Relaciones de Amor – Odio

29 01 2015

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A menos que accedas a la frecuencia consciente de la presencia, todas las relaciones, y en particular las relaciones íntimas, acabarán fracasando y siendo disfuncionales. Puede que parezcan perfectas durante un tiempo, mientras estás «enamorado», pero esa perfección se altera invariablemente a medida que van produciéndose discusiones, conflictos, insatisfacciones y violencia emocional o incluso física…, momentos de tensión que suceden con creciente frecuencia.


Parece que la mayoría de las «relaciones amorosas» pasan a convertirse muy pronto en relaciones de amor-odio. En ellas, el amor puede dar paso en un abrir y cerrar de ojos a una agresividad salvaje, a sentimientos de hostilidad o a la total ausencia del afecto. Esto se considera normal.


Si en tus relaciones experimentas tanto un sentimiento de «amor» como su opuesto —agresividad, violencia emocional, etc.—, entonces es muy probable que estés confundiendo el apego adictivo del ego con el amor. No puedes amar a tu compañero o compañera un momento y atacarle al siguiente. El verdadero amor no tiene opuesto. Si tu «amor» tiene un opuesto, entonces no es amor, sino la intensa necesidad del ego de una identidad más completa y profunda, necesidad que la otra persona cubre temporalmente. Este es el sustituto de la salvación que propone el ego, y durante un breve episodio parece una verdadera salvación.


Pero llega un momento en que tu pareja deja de actuar de la manera que satisface tus demandas, o más bien las de tu ego. Los sentimientos de miedo, dolor y carencia, que son parte intrínseca del ego pero habían quedado tapados por la «relación amorosa», vuelven a salir a la superficie. Como en cualquier otra adicción, pasas buenos momentos cuando la droga está disponible, pero, invariablemente, acaba llegando un momento en el que ya no te hace efecto.


Por eso, cuando los sentimientos dolorosos reaparecen los sientes con más intensidad que antes y, lo que es peor, ahora percibes que quien los causa es tu compañero o compañera. Esto significa que los proyectas fuera de ti y atacas al otro con toda la violencia salvaje de tu dolor.


Tu ataque puede despertar el dolor de tu pareja, que posiblemente contraatacará. Llegados a este punto, el ego sigue esperando inconscientemente que su ataque o sus intentos de manipulación sean castigo suficiente para inducir un cambio de conducta en la pareja, de modo que pueda seguir sirviendo de tapadera del dolor.


Todas las adicciones surgen de una negativa inconsciente a encarar y traspasar el propio dolor. Todas las adicciones empiezan con dolor y terminan con dolor. Cualquiera que sea la sustancia que origine la adicción —alcohol, comida, drogas (legales o ilegales) o una persona—, estás usando algo o a alguien para encubrir tu dolor.


Por eso hay tanto dolor e infelicidad en las relaciones íntimas en cuanto pasa la primera euforia. Las relaciones mismas no son la causa del dolor y de la infelicidad, sino que sacan a la superficie el dolor y la infelicidad que ya están en ti. Todas las adicciones lo hacen. Llega un momento en que la adicción deja de funcionar y sientes el dolor con más intensidad que nunca.


Ésta es la razón por la que la mayoría de la gente siempre está intentando escapar del momento presente y busca la salvación en el futuro. Si concentrasen su atención en el ahora, lo primero que encontrarían sería su propio dolor, y eso es lo que más temen. ¡Si supieran lo fácil que es acceder ahora al poder de la presencia que disuelve el pasado y su dolor, a la realidad que disuelve la ilusión! ¡Si supieran lo cerca que están de su propia realidad, lo cerca que están de Dios!


Eludir las relaciones en un intento de evitar el dolor tampoco soluciona nada. El dolor sigue allí de todos modos. Es más probable que te obliguen a despertar tres relaciones fracasadas en otros tantos años que pasar tres años en una isla desierta o encerrado en tu habitación. Pero si puedes llevar una intensa presencia a tu soledad, eso podría funcionar para ti.

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¿Amar es sufrir?

27 10 2014

Freddie effy

Si como José José tú eres de los que creen esto, te sorprenderá saber los motivos por los que te sucede eso 

El amor saludable y el dolor son incompatibles. Si conoces los motivos principales por los que transformamos absurdamente el amor en sufrimiento, aprenderás a evitarlos y a generar esquemas y comportamientos más adaptativos.

De acuerdo al psicólogo Walter Riso, no es normal hacer de tu relación afectiva un estilo de vida donde el sufrimiento sea la principal característica. Acceder a un vínculo afectivo constructivo no es imposible: se trata de no dejar entrar ciertas creencias irracionales y algunos miedos que enredan el amor, lo complican y lo convierten en una carga.

En su libro “Guía práctica para no sufrir de amor”, el experto menciona algunas de las causas del indeseable sufrimiento amoroso. Aquí te damos algunas:

1. Creer que el amor es sólo sentimiento y que la razón o el pensamiento no cumplen ninguna función.

Esta idea errónea hace que “nos dejemos llevar” por la emoción y no gestionemos adecuadamente lo que sentimos. El amor hay que pensarlo además de sentirlo. Se necesita de una dosis considerable de voluntad para mantener y llevar adelante una buena y sostenible relación afectiva: con el amor duro y crudo no basta.

2. Ser víctima de un amor incompleto.

Amar, sin algunos de sus tres componentes principales: eros (deseo), philia (amistad) y ágape (ternura), conlleva, tarde que temprano, al sufrimiento. Cuando falta alguno de ellos, sentiremos un vacío, la sensación de que hay algo insatisfactorio, desagradable, molesto y doloroso.

Todos buscamos un amor completo que colabore en darle a nuestra existencia un sentido de bienestar y no de tortura. No se trata de un amor perfecto, porque el amor siempre será una obra en construcción: siempre estarás “amando”, elaborándolo y reinventándolo. Más bien se refiere a un amor que no deje espacios para que se cuele la duda, la indiferencia o la inseguridad psicológica.

3. La dependencia afectiva, que te lleva a temer el abandono del otro.

Si piensas que no eres capaz de enfrentar la vida sin tu “media naranja” y que sólo con ella te sientes realizada, amar será un infierno y una condena. El apego convierte el amor en esclavitud y, además, corrompe.

4. Violar los derechos de la otra persona o incluso los propios en nombre del amor.

Cuando negocias con tus principios o tus valores más sentidos, pierdes dignidad y no puede haber un amor saludable cuando ya no hay respeto o autorrespeto. Nada justifica la entrega de la soberanía personal en nombre de un amor de dudosa procedencia.

Por último, el autor subraya que el buen amor fluye, se deja gestionar y crea bienestar. La consigna es clara y determinante: si un amor te hace sufrir, ese amor no te sirve.





El Amor también duele

16 03 2011

Yo era muy joven cuando el grupo R.E.M. sacó su canción “Everybody hurts”. Me fascinaba y la cantaba a todas horas como un himno de adolescente melancólica, pero en realidad no le entendía por completo. Pasaron los años y hace un par de semanas la volví a escuchar. Me hizo más sentido que antes, quizás porque hoy sé que no importa cuánto amemos o cuánto nos amen, tarde o temprano nos haremos daño.

Sin excepción, cuando dos seres humanos establecen una relación surge un conflicto, simplemente porque cada uno es un cúmulo de deseos y necesidades que a veces corren en sentido contrario. Sería lindo decir que el amor es inofensivo, pero no es verdad, en el paquete vienen incluidas las heridas. Lo interesante es lo que hagamos con ellas, qué tan preparados estemos para superarlas y cómo le hacemos para recuperar la confianza y volver a abrirnos al amor.

Lo primero que hay que aceptar es que cualquier persona que esté cerca de nosotros puede hacernos daño, de la misma forma en la que nosotros le hemos hecho daño a alguien sin querer y luego nos hemos arrepentido. No hay que ser tan duro con los demás, porque tampoco queremos que ellos sean implacables con nosotros, ¿o si? Antes de condenarlos en la inquisición personal, hay que averiguar si fue a propósito.

Conocer a una persona muy bien o amarla locamente no va a evitar que nos lastime. Hay que crear una estrategia, tomar precauciones, identificar cuál es nuestro talón de Aquiles, saber en qué momento estamos más vulnerables y estar preparados para ello.

Todos tenemos manías y vicios de carácter, hasta el príncipe más azul de los príncipes azules tiene un gran defecto y puede usarlo para lastimarnos. Lo malo no es que ocurra de vez en cuando, sino que lo haga de manera consciente y repetida. En esos casos, hay que establecer límites y ser firmes. Para enseñar a los demás a que nos traten como queremos ser tratados, primero tenemos que averiguarlo.

Revisemos con nosotros mismos (o con la ayuda de algún terapeuta) qué tipo de relación queremos, qué comportamientos nos lastiman, qué tipo de gente queremos alrededor, qué estamos dispuestos a negociar y qué no, qué podemos tolerar. Y no basta con saberlo, hay que establecer prioridades y practicar a diario, aprender a defenderse y a no ofenderse es una de las artes de la vida en pareja.

Tomemos como ejemplo el momento de la discusión. El otro empieza a levantar la voz y a lanzar sus primeros dardos. En vez de quedarnos callados o gritar al parejo, establezcamos un límite: “Mientras grites o lances ofensivas no pienso hablar contigo, búscame cuando estés más tranquilo”. Aunque tengamos muchas ganas de discutir, si los ánimos están exaltados, hay más probabilidades de lastimarnos uno al otro.

Aprender a abrirse al amor después de haber sido lastimado es todo un reto, pero hay que aprender a perdonar, no sólo al otro, también a nosotros mismos por habernos puesto en una situación así. Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte, creo que esto también funciona al interior de las relaciones; hay heridas y discusiones que nos fortalecen como pareja, pero sólo si estamos dispuestos a aprender la lección.

Tomado de: http://mx.mujer.yahoo.com/blog/Luza-Alvarado/Heridas-de-amor-119.html
Por: Luza Alvarado, el 14 de marzo de 2011, 07:37 AM





La destrucción del amor

1 08 2010

Un amor incondicional busca el bien del otro de manera desinteresada

Revizando la red me encontre con un texto, muy interante, que aborda la tematica del divorcio y el desamor en España; sin embargo creo que es un tema simplemente universal, el cual a continuación cito.

El matrimonio está en crisis. Se casan menos, se rompe el ritmo hiperlumínico y a cara de perro, porque también crecen los divorcios contenciosos. La nueva ley del divorcio, que ha convertido el contrato matrimonial en nada, ha fracasado en lo que era su finalidad anunciada: conseguir que el proceso de divorcio fuera menos conflictivo.

¿De dónde surge este problema en torno al matrimonio que a tantos parece contagiar? De toda la variedad de respuestas posibles una es decisiva. Se produce porque estamos ante la crisis del amor.

Uno de los vicerrectores la Universitat Abat Oliba, el Dr. Marcin Kazmierczak, tiene un texto breve e interesante. Se llama El Amor en la Literatura, que proporciona un instrumento para interpretar las causas primarias del gran número de rupturas matrimoniales. El relato explica tres tipos de amor.

Uno, el hedonista, cuyo motor es el placer, sobre todo sexual, donde la realización entendida sólo como la satisfacción inmediata del propio deseo resulta una práctica egocéntrica, demoledora de toda relación estable. Constituye una vía segura a la soledad, que hace al individuo más dependiente del Estado y más débil la sociedad.

Un segundo tipo posee el oropel del amor romántico, donde sólo juega la afectividad, marginando toda razón que permita construir una relación estable. Sólo perdura cuando no se realiza y no debe afrontar el desgaste cotidiano de la vida en común. El hedonista y el romántico comparten semejanzas. La más destacada es la satisfacción del propio deseo sin reparar en las consecuencias sobre el otro. Quizás por eso, Charles Taylor sitúa al romanticismo como una de las componentes del hedonismo expresivo, que culmina en la sociedad desvinculada que tantos males nos produce.

Una tercera forma de amar nace del don, de la entrega. Citando a Thomas More, Kazmierczak lo define como un amor incondicional que busca el bien del otro de manera desinteresada. Valora lo sexual y lo afectivo como componentes importantes, pero no los absolutiza. Utiliza la virtud y la recta razón para construir una felicidad estable, consciente de que una relación de entrega exigirá paciencia, capacidad de perdón y humildad para ser perdonado. “Es paciente, bondadoso, no es presumido, ni orgulloso. No es grosero, ni egoísta, no se irrita, nunca se venga. No se alegra con la mentira, y si en la verdad. Todo lo excusa, lo espera, lo soporta”. Así definió el amor Pablo de Tarso en el año 58. Sigue siendo cierto. Este es el vinculo fundante de todos los bienes, y su destrucción la consecuencia mas dañina de lo que la cultura de la desvinculación está haciendo contra nosotros.

Fuente: forumlibertas.com
Autor: ForumLibertas




Just L’Amour!

3 05 2010

Tus ojos provocan, la música de tu cuerpo inspira amarte.

El amor es una película y el protagonista uno mismo.

El amor nubla la vista y desconoce el camino.

El amor cuando duele se marchita y lastima hasta la esencia de su recuerdo.

Si tan sólo estuvieras aquí amor, sabrías que anoche te soñé, podrías tocar lo caliente de mi mundo cuando estoy pensando en ti.

Siempre estoy pensando en ti; sólo te ofrezco mi mundo, sólo te ofrezco este amor que no sabe de razones ni condiciones.

Tu espacio, tu boca, tu cuerpo, todo… quiero más de ti aunque amarte duela, aunque amarte sea renunciar a todo.

Enrédame en tu pelo tómame en tus brazos, ven… susúrrame un cuento al oído que me haga estremecer.

Eres mi todo, eres mi amor y aquí tu tienes un lugar y sí puedo decirte que te quiero… de aquí a mi eternidad.

¿Por qué huyes de este amor? ¿Porque no quieres venir? Déjame pintarte, juguemos con mis besos, besar tu alma con mi esencia, mañana no es hoy, hoy no existe, mañana no existe sin ti.

Ven a mí, caminemos de la mano, ya no puedo más; peleo contra mí y adoro lo que tú eres en mí. Por más que intento no puedo llevarte al mundo irreal lleno de maravillas, no puedo arrancarte de mi… eres mi vida, eres mi sueño, eres mi inspiración, eres la música de mi vida.





Amarte Duele

27 03 2010

Si tan sólo estuvieras aquí amor,sabrías que anoche te soñé,

podrías tocar lo caliente de mi mundo cuando estoy pensando en ti.

Siempre estoy pensando en ti; sólo te ofrezco mi mundo,

sólo te ofrezco este amor que no sabe de razones ni condiciones.


Tu espacio, tu boca, tu cuerpo, todo…

quiero más de ti aunque amarte duela, aunque amarte sea renunciar a todo.

Enrédame en tu pelo tómame en tus brazos, ven…

susúrrame un cuento al oído que me haga estremecer.


Eres mi todo, eres mi amor y aquí tú tienes un lugar

y sí puedo decirte que te quiero… de aquí a mi eternidad.

¿Por qué huyes de este amor? ¿Por qué no quieres venir?

Déjame pintarte, juguemos con mis besos, besar tu alma con mi esencia,

mañana no es hoy, hoy no existe, mañana no existe sin ti.


Ven a mí, caminemos de la mano, ya no puedo más;

peleo contra mí y adoro lo que tú eres en mí.

Por más que intento no puedo llevarte al mundo irreal lleno de maravillas,

no puedo arrancarte de mi… eres mi vida, eres mi sueño,

eres mi inspiración, eres la música de mi vida.