores y ponerlo en práctica en la siguiente relación. No olvides que tu nueva pareja es diferente. Solo debes arriesgarte a conocerlo.

– La independencia: Tal vez no te agrade que salga con sus amigos frecuentemente o que exprese su opinión libremente. Puedes tomarlo como que no le gusta estar contigo o como que también necesita su espacio y no estar constantemente a tu lado,  y que eso no es sinónimo de que no te quiere. ¡No es más divertido reencontrarse con alguien que tiene un montón de cosas para contarte que con una persona que solo vive a partir de tu vida!

– El drama:  Hay otras formas, además de la discusión, para que le inyecten vértigo a la relación. . Dejen de buscar tres pies al gato e intenten ser más lógicos y no dramatizar, no exagerar tanto.

– Los otros problemas: El amor no es “la” solución para todo.  La pareja puede ser un gran apoyo, pero inevitablemente cada cual será la única responsable de su propia vida y sus decisiones. Por lo tanto, es imposible sonreír y estar siempre de buen humor. Aunque habrá que esforzarse para resolver los conflictos sin trasladarlos siempre a la relación.

Y antes de decidir romper, tomate un tiempo para analizar  la situación y averiguar si realmente tienen un problema. O si están atravesando una crisis que se puede superar con diálogo y caricias.

Por: Adriana Blanguer