El Angel de las alas rotas

21 02 2010

En un camino distante, en donde sueño y realidad se unen, en donde ensueños de vidas pasadas se convierten en realidades futuras. Ahí, en donde el nombre aguarda perenne, en donde el bagaje ligero se convierte, en donde la palabra flota y las letras se derraman.

Ahí, más allá del sueño de ensueños mismo, en el umbral del cuervo que en dintel se posa. Ahí, más allá del cuerpo y alma mortal alguna, en donde entes y fantasmas son uno, olvidos de viajes y entes cautivos.

Ahí, en el rincón apartado, recóndita oscuridad que embarga. Ahí, en donde el viento y la bruma escuchan silencios, y la muchedumbre en albores perdidos. Ahí, en tu recuerdo que torno, humo de cenizas fundidas.

Ahí, en el grito desesperado, opresión de prejuicios vagos. Ahí, en la mente enturbiada, venenos de sangre atormentada, más allá del nombre y el desorden, en normal cordura de una locura.

Allá, del otro lado de esta mascarada, ocultando pasiones desenfrenadas. Allá, tierras lejanas de insolencias malditas, en viento y fuego, aire y humo, ahí, en el sueño de ensueños.

Ahí y sólo ahí, encontrarás el nombre de un Ángel de alas rotas…





Soldier of Love

8 02 2010

Soldier of love es el título del sexto álbum de estudio de Sade. Grabado en Inglaterra, es el primer material nuevo desde el “Lover’s Rock” (2000).

Para Sade, es un asunto de integridad y autenticidad: “Sólo grabo cuando tengo algo que decir. No me interesa publicar algo sólo para vender. Sade no es una marca”.

El punto de partida para este álbum comenzó en 2008, cuando la banda se reunió en Real World, el estudio de grabación de Peter Gabriel, cerca de la casa de Sade en la campiña del sudoeste de Inglaterra. Era la primera vez que los cuatro principales músicos de la banda se reunían después de la gira Lover’s Rock en 2001. El bajista Paul Denman llegó de Los Angeles (Estados Unidos), donde se había ocupado de Orange, el grupo punk de su hijo adolescente. El guitarrista y saxofonista Stuart Matthewman (a.k.a. Cottonbelly) interrumpió su trabajo en Nueva York como compositor de la banda sonora de una película y el teclista Andrew Hale dejó su consultoría de A&R (artistas y repertorio).

Durante los ensayos en Real World, Sade completó las canciones para el álbum y todos sintieron que era el más ambicioso de su carrera, especialmente la canción que le da título: Soldier of Love. “El principio, la gran pregunta era si realmente queríamos seguir trabajando juntos en esto, si continuábamos siendo amigos”, dice Andrew Hale. La respuesta, en forma de afirmación apasionada, no tardó mucho en llegar.

El álbum se terminó en el verano de 2009, casi todo grabado en Real World y con la banda asumiendo una identidad más ecléctica. Mattewman hace volar su saxo suave enIn another time o en el Long hard road. En canciones como el alegre reggaeBabyfather o el dramático arreglo de The moon and the sky que abre el disco, la banda explora nuevos territorios. “No quiero repetirme”, dice Sade. “Quiero que nuestra música se convierta en un desafío interesante para todos nosotros, en un largo camino para recorrer juntos”.

Producido por Sade y Mike Pela.

Como primer single, el tema que aporta el título a la colección de canciones. Compuesto por los miembros del grupo. El videoclip está dirigido por Sophie Muller.





Cassie y los transtornos de alimentación

4 02 2010

Sin duda, cada día en nuestra sociedad son más frecuentes los trastornos de alimentación; no sólo los más conocidos, como la anorexia o bulimia; sino que poco a poco van avanzando nuevos conceptos que conviven con nosotros, muchas veces sin darnos cuenta: ortorexia, vigorexia, trastornos por atracón, obesidad mórbida…

En la primera generación de Skins nos encontramos con un personaje que padece un tipo de trastorno de alimentación, la anorexia. Como todos saben, estoy hablando de Cassie, esa ninfa perdida en un mar de dudas… pero, ¿realmente es este personaje tratado con seriedad y veracidad…?

La respuesta, gratamente, es que sí.

Lo primero que me llamó la atención de Skins cuando comencé a verla, fue el personaje de Cassie. Como psicóloga interesada en el tema de trastornos de alimentación, decidí observar el tratamiento del personaje de cerca; durante años me he informado mucho sobre estos temas, y he tenido la oportunidad de conocer (de primera mano) testimonios de chicos y chicas con este tipo de trastornos, entre otras cosas. Es por ello que, cada vez que veo en televisión alguna alusión, bien cinematográfica, bien en alguna (temida) serie de adolescentes, me echo a temblar, ya que los guionistas de las series suelen dejarse influenciar por demasiados mitos que ceden más al morbo que a la verdad.

Pero en el caso de Skins no fue así, y la muestra viviente de ello es Cassie, una chica atemorizada por el mundo, acorralada bajo la creencia de que si gana peso, algo malo puede suceder. Sin duda, los miedos de Cassie son muchos, y a su alrededor se suceden una serie de problemas que, probablemente, sean los que han desarrollado su enfermedad, algo que en otras muchas series han olvidado; dichas series, normalmente, se centran sólo en el hecho purgativo de la enfermedad, así como en el remarcar la falta de ingesta de alimentos… pero, ¿es eso sólo la anorexia, el no comer?

Sin duda, el factor más llamativo de la anorexia es la pérdida preocupante de peso y la falta de ingesta de alimento (o el ingerir alimentos compulsivamente, y luego purgarse, bien con vómitos o laxantes); pero no son los únicos factores que se dan en un caso de anorexia o en cualquier trastorno de alimentación. El miedo a ganar peso o la alteración perceptiva hacia el propio cuerpo vienen cogidos de la mano con los sentimientos de culpa, la falta de autoestima o el sencillamente no sentirse querido; en resumen: la falta de control sobre tu vida. Es por ello que las personas con trastornos de alimentación comienzan a “controlar” su peso, ya que es algo que ven fácil de controlar (seguir una dieta, no comer determinadas cosas, etc). Pero poco a poco, ese control se vuelve más obsesivo, incluso a veces intentando ampliarlo a otros ámbitos de la vida cotidiana donde, irremediablemente, no va a poder ser posible llevarlo a cabo, ocurriendo así lo que yo llamo “el primer fracaso”.

Hundida, rechazada, decepcionada consigo misma; la persona con un trastorno de alimentación va a intentar controlar con más ímpetu aquello que ya “controla”, es decir, su peso corporal. Más restricciones, más seriedad y énfasis en conseguir los objetivos, a veces incluso ampliándolos (quería llegar a una 38… pero, ¿por qué no a una talla 36?). Y con cada fracaso, más mano dura con uno mismo, hasta que la situación se hace insostenible. Y entonces, te rompes, y comienzas a soñar que unes las piezas.

Es en ese punto donde conocemos a Cassie, un ser roto, soñador, con esperanzas desesperanzadas y el corazón en un puño.

Alguien muy grande pero que se cree muy pequeño, y tiene miedo de levantarse del suelo. Alguien que se conoce los trucos (inolvidable la escena de Cassie y Sid en la cafetería, donde ella le explica qué hacer para comer con más gente y que ellos crean que comes) pero que ya no sabe si quiere seguir aplicándolos, aunque tampoco sabe cómo dejar de hacerlo (el mensaje de “EAT”, presente durante ese mismo episodio). Una Cassie que busca desesperadamente una estabilidad física y emocional… y que, al no conseguirla, castiga su cuerpo con la falsa creencia de que puede conseguir al menos esa paz física.

Afortunadamente para Cassie (y para todos los que la queremos y, en cierto modo, nos sentimos un poquito como ella), consigue ganar esas batallas en mayor o menor medida, espantando a los fantasmas de su pasado que tratan de aferrarse a sus rodillas. Si ella puede, ¿por qué no van a poder los demás? Es un mensaje escrito entre las líneas de Skins, cuidadosamente, descifrado por aquellos que saben lo que Cassie ha pasado; transcrito a palabras en este artículo para aquellos que tal vez no se habían percatado de él.

Los creadores de Skins hicieron de Cassie un personaje real, humano, que evocaba a la esperanza, el cambio y el encuentro con uno mismo; más allá de su candidez y encanto, Cassie es un canto a la vida… un canto que suena en un susurro al decir “Wow, lovely”.

Tomado de http://www.skinsblogs.es