Mini guía para ligar

28 11 2018

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¿Alguna vez te has preguntado por qué algunos hombres son tan superiores a otros a la hora de conquistar mujeres? No es porque sean más atractivos, inteligentes o porque sus billeteras sean más abultadas. Probablemente, ellos tengan dos características que trabajan a su favor en esta materia: confianza y persistencia.

Aunque muchos hombres poseen estas características naturalmente, no es necesario haber nacido como un Don Juan para ser exitoso en la conquista del sexo femenino. Sin embargo, sí es necesario que sigas algunas guías importantes.

A continuación,  siete reglas que te pondrán en el centro de la escena de la conquista. Estas reglas no sólo te ayudarán a incrementar tu éxito con las mujeres, sino que te permitirán dejarlas rendidas a tus pies con tu nueva actitud segura y caballeresca.

Antes de acercarte haz contacto ocular
¿Conoces la forma más segura de saber si tu acercamiento será exitoso? Intenta efectuando un contacto ocular preliminar para ver cómo responde. Si ella mantiene la mirada (o, mejor aún, si sonríe) ve a hablarle.

Por el contrario, si ella evita tu mirada, las posibilidades son pocas. En cualquier caso, no olvides realizar un trabajo de investigación previo. Recorre el área y notarás cuáles son las mujeres que están dispuestas a conocer hombres.

Aunque parezca obvio, vale decir que una mujer que está mirando a los hombres a su alrededor está más abierta que una que sólo presta atención a las amigas con las que vino. Recuerda lo siguiente: las mujeres dicen demasiado a través de su lenguaje corporal; por lo tanto, si quieres incrementar tus posibilidades, presta atención.

No muestres interés en ella y en sus amigas
Apuntar a más de una mujer dentro del mismo circulo social es una táctica que lleva al desastre. No sólo conseguirás parecer un juerguista, sino que estás olvidando un factor primordial: si quieres conquistar con éxito a una mujer debes hacerla sentir especial.

Y mostrar interés por sus amigas no es la mejor forma de hacerlo. De modo que, aunque te sientas atraído por más de una mujer en el grupo, elige una y aférrate a ella. De lo contrario, seguro que te irás a casa solo.

Hazla sentir como si fuera la mujer más sexy del mundo
Con frecuencia, una mujer queda prendada de un hombre por una razón: le gusta cómo la hace sentir. Así que si la haces sentir como la más bonita del lugar, existirá la posibilidad de que quiera verte otra vez.

Asimismo, esta táctica será favorable a largo plazo, dado que si ella se siente cómoda contigo, lograrás beneficios en todos los aspectos de la relación. No obstante, esta regla tiene una contraindicación: evita los halagos si ella ya tiene un gran ego; no querrás que se crea lista para subir a las pasarelas (aunque tal vez lo esté).

No evites hacer cumplidos porque piensas que ya los ha escuchado todos
En otras palabras, no dejes de abordarla y de hacerle cumplidos sólo porque piensas que no eres el primero en hacerlo. Probablemente pienses que no vale la pena acercarte a esa hermosa mujer parada junto a la puerta. Es posible que creas que incontable cantidad de hombres ya le han hablado.

Pero, considera lo siguiente: la mayoría de los hombres han pensado lo mismo que tú. Las mujeres más lindas suelen ser piropeadas hasta el cansancio por la calle, pero no son muchos los hombres que las abordan seriamente.

Entonces, no te intimides ni asumas que ella ya ha escuchado lo que tienes para decir. En cambio, si haces las cosas de modo sencillo, ella podría quedar agradecida por otorgarle la posibilidad de una conversación sincera.

No utilices clichés ni frases prefabricadas
Nunca, jamás hagas esto. Usar un cliché sólo logrará hacerte ver como si estuvieras haciendo un intento desesperado o como una persona sin experiencia con las mujeres (lo que es incluso peor). Por el contrario, mantente simple y sólo trata de ser sincero.

De este modo, evitarás todas las formalidades y te diferenciarás de los hombres que emplean frases prefabricadas con las mujeres, que, aunque parezca difícil de creer, hay muchos que todavía las usan.

Aproxímate en sitios que no sean bares, ni clubes nocturnos
En bares y en clubes nocturnos, las mujeres suelen ser abordadas por docenas de hombres, por lo que ya tienen una armadura puesta. Esto significa que, simplemente, te pueden rechazar por el hecho de haberte acercado después de un hombre que la hizo disgustar, o porque fuiste el último de una larga lista de hombres que le habló.

Además, en los clubes nocturnos, dado que las mujeres esperan ser ligadas, forman escudos defensivos contra los hombres no deseados. Esto, obviamente, trabaja en tu contra.

Si te acercas a ella en otros sitios, además, el factor sorpresa jugará a tu favor. En un supermercado o en un café, ella no estará esperando ser flirteada y podría quedar gratamente sorprendida con tu gesto. Sin embargo, piensa un poco antes de lanzarte a la conquista de una mujer que, por ejemplo, está comprando en pantalones de jogging y parece apurada. Probablemente, no sea la mejor idea.

Aprende a retirarte
Repite esto para ti mismo cuando salgas de conquista: no hay nada peor que un tipo insistente. Leer su lenguaje corporal no es sólo importante para saber si está interesada, sino para determinar cuándo es hora de irse.

Por ejemplo, ¿ella está mirándote a los ojos o tiene los ojos puestos en el espacio circundante? ¿Parece aburrida con la conversación? Si estás haciendo tu mejor y más sincero esfuerzo, y aún así ella no responde, da por terminada la plática y muévete hacia otra parte.

¿Y qué pasa si ella está mostrando todos los signos positivos? Aún así, no deberías prolongar tu estadía más de lo debido. Si dejas la conversación en un punto alto, probablemente la dejes queriendo más.

Recuerda las reglas de conquista
Recuerda que hasta los maestros más importantes de la conquista son rechazados de tanto en tanto. Pero éste es el secreto de su éxito: más allá de los constantes rechazos, ellos continúan acercándose a las mujeres. Un buen chaleco antibalas y un poco de persistencia son necesarios para este juego.

Entonces, tal vez, la lección más importante sea no deprimirte porque una mujer te ha enviado a otra parte con tus palabreríos. Es posible que tuviera un mal día, o que ya tuviera pareja. Pero si te apegas a las reglas recién citadas, terminarás triunfando.

 

 

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Me hubiera…

2 11 2018

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Me hubiera gustado vivir más contigo, me hubiera gustado ser el amor de tu vida, y que tú hubieras sido mía, porque te juro que yo sí soñaba con envejecer a tu lado, hacer de nuestras vidas una plena felicidad. Pero las cosas no son siempre como uno planea, a veces el otro no sueña igual que tú.

Y eso duele.





Mala suerte en el amor

17 10 2018

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Es hora de aceptar el problema, sí eres tú. Pero puedes aprender.

Si llevas mucho tiempo solo, tal vez sí eres el problema y no es que no hayan más personas indicadas para ti en el mundo. Si bien no hay ninguna fórmula probada para conseguir pareja, al menos no una sincera, si hay ciertas variables que pueden retrasar la búsqueda.

No eres trasparente

No es que seas mentiroso, sino que no puedes mostrarte cómo eres realmente frente a los demás, impidiendo que te conozcan. La psicóloga Jacquie Vorauer, de la Universidad de Manitoba, explica esto como la “distorsión en la señal de amplificación”, que es “la tendencia a creer que comunicamos más de nosotros mismos de lo que realmente lo hacemos”. La importancia de ser trasparente va en que alguien se fije realmente en ti y no seas una sorpresa más adelante.

No sabes cortejar

La palabras no son tan útiles en el ámbito del cortejo. Según el antropólogo David Givens, en su libro “El Lenguaje de la Seducción” recomienda usar el lenguaje corporal para dar señales. En el caso de las mujeres puede ser tocarse el cabello, y los hombres mantener una postura erguida.

“Copiar las maneras hace que nos parezcamos más a la otra persona da una impresión subliminal de ser más atractivo. Quienes hacen las mismas cosas tienen el camino allanado para hacer más cosas juntos en el futuro”, señala Givens.

Ocultas el rubor

El rubor es parte del cortejo, no hay por qué evitarlo. “El trasero de un chimpancé hembra se vuelve rosado para mostrar su receptividad a los machos. Un caballito de mar se pone naranja cuando quiere atraer a su pareja. La cara de un hombre o una mujer excitados en esta primera parte del cortejo se pone roja”, explica Givens. Al final, ponerse rojo es una buena señal para el otro.

No te mueves bien

“Cuando un hombre encuentra atractiva a una mujer, en vez de decírselo con palabras puede alargar el brazo sobre la mesa, como si se dispusiera a tocarle el antebrazo o la mano” aunque nunca se la toque, dice Givens. Otra señal es inclinar el tronco hacia esa persona.

Callarse y entreabrir la boca también es una señal. “Refleja el deseo provocado por la atracción sexual. Los labios separados son comunes en las escenas románticas, cuando los miembros de pareja se acercan para darse el primer beso”.

No sabes interpretar señales

Si no te prestan atención, acéptalo y cambia de objetivo. Puede ser doloroso, pero menos que una decepción.

“Cuando una mujer se ve ignorada, rápidamente cambia su atención hacia otra parte aunque no se desplace. El hombre, menos habituado al lenguaje corporal, cree que ella sigue interesada solo porque sigue físicamente allí. Absorto en el rostro y la figura de ella, presta una menor atención a su comportamiento. Esta reacción psicológica masculina se conoce como pigmalionismo: enamorarse de estatuas“.

“Algunos hombres siguen haciendo la corte tanto si la mujer les presta atención como si no. Mientras tanto pasan por alto a las personas que les envían señales de aproximación. Son los hombres que tienen mala suerte con sus citas”.

No das segundas oportunidades

Las primeras veces para la gente tímida es difícil. No siempre hay que juzgar todo a partir de la primera cita. Si tienes algo de esperanza o dudas, es mejor ver cómo se da todo una segunda vez. Givens postula que si la otra persona es mas desinhibida, intente acercarse a través del tacto. “Como tienen un vínculo externo, diferente a ellos mismos, la conversación no parecerá invasiva o demasiado personal”.

Tratas de ser alguien más

“Para algunas personas la autorrepresentación consciente es una forma de vida. Monitoreando de continuo su propio comportamiento y registrando la reacción de los demás, modifican su comportamiento social cuando no ejerce el efecto deseado. Son esas personas que tienden a ser lo que se espera de ellas y que actúan como auténticos camaleones sociales”, explica David G. Myers en el libro Psicología Social. Esto puede servir para una cita de una sola vez, pero no para relaciones constantes.

Baja autoestima

Tener un bajo autoconcepto de ti mismo hará que tengas una imagen distorsionada de la realidad. Estoy seguro que eres una persona muy valorada por tu familia y por tus amigos, así que empieza a verte con esos buenos ojos.

Si continúas con tu bajo autoconcepto seguirás pensando de forma negativa hacia tu persona y eso hará que tus relaciones personales se vean perjudicadas, porque para que te quieran, primero debes quererte a ti mismo.

Prejuicios

Si eres una persona que acostumbra a tener prejuicios negativos de todas las situaciones es muy probable que tu realidad se vea distorsionada y te cierres puertas sin darte cuenta a nivel emocional.

Por ejemplo, si piensas que si tu pareja no tiene dinero no pueden ser felices, estás anteponiendo lo material al amor, o si crees que por tener más edad que tú ya son incompatibles, se te olvida que existen muchas parejas muy felices sin tener en cuenta la edad.

Mucho trabajo, poco tiempo

Si eres una persona centrada en tu trabajo y tienes una rutina muy marcada es difícil que te salgas de ella a no ser que sea algún caso especial, ¿verdad?

Piensa que si siempre estás siempre encerrada en los mismos lugares y círculos será difícil que conozcas a gente nueva para iniciar una relación.

Demasiadas expectativas

Es bueno ser exigente en el amor, pero las expectativas es otra cosa muy diferente. La perfección en el amor no existe y por eso debes renunciar a ese príncipe azul que sólo existe en tu mente. No es justo para la otra persona que tenga que pasar un examen emocional sólo para que te guste más o menos.





Por qué espero que mi ex haya sido un tipo de amor único en la vida

27 12 2014

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Ayer me encontré con una amiga a la que no había visto hace tiempo. Durante nuestra rápida conversación para ponernos al día, ella me preguntó cómo estaba mi pareja. Después de que le di mi bien ensayada y educada respuesta “en realidad ya no estamos juntos, así que no estoy por completo seguro”, me puso la cara inmediata de pena y lástima que siempre me dan. Ya estoy acostumbrado a esa cara, supongo que es lo que pasa cuando la mujer con la que pensaste que te ibas a casar termina contigo, pero después de ponerme “la cara”, me dijo que ella sabe que voy a encontrar a alguien nuevo y que lo voy a amar de la misma manera, o incluso más.

Espero que esté equivocada. Espero nunca encontrar a alguien a quien ame al igual que a ella.

No digo esto porque sea un cínico, y tampoco porque tenga la esperanza de que volvamos a estar juntos. Lo digo simplemente porque el amor que compartí con ella fue demasiado para mí. Fue puro, fue apasionado, fue sobrecogedor, fue emocional, fue todo. Ella era en lo primero en que pensaba en la mañana y lo último que pensaba en la noche. Me sentía incompleto cuando no estaba cerca de ella, y cuando estábamos juntos era como si todo estuviera bien en el mundo otra vez. Era mi otra mitad, y lo que consideraba la mejor parte de mí. Es como si todo nuestro tiempo juntos fuera una montaña rusa de echarla de menos, amarla, odiarla y necesitarla.

Y le ruego a Dios no sentirme de esa manera nunca más.

Espero que mi ex haya sido el amor de mi vida porque nunca más quiero sentir esa clase de amor de nuevo. Lo tuve por tres años. Cambió mi vida y es algo que voy a apreciar por siempre. Encontré ese amor cuando aún era joven y amé cada minuto de ella. Incluso cuando peleábamos y la odiaba, la amé. Pero no quiero volver a sentirlo nunca más. Ese tipo de dolor y sufrimiento mezclado con un amor tan pasional fue mucho para mí. Mi corazón no pudo manejar todo eso y cuando ella decidió dejarme, no logré entender cómo el mundo podía seguir dando vueltas.

Un día el dolor en mi pecho dejó de hacerme daño y todos los pedazos rotos de mi corazón y mi alma parecieron unirse por sí mismos. Ahí fue cuando me di cuenta de que no necesito ese tipo de amor o esa especie de vida. No es que no quiera volver a enamorarme. No puedo esperar a que eso pase otra vez, pero espero y ruego porque esta vez sea un amor diferente.

No quiero que alguien más sea mi otra mitad, quiero a alguien que me haga sentir completo por mí mismo. No quiero extrañar a alguien tanto que me duela, quiero saber que incluso cuando estamos separados puedo confiar en ella y saber que volverá a mí. No quiero que ella sea en lo último que pienso antes de irme a la cama en la noche porque quiero que ella esté a mi lado cuando me vaya a la cama en la noche. No quiero que ella sea la mejor parte de mí, quiero que me impulse a ser el mejor yo que pueda ser por mí mismo. Quiero una pareja. Quiero a alguien con quien pueda contar las 24 horas del día, los siete días de la semana. Quiero un amor que me haga sonreír e ir a la cama completamente feliz con mi vida, no alguien que me mantenga despierto por las noches. No quiero una mujer que me trate como un rey y como lo más preciado en el mundo, quiero que trate así a nuestros hijos. No quiero ser el amor de su vida porque quiero que nuestra familia tome ese lugar.

Mi ex me enseñó más acerca del amor y de la vida de lo que ella jamás sabrá. Después de que terminásemos, mis amigos siempre me dijeron que ella nunca iba a encontrar a alguien que la amara tanto como yo lo hice. Lo decían para hacerme sentir mejor, pero espero que eso mismo sea verdad para ella también. Éramos jóvenes e inocentes y amábamos estar enamorados, pero era el tipo de amor incorrecto. Espero que haya sido un tipo de amor único en la vida para ambos de nosotros, y espero que un día ambos encontremos un tipo de amor mejor y más completo.





No fuimos novios, pero sigues siendo mi ex…

21 12 2014

Ex

Hay una diferencia entre un “ex novio” o “ex novia” y sólo un “ex”.

Un “ex-novio” es alguien con el que saliste seriamente por un período prolongado de tiempo, con el que mantuviste LA conversación y definieron lo que era la relación. Probablemente le dijiste que los amabas, pero luego terminaron, y la palabra “ex” fue puesta antes de pronunciar su antiguo título.

Pero ¿qué pasa con todos los demás? ¿Con aquel chico con el que sólo saliste un par de veces? ¿Qué pasa con la chica con la que te besabas normalmente borracho? ¿O con el chico con el que hablabas todo el día hasta que empezó a salir con alguien más? ¿Qué pasa con la chica con la que tuviste una aventura cuando estabas en México de vacaciones? ¿Qué pasa con aquel tipo con el que has coqueteado toda la vida aunque no haya pasado nada?.

Estas personas son sólo ex. Ese hombre con el que casualmente saliste durante un mes no es un ex novio, pero sí es un tipo de ex.

Algunas personas, especialmente los de diferentes generaciones, no creen que estas experiencias cuenten como “relaciones”, que carecen de intimidad, y que no deben ser considerados como un “ex” como tal. Pero el hecho de que no hayas salido oficialmente con alguien no significa que no tenías un trato íntimo con esa persona. ¿Ese tipo con el que te acostaste un montón de veces? Sabes cosas sobre él que su familia y amigos no saben, y que nunca lo harán. Tu sabes cómo se siente su cuerpo contra el tuyo y cómo es su dormitorio a las 2 am. Conoces los ruidos que hace durante el sexo y la cara que pone cuando tiene orgasmos. ¿Esa chica con la que saliste una o dos veces? Conoces su historia de vida, probablemente hayan hablado durante horas acerca de sus experiencias pasadas y lo que potencialmente quieren llegar a ser en un futuro. Puede que nunca más vuelvas a ver a estas personas, pero siguen siendo ex. La intimidad era real, simplemente no venía con ningún tipo de compromiso.

Y esa es la manera en la que nos gusta, ¿no? Somos jóvenes, sin ataduras y somos libres de hacer lo que queramos con quien queramos, así que ¿por qué no mantener la mayor cantidad posible de amores?. Me refiero a que seguramente si la persona correcta viene, entonces de todas maneras nos estableceremos con ellos. Pero hasta que no llegue ese momento, no hay nada de malo en tener suficientes ex en tu agenda hasta para poblar una ciudad pequeña.

Fuente: upsocl





¿Amar es sufrir?

27 10 2014

Freddie effy

Si como José José tú eres de los que creen esto, te sorprenderá saber los motivos por los que te sucede eso 

El amor saludable y el dolor son incompatibles. Si conoces los motivos principales por los que transformamos absurdamente el amor en sufrimiento, aprenderás a evitarlos y a generar esquemas y comportamientos más adaptativos.

De acuerdo al psicólogo Walter Riso, no es normal hacer de tu relación afectiva un estilo de vida donde el sufrimiento sea la principal característica. Acceder a un vínculo afectivo constructivo no es imposible: se trata de no dejar entrar ciertas creencias irracionales y algunos miedos que enredan el amor, lo complican y lo convierten en una carga.

En su libro “Guía práctica para no sufrir de amor”, el experto menciona algunas de las causas del indeseable sufrimiento amoroso. Aquí te damos algunas:

1. Creer que el amor es sólo sentimiento y que la razón o el pensamiento no cumplen ninguna función.

Esta idea errónea hace que “nos dejemos llevar” por la emoción y no gestionemos adecuadamente lo que sentimos. El amor hay que pensarlo además de sentirlo. Se necesita de una dosis considerable de voluntad para mantener y llevar adelante una buena y sostenible relación afectiva: con el amor duro y crudo no basta.

2. Ser víctima de un amor incompleto.

Amar, sin algunos de sus tres componentes principales: eros (deseo), philia (amistad) y ágape (ternura), conlleva, tarde que temprano, al sufrimiento. Cuando falta alguno de ellos, sentiremos un vacío, la sensación de que hay algo insatisfactorio, desagradable, molesto y doloroso.

Todos buscamos un amor completo que colabore en darle a nuestra existencia un sentido de bienestar y no de tortura. No se trata de un amor perfecto, porque el amor siempre será una obra en construcción: siempre estarás “amando”, elaborándolo y reinventándolo. Más bien se refiere a un amor que no deje espacios para que se cuele la duda, la indiferencia o la inseguridad psicológica.

3. La dependencia afectiva, que te lleva a temer el abandono del otro.

Si piensas que no eres capaz de enfrentar la vida sin tu “media naranja” y que sólo con ella te sientes realizada, amar será un infierno y una condena. El apego convierte el amor en esclavitud y, además, corrompe.

4. Violar los derechos de la otra persona o incluso los propios en nombre del amor.

Cuando negocias con tus principios o tus valores más sentidos, pierdes dignidad y no puede haber un amor saludable cuando ya no hay respeto o autorrespeto. Nada justifica la entrega de la soberanía personal en nombre de un amor de dudosa procedencia.

Por último, el autor subraya que el buen amor fluye, se deja gestionar y crea bienestar. La consigna es clara y determinante: si un amor te hace sufrir, ese amor no te sirve.





COSAS JODIDAS QUE SUCEDEN CUANDO EMPIEZAS A SALIR CON ALGUIEN

30 08 2014

Leisure

Salir con alguien es la cosa más terrible que puede hacer una persona. Si en algún momento de tu triste vida ves que estás empezando a “sentir” “algo” por alguien, tienes que ser lo suficientemente fuerte como para extirpar esta idea de tus entrañas. Creedme, lo más triste del mundo es un hombre —o mujer— enamorado. Son seres capaces de hacer las cosas más indignas de este planeta, cosas peores que modificar el código genético de la soja o dejar el wi-fi conectado toda la puta noche. Cuando un ser vivo con cierta consciencia empieza a compartir ciertas horas de su día a día con otra persona con la que ha hecho un pacto de permisividad en el tema de tocarse mutuamente los genitales (lo que vendría a ser el “tener una pareja”) pasa a ser víctima de un conjunto de actitudes un tanto despreciables, poco coherentes con uno mismo. Y es que nunca existirá el mismo nivel de amor y aprecio entre estas dos personas y esto conllevará a vivir noches de llantos, platos rotos, facturas de abogados y pensiones alimenticias que convertirán a ese feliz recién nacido que salió del útero de su madre en un ser gris, triste y mal afeitado que empezará a desarrollar todo tipo de enfermedades relacionadas con el estilo de vida occidental. Si pese a todo sigues con la idea de salir con alguien, es recomendable que le eches un vistazo a este sencillo listado de handicaps relacionados con el inicio de la época de apareamiento:

Beber demasiado

Cuando empiezas a “quedar” con alguien realmente no sabes qué hacer. Aparte de los besos y abrazos tiene que haber algo más pero como no conoces a esa otra persona, no tienes ni idea de qué hacer fuera de la cama. De hecho quedar con tu pareja para tomar algo, cenar o aprovechar la oferta cultural de tu ciudad es solamente una excusa para terminar follando esa misma noche, que es lo que realmente los dos queréis. Para llegar a eso, ambos sabéis que tenéis que emborracharos un poco porque sois totalmente incapaces de deciros a la cara que lo único que queréis es ir a follar. Esta incapacidad de comunicación, de hecho, será lo que caracterizará vuestra relación y, finalmente, será lo que acabará con ella y te convertirá de nuevo en un soltero feliz.

Falta de sueño

Ahora que has convertido tus horas de sueño en “horas de hacer el amor” tu cuerpo y mente empezarán a deteriorarse. Si a esto le sumas que te pasas las tardes bebiendo como un cobarde con tu nueva pareja entonces, cuando cruces la puerta de la oficina donde trabajas, parecerás un tipo con PROBLEMAS de verdad, como si estuvieras teniendo un flirteo fuerte con las drogas. Claro que también puede parecer que por las noches te pongas un traje de murciélago y salves a esta puta moribunda llamada “tu ciudad” del crimen incesante que puebla sus calles. Joder, qué más quisieras, la triste realidad es que solo te estás a follando a un desconocido.

Olor

Conocer a una persona nueva te abre un nuevo mundo de experiencias sensoriales. De repente tu cuerpo huele a otra persona y te pasas el día oliéndote los dedos a escondidas. Vale, hueles a sus genitales —más que nada porque te pasas las noches amarrado a ellos— pero también a su pelo y a su piel. Empiezas a extrañar tu propio olor, de algún modo te estás descomponiendo como persona, tu individualidad se va desmontando como un rompecabezas. Ahora eres algo que ha quedado muy lejos de lo que eras y es posible que nunca más vuelvas a recuperar tu esencia primigenia, más que nada porque ahora está invadiendo el cuerpo de esa otra persona que tú llamas “cariño”.

Gases

Esto deriva de pasarse las noches bebiendo sin parar para terminar follando. Todo ese alcohol y gas ingerido se convierten en terribles gases afincados en tus intestinos. Este infierno se convierte en algo mucho peor cuando te encuentras tumbado en la cama abrazado a tu nueva y recién estrenada pareja. Evidentemente no quieres que piense que eres la clase de persona que se va tirando pedos por ahí sin ningún tipo de pudor y mucho menos de los que lo hacen en la cama, así que intentas aguantártelos durante toda la noche. Craso error, tu estómago se convierte en el jodido Hiroshima, tienes Ébola concentrado ahí dentro. A la que puedes te diriges al baño e intentas tirarte pedos mientras los disimulas tirando de la cadena pero resulta una tarea harta imposible, tienes demasiados gases y crees que el sonido será una barbaridad y tienes MIEDO. Un clásico es levantar la sábana y sacar el culo mientras la pareja duerme, entonces, con una destreza absoluta intentas gasear la habitación con el mayor silencio posible, como soplando las velas de tu séptimo aniversario. Entonces, si lo logras sin despertar a nadie, sientes el alivio absoluto, como Jack en el final de Perdidos. Lo que no sabes es que en ese mismo momento tu pareja puede estar haciendo exactamente lo mismo. Es lo que tiene el amor.

Es curioso porque con el tiempo empezaréis a tiraros pedos sin problema, con total soltura. Primero será algo simpático pero luego, cuando en vez de decir “hola” al llegar a casa te limites a soltar una buena ventosidad, significará que la relación está empezando a deteriorarse. Esos pedos serán incluso como insultos salidos directamente del recto. Todo lo que no te atrevas a decirle —que esas ensaladas que hace con pasas son una mierda— saldrá en estado gaseoso de tu culo. El desprecio en estado puro.

Sentimiento de inferioridad

A mí al menos me pasa. Cuando conozco a alguien, los primeros meses me siento como una mierda, como alguien totalmente inferior a mi pareja. Analizo mi forma de vida y pienso que no soy nada y que no sirvo de nada. Ella tiene un curro de verdad, uno que sirve de algo mientras que yo no sé ni dónde estaré dentro de dos meses. Ella gana dinero de verdad, tú sobrevives. Entonces empiezo a pensar que esto de salir tanto e ir a conciertos y gastarme un 50% del sueldo en discos es demasiado inmaduro. La tristeza me inunda y me avergüenzo de mí mismo. Con el tiempo esta situación se invierte y empiezo a pensar que mi vida es la hostia y que vivo de puta madre mientras que ella se pudre con su curro de mierda ya “establecido”. Ella es una víctima del sistema, yo un poeta urbano.

No tienes dinero

Pese a que nunca lo habías hecho, ahora tienes que hacer regalos. Tu dinero ya no significa discos y bolsas de pelotazos, ahora significa tener que gastarlo en otra persona. Cuesta acostumbrarse.

Comunicación constante

Cuando no estás con tu pareja necesitas estar con ella de otro modo. Te conviertes en un ser conectado al teléfono, mandando mensajitos todo el puto día. Dejas de vivir en el presente para vivir en otro sitio que nadie logra comprender. Un sitio entre la realidad y la ficción llamado “Amor”, cuya capital es “Capullo”, donde, por cierto, hacen unos buenos bocadillos de tortilla.

Cambios constantes en la actitud

Una relación es una montaña rusa sentimental y para subir en ella tienes que canjear tu dignidad. Cualquier pequeña mierda se convertirá en un debate importantísimo que pondrá en jaque la tranquilidad de vuestra relación y la estabilidad política del país. Estos cambios de actitud harán que desde fuera parezcas uno de esos marineros que se pasean por el puerto a altas horas de la madrugada meándose en el mar y pensando que el orín es un sedal y que están pescando como “en los viejos tiempos”. En fin, un puto loco.

Ahora tu vida es tu pareja

Coge todo lo que tenías antes y tíralo a la basura. Ahora tu vida es esa otra persona. Nada más importa. El cine tiene casi 120 años de historia y el hombre es capaz de salir del planeta Tierra pero te sigue interesando más esa tía que no sabe ni utilizar un bidé.

Higiene personal

Por primera vez en tu vida tendrás que cambiarte de ropa interior CADA maldito día, no vaya a ser que tu pareja piense que eres un degenerado. Esto, en el fondo, te hundirá en una depresión sin salida.

Traicionarse a uno mismo

Ahora, de repente, te gusta la jodida pizza con piña.

Pretender ser un tipo sano

Tu pareja tiene que pensar que te cuidas, al fin y al cabo estás introduciendo tu semen en su vagina o estás albergando su nardo en tu interior. Ya no puedes comer esas mierdas que tanto te gustaban que vendían en la semana americana del Lidl. Adiós a los noodles, a los frankfurts crudos y a la felicidad.

Hay cientos de cosas jodidas que uno hace cuando empieza a salir con alguien pero el tiempo en la red es limitado y no se pueden enumerar todas. Seguro que vosotros, los humanos, tenéis un buen puñado de aportaciones interesantes. En fin, lo que tiene que quedar claro es que empezar a salir con alguien significa convertirse en otra persona y esperar a que llegue el momento en que uno de los dos empiece a hartarse de toda esta mierda demencial y vuelva a recuperar de golpe todas sus costumbres de siempre, estallándote en la cara como el agua de una presa que acaba de ser reventada. “Reventar”, este es el verbo adecuado para describir el estado actual de tu relación.

By Pol Rodellar para Vice