¿Adicto al amor?

13 02 2014

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¿Tu relación de pareja es sana? Existen diversos factores que pueden convertirla en toda una pesadilla y a ti, en un dependiente de esa persona…

Se acerca el Día del Amor y de la Amistad y eso nos hace ponernos a reflexionar sobre nuestra vida amorosa, ya que el ser humano es un ser social y disfruta y se beneficia de las relaciones de amistad o amorosas con otros.

El estar enamorado de alguien hace que la persona se sienta feliz y que quiera permanecer de esa forma. Sin embargo, hablaremos de cuando ese sentimiento tan agradable llamado amor se vuelve en algo más enfermizo que sano.

Aunque puede sonar algo romántico, la adicción al amor es mucho más que eso, ya que, en realidad, se trata de una fuerte dependencia e, incluso, hasta una obsesión que se puede tener hacia una persona. La persona que padece de esta adicción siente que no puede vivir sin la otra persona, así como el adicto al alcohol no puede vivir sin esta sustancia. Asimismo, dentro de la pareja puede ser un integrante o los dos quienes pueden tener esta adicción.

El hecho de estar alejados de la persona les causa ansiedad y sus pensamientos son, principalmente, acerca de esta otra persona. Sin embargo, también pueden ocurrir casos donde se puede estar cambiando de persona a la cual se es adicta, pero la constante es la misma: no pueden estar solos.

Algunos de los factores que influyen en la adicción al amor es que el hecho de estar solos les produce un malestar muy fuerte y es por eso que buscan desesperadamente estar en pareja con alguien porque les resulta muy amenazante estar consigo mismos.

Otro factor importante es la baja autoestima, ya que alguien que no se quiere lo suficiente y no se valora como debería, es más proclive a necesitar de manera enfermiza el estar con otra persona, ya que eso les genera seguridad. Además, influye el hecho que desde el hogar se les inculque a los hijos que tienen que ser dependientes, por lo que las personas pasan de ser dependientes de sus padres a ser dependientes de su pareja. Si desde casa se les inculca a los hijos lo importante que es ser independiente (tanto emocional como económicamente) es más difícil que al momento de formar una pareja caigan en esa fuerte dependencia o adicción y no puedan o sepan relacionarse de otra forma.

Una de las complicaciones que surge cuando una persona es adicta al amor es que pone tanto interés, tiempo y energía en la otra persona que termina descuidándose a sí mismo. Vive únicamente por y para el otro, con el fin de que el otro esté feliz y, sobre todo, para que el otro o la otra no los deje. Por eso es muy común que al terminar la relación estas personas estén más preocupadas por encontrar a alguien que reemplace el lugar de la ex pareja en lugar de elaborar la separación, ya que el hecho de experimentar soledad les resulta intolerable.

Por último, es importante señalar que las personas que se encuentran en esta situación pueden mejorar su calidad de vida. La terapia psicológica es una excelente opción para mejorar su autoestima y para aprender a relacionarse con las personas de forma más sana y siempre poniendo su bienestar y felicidad como prioridad.

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¿Cómo dejar de sufrir por amor?

9 02 2014

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El fin de una relación representa un duelo, por lo que involucramos varios sentimientos y tenemos que enfrentarnos a diversas etapas…

El sufrimiento es una sensación que experimentamos todos los seres humanos al enfrentar un momento de tristeza, dolor o desilusión. Se trata de sentimientos desagradables debido a que generan malestar, y nos hacen sentir que será difícil seguir adelante o, en los casos más graves, que no tendrá sentido retomar nuestro camino.

Sin embargo, por más dolorosos que sean, todos los sentimientos nos sirven para algo. En este caso, la decepción amorosa será de utilidad para tratar de entender qué es lo que buscamos en una pareja, recapacitar sobre cómo hemos actuado hasta el momento y ajustar lo que sea necesario para tener un mejor resultado la próxima vez. En este sentido, el riesgo de evitar el sufrimiento sería evadir nuestros sentimientos y, por lo tanto, no reflexionar sobre nosotros mismos, lo que provoca que repitamos continuamente conductas estériles.

Una ruptura amorosa representa un duelo, por lo que son varios los sentimientos que se involucran en esta situación. Las etapas son las siguientes:

1. Negación: Se refleja al no poder creer que la relación terminó, pensar que podrán regresar a estar juntos o, incluso, el no sentir ningún cambio o sentimiento ante la ruptura. Todo ello nos permite amortiguar el dolor

2. Enojo/euforia: Sucede cuando comenzamos a cuestionar el porqué de lo sucedido. La sensación principal es sentir que estamos ante una injusticia. En muchas ocasiones esta etapa nos lleva a buscar, de manera maniaca, otra pareja, con la finalidad de evitar el dolor. No obstante, si en este momento iniciamos otra relación, es probable que nos desilusionemos nuevamente, ya que estaremos acumulando sentimientos que corresponden a otras relaciones.

3. Pacto/negociación: Es una fase en la que intentamos superar la situación haciendo un acuerdo con nosotros mismos en cuanto a lo que estaríamos dispuestos a hacer o cambiar para que las cosas mejoraran. Es un momento de reflexión que nos permitirá hacer los ajustes necesarios.

4. Depresión: Es un estado, en general temporario y preparatorio, para la aceptación de la realidad. El poder expresar el dolor permitirá la aceptación total de la ruptura amorosa.

5.- Aceptación: Es en esta etapa en la que se puede visualizar el porvenir con mayor tranquilidad. Generalmente, nos sentimos con esperanza, podemos hablar de la ruptura sin tanto dolor y ya no se nos hace tan difícil estar solos. Es importante mencionar que para llegar a esta etapa hay que experimentar, primeramente, las anteriores.

De esta manera, el haber vivido en primera persona una decepción amorosa nos permitirá comprender, madurar y mejorar; no se puede caminar sin antes gatear o dar algunos tropiezos. Ahora bien, cuando nos percatamos de que la mayor parte del tiempo nos sentimos desilusionados respecto al amor, nos encontramos una y otra vez en relaciones que nos producen más dolor que satisfacción o, simplemente, sentimos que por un largo periodo de tiempo no hemos podido tener una relación estable a pesar de quererlo, es síntoma de que algo anda mal.

“Ya no existen hombres buenos en el mundo”, “las relaciones ya no son como antes”, “la infidelidad es más común ahora”, “yo no creo en el amor”, son frases características de aquellas personas que continuamente se han encontrado en relaciones fallidas y que generan esta concepción de las relaciones humanas y amorosas como resultado de sus continuas decepciones.

Es importante resaltar que el común denominador de todas ellas es que tienen la certeza de que son los demás quienes han tenido la culpa de que sus relaciones no hayan funcionado.

Reconocer nuestra parte de culpa cuando nuestras relaciones fallan, será lo que nos permita lograr una pareja estable y sin más decepciones. Si todas nuestras relaciones han terminado por infidelidad, o continuamente sentimos atracción por personas que ya tienen una pareja o que no nos corresponden, tendremos que detenernos a recapacitar acerca de lo que realmente hace que nos sintamos atraídos hacia este tipo de personas, y reconocer que una parte de nosotros ha buscado de manera inconsciente y repetitiva este patrón.

Es importante permitirnos vivir todas las etapas del duelo y dar tiempo a cada una de ellas, pues solo de esta manera podremos estar en condiciones de intentarlo nuevamente. En ocasiones sucede que nos estancamos en una de ellas, y pasa mucho tiempo sin que podamos sentir que esa ruptura amorosa dejó de doler; ante esto, lo más recomendable será acudir con un profesional en salud mental que nos ayude a superar esta pérdida y a percatarnos de qué es exactamente lo que hace que vivamos desilusiones amorosas una y otra vez.