¿Le temes al Amor?

17 08 2012

¿Por qué le temes al Amor? ¿Por que huyes cuando alguien te dice que te ama?

¿Tan difícil es querer y ser querido?

Durante estos dos años que me he dedicado a estudiar el comportamiento humano y he recaído una y mil veces en la necesidad del ser humano de recibir y dar afecto.

Don Miguel Ruiz en su libro la maestría del Amor señala que los humanos estamos “enfermos”, una enfermedad psíquica que podríamos comparar con una herida en toda la piel que impide que otros nos toquen, de modo que al menor contacto es dolorosa, por lo que evitamos tocar y ser tocados.

Esta enfermedad es sin duda la falta de afecto, un bebe cuando nace no distingue entre lo bueno y lo malo, es simplemente lo que es, sin embargo a medida que crece lo “domesticamos” para que sienta cariño y sienta odio a determinadas situaciones. Es decir condicionamos nuestro afecto u amor hacia el infante, en pocas palabras lo contagiamos de esta enfermedad de la que hace referencia Don Miguel Ruiz.
Y así crecemos todos evitando que nos toquen nuestras heridas y evitando tocar las de los otros, vivimos alejados pues unos de otros, que hipocresía. Buscando los porques encontré una teoría llamada psicogenealogía desarrollada por Alejandro Jodorowsky esta teoría establece que las afectaciones físicas y psicologías del hombre tienen un origen en su árbol genealógico.¿Y qué recibimos del árbol genealogico? sino la buena o mala educación que recibimos de nuestros padres y a su vez ellos de sus padres y así secuencialmente hasta contemplar a la humanidad entera. ¿Y sí el problema radica en nuestra humanidad?, habría que estudiar los orígenes de la humanidad, pensando en humanidad inmediatamente me remito a la cultura griega, la cuna de la civilización occidental, de la que bien o mal formamos parte.

¿Y que tenia de peculiar la cultura Griega? Bueno pues los griegos eras una cultura machista, guerrera y por mucho homosexual. Una cultura donde todo radicaba y giraba entorno a los hombres. Cultura adoptada posteriormente por los romanos los cuales la difundieron a mano de hierro por toda Europa, Medio Oriente y el Norte de Africa.

Entonces encontramos una faltante primordial ¿donde queda el papel de la mujer? La mujer sinónimo de Madre, Madre sinónimo de Amor incondicional. Es decir hemos sido educado en una cultura donde el factor Amor fue dejado de lado. Una cultura que cambio el amor materno por la fuerza bruta del hombre, una cultura que gusta del amor condicionado, se fuerte y te querré, no muestres tu lado femenino y te querré. Seres humanos mutilados sentimentalmente obligados a adoptar esta postura homosexual, dura y fría para ser aceptados y queridos.

Sabiendo esto puedo afirmar que lo que nos impide Amar y ser queridos, se debe a la falta de Amor paterno sincero. El Anima y el Animus de Jung, el Ying y el Yang de las culturas orientales.

¿Cuantos de nosotros hemos llorado al lado de nuestro padre? ¿Cuantos de nosotros hemos tenido una platica intima con papá? ¿cuantos de nosotros hemos sido besado y abrazados por papá por el mero placer de ser queridos?

La respuesta para algunos tal vez será nunca, para otros algunas veces. Lo que si es seguro es que el amor paterno lo hemos recibido de manera condicionada, es decir si cumplíamos con alguna tarea, alguna buena manera, recibíamos la aprobación de papá si lo hacíamos mal recibíamos un castigo.

¿Entonces que pasa?, ¿en qué afecta el condicionamiento de afecto paterno en un niño? Lo afecta porque en la mayoría de los casos crecerá con una necesidad de afecto, recordando que el amor materno es incondicional y el paterno condicionado, es decir crecerá con un desbalance emocional.

Desbalance emocional que con en el venir de los años y el despertar sexual, se convertira sin duda en una patología de búsqueda afectiva y sexual de la faltante del amor paterno.

Una búsqueda en muchos de los casos poco fructífera, en primer lugar porque estamos buscando una faltante afectiva con la cual nunca hemos tenido contacto, lo que es similar a encontrar una aguja en un pajar. Una búsqueda a ciegas.

Por ello el amor nos da tanto miedo y actuamos con tanto recelo, ya que todos llevamos un vacío que queremos completar antes de poder dar. Vacío por el cual en coacciones pagamos más de lo que hemos llegado a recibir. Lo que nos vuelve más precavidos cada vez que interactuamos con otro ser ante su demanda afectiva.

¿Pero que cansado es esto es que acaso existe una solución? Muchas filosofías, terapias y religiones dan solución a esta problemática. La frase que mejor explica esto seria “Conócete a ti mismo”. Es decir habrá que realizar todo un examen personal interno para identificar las faltantes emocionales e irlas llenando a través de experiencias sanadoras, ya sea a través de terapia, de rezos o de la meditación. La frase “todo lo que necesitas esta en ti” cobra sentido a través del alumbramiento de nuestras necesidades y la autosanación. Lo que sin duda nos dará la fuerza y la pauta para Amar incondicionalmente al proemio sin pedir nada a cambio.

– Por: Angel Olague, 17 de Junio 2012
Anuncios




Amigos con el sexo opuesto, ¿es realmente posible? / versión ÉL

21 10 2011

No. En esas dos letras puedo resumir la respuesta a esta interrogante que ojalá no esté atormentándote el alma. Ahora que si quieres adentrarte en mis argumentos, te doy la bienvenida al resto del texto.

Insisto: no pueden ser amigos.

Primer caso: ‘a él le gusta ella’.

En esa situación él está enamorado, o siente al menos una atracción física por ella, pero ella al notarlo, y no corresponderle de igual manera, le pone un ‘de aquí no pasas’ usando la irritante, nada original pero muy usada frase: “yo a ti te veo sólo como amigo”. ¡Ay dolor! Entonces él, en lo que se recupera del golpe, se lava el cerebro con los mejores quitamanchas y blanqueadores, hasta conseguir un autoengaño de buena calidad para decir que sí, sí pueden ser amigos. Pero naaaaaaaaaaaaaaaaaah, él se hace loco solito, en el fondo lo que quiere es estar cerca y tener una oportunidad, conquistarla poco a poco. Bueno, sigámosle la corriente y démosle nuestro voto de confianza a su autoengaño.

¿Qué pasa entonces? Pues que el trato constante, los momentos compartidos, tanta sonrisa, el cabello hermoso de ella, su voz, su aroma, la cercanía… y ¡aquí va él de nuevo!, el hombre siente ese impulso eléctrico que alborota sus hormonas y termina confesando que no puede ser sólo un amigo. Ella fingirá sorpresa, como si no hubiera visto venir esta reacción, y lo mandará de nuevo a las ligas de la amistad, con esa odiosa frase común arriba mencionada. Lo que sigue entonces: a)se distancian en todo sentido; b) él vuelve a usar los quitamanchas en el cerebro y lo intenta de nuevo, para fracasar una y otra vez, hasta que se canse, o c) él desiste porque encontró su verdadera media naranja en otra persona y se convierte en una fruta que consigue lo que quería (que no necesariamente termina siendo lo que más le conviene). En el primer caso jamás existió una amistad.

Caso dos: ‘a él no le gusta ella… al principio’.

El destino hizo que se encontraran, se conocieron y coincidieron en muchas cosas. Él ni por asomo pensó en ella como mujer, sino como una amiga con quien hay mucho en común, es tan divertido estar juntos, pero… pues como que es muy agradable estar con ella. Siempre está allí, se puede comentar de todo, qué grande es la amistad… pero ¡hey!, ahora que la mira bien, no es nada fea, qué linda sonrisa tiene, y la manera como mastica las nueces de castilla es tan tierna, qué bonito pronuncia la palabra “triglicéridos”, es tan simpática. Así que de repente él empieza a tener cierto tipo de sueños en los que naufraga agradablemente, él comienza a engendrar pensamientos del mismo calibre. Sin pensarlo sucede el beso inesperado y agradable, y descubre que existe la magia del enamoramiento. Cupido no andaba muerto, estaba de parranda. Él expresa su declaración de amor, justificándola diciendo, “la paso tan bien contigo, eres tan bonita y pues yo no soy de palo” (mientras en algún rincón del mundo Pinocho llora desconsolado y grita “qué mentira, yo sí tengo sentimientos”). Y después una de tres: a) otra amistad que se va al cementerio de las cosas fallidas (donde también están el Titanic y el Hindenburg) y la relación se vuelve un ejemplo real de la distancia gélida; b) se convierten en una pareja romántica con buenas probabilidades de éxito o, c) se separan diplomáticamente porque ella sólo lo ve como un amigo (¡ayyyy!, de nuevo). En este caso hubo amistad efímera, no lo suficientemente duradera como para que sea recordada en los anales de las amistades inmortales y sinceras. En otras palabras, la amistad se pierde, antes de que se haya convertido en un árbol con fuertes raíces.

Bonus

Como premio a la paciencia de la persona que ha llegado hasta aquí diré que sí, hay un par de casos en los que sí puede haber amistad entre un hombre y una mujer. El primero es cuando él considera a la mujer una especie de cuasimodo sin campanario, fea con ‘F de foco fundido’ (me sé otra relación de la fealdad y la letra “f” que menciona frailes franciscanos franceses y fruncimientos, pero como esto lo puede llegar a leer un menor de edad mejor me censuro con mesura), cuando para él ella es alguien que se puede ganar la vida legalmente espantando niños sin nada más que mostrarse tal como la naturaleza tuvo a mal crearla. Entonces cuando él no siente ni remotamente, ni de manera potencial, un asomo miope de atracción, sí es posible la amistad. Porque entonces las hormonas estarán dormidas, constantemente aletargadas,  sin que exista nada que las despierte. En este caso él sólo ve realmente el corazón de la mujer, y no la mira como mujer. Porque ya quisiera ver a una de esas personas que ponderan a los cuatro vientos que ‘la belleza es interna’ besar, tener una relación sentimental o casarse con alguien cuyo físico les produce honesta repugnancia, aunque la persona considerada fea tenga buen corazón. (Nota: recuérdese por favor que la belleza es tan relativa como el tiempo). El otro caso en que sí puede haber amistad entre un hombre y una mujer, es cuando el individuo con características biológicas masculinas es gay.

Moraleja: las hormonas masculinas no son dignas de confianza en eso de la amistad con las mujeres cuando existe aunque sea un miligramo de atracción.

Por Mauricio




Kaya Scodelario

24 04 2010

She was four years old the first time she beat me at hide and seek. Four!. I was looking for her for hours . When I finally found her she just smiled. You know, that Effy smile that means “you don’t know me at all, you never will”. See that’s a kind of magic. She’s so good at concealing things, hiding, avoiding. I do know her. And I know that she has got so much love in her heart. But the thought of letting it out, showing her cards, scares her to death. I never knew it would be possible to miss someone this much.





Cassie y los transtornos de alimentación

4 02 2010

Sin duda, cada día en nuestra sociedad son más frecuentes los trastornos de alimentación; no sólo los más conocidos, como la anorexia o bulimia; sino que poco a poco van avanzando nuevos conceptos que conviven con nosotros, muchas veces sin darnos cuenta: ortorexia, vigorexia, trastornos por atracón, obesidad mórbida…

En la primera generación de Skins nos encontramos con un personaje que padece un tipo de trastorno de alimentación, la anorexia. Como todos saben, estoy hablando de Cassie, esa ninfa perdida en un mar de dudas… pero, ¿realmente es este personaje tratado con seriedad y veracidad…?

La respuesta, gratamente, es que sí.

Lo primero que me llamó la atención de Skins cuando comencé a verla, fue el personaje de Cassie. Como psicóloga interesada en el tema de trastornos de alimentación, decidí observar el tratamiento del personaje de cerca; durante años me he informado mucho sobre estos temas, y he tenido la oportunidad de conocer (de primera mano) testimonios de chicos y chicas con este tipo de trastornos, entre otras cosas. Es por ello que, cada vez que veo en televisión alguna alusión, bien cinematográfica, bien en alguna (temida) serie de adolescentes, me echo a temblar, ya que los guionistas de las series suelen dejarse influenciar por demasiados mitos que ceden más al morbo que a la verdad.

Pero en el caso de Skins no fue así, y la muestra viviente de ello es Cassie, una chica atemorizada por el mundo, acorralada bajo la creencia de que si gana peso, algo malo puede suceder. Sin duda, los miedos de Cassie son muchos, y a su alrededor se suceden una serie de problemas que, probablemente, sean los que han desarrollado su enfermedad, algo que en otras muchas series han olvidado; dichas series, normalmente, se centran sólo en el hecho purgativo de la enfermedad, así como en el remarcar la falta de ingesta de alimentos… pero, ¿es eso sólo la anorexia, el no comer?

Sin duda, el factor más llamativo de la anorexia es la pérdida preocupante de peso y la falta de ingesta de alimento (o el ingerir alimentos compulsivamente, y luego purgarse, bien con vómitos o laxantes); pero no son los únicos factores que se dan en un caso de anorexia o en cualquier trastorno de alimentación. El miedo a ganar peso o la alteración perceptiva hacia el propio cuerpo vienen cogidos de la mano con los sentimientos de culpa, la falta de autoestima o el sencillamente no sentirse querido; en resumen: la falta de control sobre tu vida. Es por ello que las personas con trastornos de alimentación comienzan a “controlar” su peso, ya que es algo que ven fácil de controlar (seguir una dieta, no comer determinadas cosas, etc). Pero poco a poco, ese control se vuelve más obsesivo, incluso a veces intentando ampliarlo a otros ámbitos de la vida cotidiana donde, irremediablemente, no va a poder ser posible llevarlo a cabo, ocurriendo así lo que yo llamo “el primer fracaso”.

Hundida, rechazada, decepcionada consigo misma; la persona con un trastorno de alimentación va a intentar controlar con más ímpetu aquello que ya “controla”, es decir, su peso corporal. Más restricciones, más seriedad y énfasis en conseguir los objetivos, a veces incluso ampliándolos (quería llegar a una 38… pero, ¿por qué no a una talla 36?). Y con cada fracaso, más mano dura con uno mismo, hasta que la situación se hace insostenible. Y entonces, te rompes, y comienzas a soñar que unes las piezas.

Es en ese punto donde conocemos a Cassie, un ser roto, soñador, con esperanzas desesperanzadas y el corazón en un puño.

Alguien muy grande pero que se cree muy pequeño, y tiene miedo de levantarse del suelo. Alguien que se conoce los trucos (inolvidable la escena de Cassie y Sid en la cafetería, donde ella le explica qué hacer para comer con más gente y que ellos crean que comes) pero que ya no sabe si quiere seguir aplicándolos, aunque tampoco sabe cómo dejar de hacerlo (el mensaje de “EAT”, presente durante ese mismo episodio). Una Cassie que busca desesperadamente una estabilidad física y emocional… y que, al no conseguirla, castiga su cuerpo con la falsa creencia de que puede conseguir al menos esa paz física.

Afortunadamente para Cassie (y para todos los que la queremos y, en cierto modo, nos sentimos un poquito como ella), consigue ganar esas batallas en mayor o menor medida, espantando a los fantasmas de su pasado que tratan de aferrarse a sus rodillas. Si ella puede, ¿por qué no van a poder los demás? Es un mensaje escrito entre las líneas de Skins, cuidadosamente, descifrado por aquellos que saben lo que Cassie ha pasado; transcrito a palabras en este artículo para aquellos que tal vez no se habían percatado de él.

Los creadores de Skins hicieron de Cassie un personaje real, humano, que evocaba a la esperanza, el cambio y el encuentro con uno mismo; más allá de su candidez y encanto, Cassie es un canto a la vida… un canto que suena en un susurro al decir “Wow, lovely”.

Tomado de http://www.skinsblogs.es