Amigos con el sexo opuesto, ¿es realmente posible? / versión ÉL

21 10 2011

No. En esas dos letras puedo resumir la respuesta a esta interrogante que ojalá no esté atormentándote el alma. Ahora que si quieres adentrarte en mis argumentos, te doy la bienvenida al resto del texto.

Insisto: no pueden ser amigos.

Primer caso: ‘a él le gusta ella’.

En esa situación él está enamorado, o siente al menos una atracción física por ella, pero ella al notarlo, y no corresponderle de igual manera, le pone un ‘de aquí no pasas’ usando la irritante, nada original pero muy usada frase: “yo a ti te veo sólo como amigo”. ¡Ay dolor! Entonces él, en lo que se recupera del golpe, se lava el cerebro con los mejores quitamanchas y blanqueadores, hasta conseguir un autoengaño de buena calidad para decir que sí, sí pueden ser amigos. Pero naaaaaaaaaaaaaaaaaah, él se hace loco solito, en el fondo lo que quiere es estar cerca y tener una oportunidad, conquistarla poco a poco. Bueno, sigámosle la corriente y démosle nuestro voto de confianza a su autoengaño.

¿Qué pasa entonces? Pues que el trato constante, los momentos compartidos, tanta sonrisa, el cabello hermoso de ella, su voz, su aroma, la cercanía… y ¡aquí va él de nuevo!, el hombre siente ese impulso eléctrico que alborota sus hormonas y termina confesando que no puede ser sólo un amigo. Ella fingirá sorpresa, como si no hubiera visto venir esta reacción, y lo mandará de nuevo a las ligas de la amistad, con esa odiosa frase común arriba mencionada. Lo que sigue entonces: a)se distancian en todo sentido; b) él vuelve a usar los quitamanchas en el cerebro y lo intenta de nuevo, para fracasar una y otra vez, hasta que se canse, o c) él desiste porque encontró su verdadera media naranja en otra persona y se convierte en una fruta que consigue lo que quería (que no necesariamente termina siendo lo que más le conviene). En el primer caso jamás existió una amistad.

Caso dos: ‘a él no le gusta ella… al principio’.

El destino hizo que se encontraran, se conocieron y coincidieron en muchas cosas. Él ni por asomo pensó en ella como mujer, sino como una amiga con quien hay mucho en común, es tan divertido estar juntos, pero… pues como que es muy agradable estar con ella. Siempre está allí, se puede comentar de todo, qué grande es la amistad… pero ¡hey!, ahora que la mira bien, no es nada fea, qué linda sonrisa tiene, y la manera como mastica las nueces de castilla es tan tierna, qué bonito pronuncia la palabra “triglicéridos”, es tan simpática. Así que de repente él empieza a tener cierto tipo de sueños en los que naufraga agradablemente, él comienza a engendrar pensamientos del mismo calibre. Sin pensarlo sucede el beso inesperado y agradable, y descubre que existe la magia del enamoramiento. Cupido no andaba muerto, estaba de parranda. Él expresa su declaración de amor, justificándola diciendo, “la paso tan bien contigo, eres tan bonita y pues yo no soy de palo” (mientras en algún rincón del mundo Pinocho llora desconsolado y grita “qué mentira, yo sí tengo sentimientos”). Y después una de tres: a) otra amistad que se va al cementerio de las cosas fallidas (donde también están el Titanic y el Hindenburg) y la relación se vuelve un ejemplo real de la distancia gélida; b) se convierten en una pareja romántica con buenas probabilidades de éxito o, c) se separan diplomáticamente porque ella sólo lo ve como un amigo (¡ayyyy!, de nuevo). En este caso hubo amistad efímera, no lo suficientemente duradera como para que sea recordada en los anales de las amistades inmortales y sinceras. En otras palabras, la amistad se pierde, antes de que se haya convertido en un árbol con fuertes raíces.

Bonus

Como premio a la paciencia de la persona que ha llegado hasta aquí diré que sí, hay un par de casos en los que sí puede haber amistad entre un hombre y una mujer. El primero es cuando él considera a la mujer una especie de cuasimodo sin campanario, fea con ‘F de foco fundido’ (me sé otra relación de la fealdad y la letra “f” que menciona frailes franciscanos franceses y fruncimientos, pero como esto lo puede llegar a leer un menor de edad mejor me censuro con mesura), cuando para él ella es alguien que se puede ganar la vida legalmente espantando niños sin nada más que mostrarse tal como la naturaleza tuvo a mal crearla. Entonces cuando él no siente ni remotamente, ni de manera potencial, un asomo miope de atracción, sí es posible la amistad. Porque entonces las hormonas estarán dormidas, constantemente aletargadas,  sin que exista nada que las despierte. En este caso él sólo ve realmente el corazón de la mujer, y no la mira como mujer. Porque ya quisiera ver a una de esas personas que ponderan a los cuatro vientos que ‘la belleza es interna’ besar, tener una relación sentimental o casarse con alguien cuyo físico les produce honesta repugnancia, aunque la persona considerada fea tenga buen corazón. (Nota: recuérdese por favor que la belleza es tan relativa como el tiempo). El otro caso en que sí puede haber amistad entre un hombre y una mujer, es cuando el individuo con características biológicas masculinas es gay.

Moraleja: las hormonas masculinas no son dignas de confianza en eso de la amistad con las mujeres cuando existe aunque sea un miligramo de atracción.

Por Mauricio
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God Save the Queen of Soul Amy Winehouse

23 07 2011

Live Hard, Die Young

 God Save the Queen of Soul Amy Winehouse

Live Hard, Die Young





¿Cuanto dura el amor?

23 05 2011

El enamoramiento dura tan sólo tres meses porque el cuerpo no puede soportar tanta carga de feniletilamina.

Después de esos tres meses la descarga de feniletilamina baja y nuestro príncipe resulta ser un humilde ser humano quizá más corriente que común; pero si nos agrada y compaginamos, la relación continúa con grandes posibilidades de encaminarse al amor. Si es así, el noviazgo termina en matrimonio y la pasión se desata en los próximos cuatro años y fin del cuento. Es decir, el matrimonio, llegado este tiempo, tiene grandes posibilidades de terminar.

Se asegura que la madre naturaleza ha dispuesto que todo ser humano (hombre o mujer) abandone el nido en pos de un nuevo amor cada vez que nos dé esa especie de comezón, porque a la relación en la que estamos le falta chispa, es decir, pasión. Y este sentimiento quizá sea porque nuestro destino no sea la monogamia.
índice de divorcios: la mayoría se dan alrededor de los cuatro años. En algunos casos, la llegada de los hijos puede alargar un poco más la vida de ese matrimonio pero, tarde o temprano, se acaba.

Es cierto, hay parejas que duran toda la vida y aunque las telenovelas se han encargado de idealizar el matrimonio y que la pasión dura para siempre, la realidad es otra. Por eso, cuando una pareja ve que su relación ya no tiene la ebullición de los primeros años, cada quien por su lado: así de fácil.

La pasión no termina, se asienta, pero si la pareja se ha encargado y preocupado por mantener, además de la pasión, el compañerismo, actividades en común, sueños mutuos, aspiraciones compartidas, ¡claro que puede durar “hasta que la muerte los separe”!.

En ellos habrá surgido el arraigo, la seguridad en el compañero, la fidelidad, el saber que uno tiene al otro, la honestidad. Y estos matrimonios no terminan tan fácilmente.

Pero si sólo fue la pasión lo que los llevó a casarse y jamás se preocuparon por alimentar la amistad mutua, muerta la pasión se darán cuenta de que no tienen un proyecto de vida juntos… y fue sólo un placer conocerse.

Es alrededor de los cuatro años cuando los primeros brotes de infidelidad surgen. Es decir, concluimos que fue la madre naturaleza la que asentó la poligamia y la infidelidad, quizá por la misma necesidad que había de poblar el mundo. Si él o la mujer era infértil, la pareja no podía quedarse con ella toda la vida, tenía que salir y buscar con quién hacer hijos. Por eso, tanto el hombre como la mujer, dicen los científicos, son infieles por naturaleza.

Lo que sucede es que al hombre se le permitió esa infidelidad, mientras la mujer tuvo que reprimir su propia naturaleza. Eso debido, como dijimos ya, a que el hombre tenía que estar seguro de su herencia. La mujer sabe que los hijos son suyos, el hombre sólo cuenta con la confianza que tiene a su mujer.

Y así, la mujer fue sometida a la fidelidad y se le dejó en un rincón, a fuerza de golpes, para que criara a los hijos y atendiera al esposo. Y durante siglos fue su cruz, pero hoy, con su liberación, con su propia capacidad para solventar sus gastos y la de sus hijos, la mujer no está dispuesta a soportar nada. O su esposo le llena sus necesidades emotivas, sexuales, económicas y sociales o lo deja, y esto es alrededor de los cuatro años.

Tomado de: http://www.deamorysexo.com.mx/2011/04/%C2%BFcuanto-dura-el-amor/




Solos

11 05 2010

Aunque en tu corazón no hay palabras.

Ni las más cortas, ni las más frías.

Peor que eso, no hay palabras,

pero tampoco desprecio;

solamente una sonrisa burlona

que identifico claramente, pero

intensamente me seduce

y sulfura mi alma débil.


La discrepancia en nuestras situaciones,

es que mi corazón es más, más débil.

Por eso me limito a no verte

a no sentirte, a no tenerte.

Pero ya en serio, querida,

¡Estamos tan solos!

.

Tú allá en tu cobija tal vez con otro,

y yo en la mía estando con alguien.

Sintiéndonos solos tú y yo tan distantes

pudiendo sentir amores vibrantes.

Volando a otros rumbos, tomados de manos,

con verso en los ojos, con prosa en los labios.





Kaya Scodelario

24 04 2010

She was four years old the first time she beat me at hide and seek. Four!. I was looking for her for hours . When I finally found her she just smiled. You know, that Effy smile that means “you don’t know me at all, you never will”. See that’s a kind of magic. She’s so good at concealing things, hiding, avoiding. I do know her. And I know that she has got so much love in her heart. But the thought of letting it out, showing her cards, scares her to death. I never knew it would be possible to miss someone this much.