Mini guía para ligar

28 11 2018

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¿Alguna vez te has preguntado por qué algunos hombres son tan superiores a otros a la hora de conquistar mujeres? No es porque sean más atractivos, inteligentes o porque sus billeteras sean más abultadas. Probablemente, ellos tengan dos características que trabajan a su favor en esta materia: confianza y persistencia.

Aunque muchos hombres poseen estas características naturalmente, no es necesario haber nacido como un Don Juan para ser exitoso en la conquista del sexo femenino. Sin embargo, sí es necesario que sigas algunas guías importantes.

A continuación,  siete reglas que te pondrán en el centro de la escena de la conquista. Estas reglas no sólo te ayudarán a incrementar tu éxito con las mujeres, sino que te permitirán dejarlas rendidas a tus pies con tu nueva actitud segura y caballeresca.

Antes de acercarte haz contacto ocular
¿Conoces la forma más segura de saber si tu acercamiento será exitoso? Intenta efectuando un contacto ocular preliminar para ver cómo responde. Si ella mantiene la mirada (o, mejor aún, si sonríe) ve a hablarle.

Por el contrario, si ella evita tu mirada, las posibilidades son pocas. En cualquier caso, no olvides realizar un trabajo de investigación previo. Recorre el área y notarás cuáles son las mujeres que están dispuestas a conocer hombres.

Aunque parezca obvio, vale decir que una mujer que está mirando a los hombres a su alrededor está más abierta que una que sólo presta atención a las amigas con las que vino. Recuerda lo siguiente: las mujeres dicen demasiado a través de su lenguaje corporal; por lo tanto, si quieres incrementar tus posibilidades, presta atención.

No muestres interés en ella y en sus amigas
Apuntar a más de una mujer dentro del mismo circulo social es una táctica que lleva al desastre. No sólo conseguirás parecer un juerguista, sino que estás olvidando un factor primordial: si quieres conquistar con éxito a una mujer debes hacerla sentir especial.

Y mostrar interés por sus amigas no es la mejor forma de hacerlo. De modo que, aunque te sientas atraído por más de una mujer en el grupo, elige una y aférrate a ella. De lo contrario, seguro que te irás a casa solo.

Hazla sentir como si fuera la mujer más sexy del mundo
Con frecuencia, una mujer queda prendada de un hombre por una razón: le gusta cómo la hace sentir. Así que si la haces sentir como la más bonita del lugar, existirá la posibilidad de que quiera verte otra vez.

Asimismo, esta táctica será favorable a largo plazo, dado que si ella se siente cómoda contigo, lograrás beneficios en todos los aspectos de la relación. No obstante, esta regla tiene una contraindicación: evita los halagos si ella ya tiene un gran ego; no querrás que se crea lista para subir a las pasarelas (aunque tal vez lo esté).

No evites hacer cumplidos porque piensas que ya los ha escuchado todos
En otras palabras, no dejes de abordarla y de hacerle cumplidos sólo porque piensas que no eres el primero en hacerlo. Probablemente pienses que no vale la pena acercarte a esa hermosa mujer parada junto a la puerta. Es posible que creas que incontable cantidad de hombres ya le han hablado.

Pero, considera lo siguiente: la mayoría de los hombres han pensado lo mismo que tú. Las mujeres más lindas suelen ser piropeadas hasta el cansancio por la calle, pero no son muchos los hombres que las abordan seriamente.

Entonces, no te intimides ni asumas que ella ya ha escuchado lo que tienes para decir. En cambio, si haces las cosas de modo sencillo, ella podría quedar agradecida por otorgarle la posibilidad de una conversación sincera.

No utilices clichés ni frases prefabricadas
Nunca, jamás hagas esto. Usar un cliché sólo logrará hacerte ver como si estuvieras haciendo un intento desesperado o como una persona sin experiencia con las mujeres (lo que es incluso peor). Por el contrario, mantente simple y sólo trata de ser sincero.

De este modo, evitarás todas las formalidades y te diferenciarás de los hombres que emplean frases prefabricadas con las mujeres, que, aunque parezca difícil de creer, hay muchos que todavía las usan.

Aproxímate en sitios que no sean bares, ni clubes nocturnos
En bares y en clubes nocturnos, las mujeres suelen ser abordadas por docenas de hombres, por lo que ya tienen una armadura puesta. Esto significa que, simplemente, te pueden rechazar por el hecho de haberte acercado después de un hombre que la hizo disgustar, o porque fuiste el último de una larga lista de hombres que le habló.

Además, en los clubes nocturnos, dado que las mujeres esperan ser ligadas, forman escudos defensivos contra los hombres no deseados. Esto, obviamente, trabaja en tu contra.

Si te acercas a ella en otros sitios, además, el factor sorpresa jugará a tu favor. En un supermercado o en un café, ella no estará esperando ser flirteada y podría quedar gratamente sorprendida con tu gesto. Sin embargo, piensa un poco antes de lanzarte a la conquista de una mujer que, por ejemplo, está comprando en pantalones de jogging y parece apurada. Probablemente, no sea la mejor idea.

Aprende a retirarte
Repite esto para ti mismo cuando salgas de conquista: no hay nada peor que un tipo insistente. Leer su lenguaje corporal no es sólo importante para saber si está interesada, sino para determinar cuándo es hora de irse.

Por ejemplo, ¿ella está mirándote a los ojos o tiene los ojos puestos en el espacio circundante? ¿Parece aburrida con la conversación? Si estás haciendo tu mejor y más sincero esfuerzo, y aún así ella no responde, da por terminada la plática y muévete hacia otra parte.

¿Y qué pasa si ella está mostrando todos los signos positivos? Aún así, no deberías prolongar tu estadía más de lo debido. Si dejas la conversación en un punto alto, probablemente la dejes queriendo más.

Recuerda las reglas de conquista
Recuerda que hasta los maestros más importantes de la conquista son rechazados de tanto en tanto. Pero éste es el secreto de su éxito: más allá de los constantes rechazos, ellos continúan acercándose a las mujeres. Un buen chaleco antibalas y un poco de persistencia son necesarios para este juego.

Entonces, tal vez, la lección más importante sea no deprimirte porque una mujer te ha enviado a otra parte con tus palabreríos. Es posible que tuviera un mal día, o que ya tuviera pareja. Pero si te apegas a las reglas recién citadas, terminarás triunfando.

 

 

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¿Separación temporal?

5 11 2018

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Separase por un tiempo es una determinación que algunas parejas consideran cuando enfrentan una crisis que les lleva a plantearse la posibilidad de terminar definitivamente.

¿Es una buena idea? Puede ser, siempre que se cumplan ciertas condiciones. Mary Ann Martínez, consejera profesional especialista en terapia sexual y de pareja, explica que ha recomendado a sus pacientes alejarse temporeramente por diferentes razones. La principal es evitar que emociones fuertes les lleven a tomar decisiones bajo premisas incorrectas, como puede ocurrir durante un arranque de ira.

Pero además, una separación temporera puede dar un espacio, a veces necesario, para ordenar ideas y sentimientos. Paradógicamente, esta es la razón por la cual algunas personas pueden resistirse a la idea.

“Separarse es un arma de doble filo. A veces ayuda a que las aguas bajen de nivel. Otras, es todo lo contrario: uno o ambos pueden expresar que se sienten muy bien, como si se quitaran un peso de encima”, indica la consejera.

Frente a ambas posibilidades, cada pareja debe escoger si alejarse puede ser una alternativa a su situación. Eso sí, para que haya mayores probabilidades de reconciliación deben mediar ciertos acuerdos.

“La separación no es irse a tener vida soltero un rato para luego regresar”, aclara Matínez.

Por el contrario, el tiempo separados debe ser utilizado para trabajar, con ayuda profesional, en cómo superar los problemas que afectan la relación . Es necesario, indica Martínez, determinar cuánto tiempo durará, de qué manera y en qué momentos se comunicarán. Si hay hijos, hay que acordar cómo se les comunicará la decisión y se manejará la rutina de ellos, para que se afecte lo menos posible.

“A veces la pareja piensa que los niños no saben lo que está pasando simplemente porque no les dicen nada. Pero los niños saben cuando hay tensión”, dice la consejera.

También es fundamental que las dos personas se comprometan a escucharse y aceptar su grado de responsabilidad en las dificultades.

“No necesariamente será 50/50, pero siempre en las situaciones conflictivas (salvo cuando hay abuso), uno se alimenta de otro. Parte de la reconciliación es entender en qué estoy contribuyendo, porque no se puede corregir lo que no se reconoce”, apunta Martínez.

A las parejas, la consejera les recomienda que durante el proceso eviten convertir lo que acontece en “noticia de primera plana”. En vez, les exhorta a mantener la privacidad para evirtar que, con buena intención, terceras personas contribuyan a viciar el proceso.

Martínez, quien cuenta con casi dos décadas de experiencia, comenta que aunque no todas las parejas logran reconciliarse, las que sí lo hacen salen fortalecidas del proceso. Casi siempre, un factor común entre ellas es contar con una historia en la cual prevalecen los momentos buenos.

A veces, las separaciones duran más tiempo que el acordado e incluso, Martínez ha conocido parejas que tras divorciorciarse decidieron volver a intentar y les va bien. Eso no quiere decir que la separación fue un error. Por el contrario, quizás fue apropiada en un momento.

Para minimizar las dudas comunes que pueden surgir tras terminar con la pareja, Martínez aconseja conseguir la ayuda de un profesional que pueda observar la situación desde afuera y servir de mediador. Idealmente, esta persona ayudará a la pareja a trabajar con un elemnto muy importante para tener paz, aunque decida no mantener su relación: el perdón.

“El perdón libera, y en las relaciones de pareja siempre hay cosas que perdonar. Perdonar significa, no olvidar, sino cambiar la forma de sentirse con relación a lo que pasó”, asegura la consejera.

Igualmente, ayuda a ambas partes, aún cuando no queden como mejores amigos, conversar “para no dejar cabos sueltos”. Es decir, si tienes algo que decir, decirlo con respeto. Y si hay algo que deseas escuchar, solicítalo.

Todo esto es parte de lo que necesita la gente para evitar las suposiciones. O sea, andar preguntándose “y si hubiera dicho…”, “si hubiera hecho…”. También es es clave para no asumir la respuesta de preguntas que nunca se hicieron.

Eliminar los supuestos, asegura Martínez, alivia la incertidumbre que roba la tranquilidad en un momento tan difícil como lo es poner a una historia de amor un punto final.

fuente : http://www.clase.in





Me hubiera…

2 11 2018

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Me hubiera gustado vivir más contigo, me hubiera gustado ser el amor de tu vida, y que tú hubieras sido mía, porque te juro que yo sí soñaba con envejecer a tu lado, hacer de nuestras vidas una plena felicidad. Pero las cosas no son siempre como uno planea, a veces el otro no sueña igual que tú.

Y eso duele.





Extraño a mi “ex”, ¿qué hago?

12 03 2014

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El “EX” del que hablo es esa persona con la que tenías una relación o el tipo con la que esperabas tener una. Pero ya no está en tu vida de la misma manera que antes. Todavía crees, genuinamente, que sientes amor por esa persona, a pesar de que ya no es una parte importante de tu vida por una razón: por idiota.

 Te lastimó, probablemente en varias ocasiones. Y sabes muy dentro de tu corazón que no tienes nada que hacer con esa persona en una relación y quizá ni siquiera tener una amistad con esa persona. Pero aun así le extrañas mucho, a pesar de que te hace daño.

Te aferras a los recuerdos, sin importar el hecho de saber que es tiempo de seguir adelante. Le extrañas más de lo que eres capaz de expresar claramente, piensas en esa persona todo el tiempo y el corazón te duele al pensar que ya no estará cerca.

Claro, el problema de extrañar a alguien con quien has tenido, o tienes, una relación tóxica es que nos empuja a engancharnos de nuevo con esa persona (que es lo último que necesitas).

Pero probablemente ya le hablaste o le mandaste mensajes, más de una vez. Quizá te arrepentiste en cuanto pasó, pero no puedes evitarlo, ¿cierto? Cada pequeño progreso que has conseguido para hacer más grande la distancia entre ustedes desapareció por completo en un segundo.

Si tuvieras la oportunidad, regresarías con esa persona en un instante; esperas que un día, se de la vuelta y admita en voz alta, “Lo arruiné, tú eres lo que necesito en la vida.”

Lo que nos lleva al punto más importante: Esa persona a la que extrañas tanto, en realidad no existe.

Así es. Esa persona a la que echas tanto de menos, aquella que deseas abrazar de nuevo, la persona por la que tu cuerpo sufre, no es real. Seguro vas a decir, “¡Espera! Yo estaba en una relación muy real, ¿a qué te refieres con que no existe?”

Lo que extrañas es la idea de esa persona, no de quien fue y es en realidad.

Extrañas la versión de la persona que construiste en tu cabeza. Tú generaste esa versión para llenar algo que en ti faltaba. Podría ser la necesidad de resolver tus problemas con otras parejas del pasado. Podría ser una obsesión irreal del “hombre o la mujer perfecta”. Quizá una obsesión con las personas que no están disponibles.

Al principio de tu relación de amor o amistad, esta persona de alguna manera hizo cosas que tú siempre quisiste o esperaste de alguien y de alguna forma dijo las cosas correctas; eso fue lo que te confundió en el camino.

Además de que fue capaz de evitar hacer cosas que otros personas hicieron en tu pasado y que terminaron lastimándote. Y en cuento fuiste testigo de ese “buen comportamiento”, te aferraste a esa persona. Ignoraste todo lo malo y te colgaste de la fantasía romántica que te proporcionó.

Todas esas características positivas fueron agrupadas para crear la imagen de esa persona ideal, que en realidad no es tan bueno o por lo menos no lo hacen la persona ideal. Es esa versión armada que hiciste lo que te duele, lo que te hace sentir mal. Es la versión que en realidad extrañas. La versión que te hace preguntarte si volverás a encontrar una persona igual. No puedes imaginar a otra persona así, con todas esas cualidades únicas.

La creación/idea con la que creíste estar, esa persona a la que extrañas tanto en realidad te trataba muy mal, te hacía llorar, sentirte sol@. Pero no piensas mucho en esos momentos horribles cuando te acuerdas de esa persona, ¿verdad?

Aquello que extrañas no involucra lo negativo. Al contrario, es acerca de lo idílico. Se trata de los pequeños momentos que fueron maravillosos a su lado; puedes cerrar los ojos y regresar a ellos, sentirte increíblemente feliz y luego increíblemente triste.

Cuando debes de tener presente las situaciones más difíciles de tu relación, eliges el lado contrario. La persona que lograste crear, que no existe en verdad, aparece de repente. Está sonriendo, te hace sentir especial, es el ser humano que te hace sentir invencible. “La idea” de esa persona regresa con fuerza y te hace retroceder en tu proceso para olvidar.

Las noches son lo peor, ¿cierto? La ansiedad alcanza su punto más alto. Parece que nada es capaz de tranquilizar tu frustración, tu ira y tu sentimiento de pérdida. Estar sol@ es doloroso, aun en compañía de tus amigos más cercanos.

Y cualquier cosita es suficiente para que quieras aventar algo contra la pared mientras piensas “¿Por qué no puedo dejarlo ir? ¿Por qué no puedo seguir adelante? ¿Por qué le sigo extrañando? ¿Por qué este sentimiento no desaparece?”

No vas a dejar de “extrañarlo/a” hasta que reconozcas que realmente nunca estuvo ahí.

Fue sólo un fantasma.





¿Cómo dejar de sufrir por amor?

9 02 2014

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El fin de una relación representa un duelo, por lo que involucramos varios sentimientos y tenemos que enfrentarnos a diversas etapas…

El sufrimiento es una sensación que experimentamos todos los seres humanos al enfrentar un momento de tristeza, dolor o desilusión. Se trata de sentimientos desagradables debido a que generan malestar, y nos hacen sentir que será difícil seguir adelante o, en los casos más graves, que no tendrá sentido retomar nuestro camino.

Sin embargo, por más dolorosos que sean, todos los sentimientos nos sirven para algo. En este caso, la decepción amorosa será de utilidad para tratar de entender qué es lo que buscamos en una pareja, recapacitar sobre cómo hemos actuado hasta el momento y ajustar lo que sea necesario para tener un mejor resultado la próxima vez. En este sentido, el riesgo de evitar el sufrimiento sería evadir nuestros sentimientos y, por lo tanto, no reflexionar sobre nosotros mismos, lo que provoca que repitamos continuamente conductas estériles.

Una ruptura amorosa representa un duelo, por lo que son varios los sentimientos que se involucran en esta situación. Las etapas son las siguientes:

1. Negación: Se refleja al no poder creer que la relación terminó, pensar que podrán regresar a estar juntos o, incluso, el no sentir ningún cambio o sentimiento ante la ruptura. Todo ello nos permite amortiguar el dolor

2. Enojo/euforia: Sucede cuando comenzamos a cuestionar el porqué de lo sucedido. La sensación principal es sentir que estamos ante una injusticia. En muchas ocasiones esta etapa nos lleva a buscar, de manera maniaca, otra pareja, con la finalidad de evitar el dolor. No obstante, si en este momento iniciamos otra relación, es probable que nos desilusionemos nuevamente, ya que estaremos acumulando sentimientos que corresponden a otras relaciones.

3. Pacto/negociación: Es una fase en la que intentamos superar la situación haciendo un acuerdo con nosotros mismos en cuanto a lo que estaríamos dispuestos a hacer o cambiar para que las cosas mejoraran. Es un momento de reflexión que nos permitirá hacer los ajustes necesarios.

4. Depresión: Es un estado, en general temporario y preparatorio, para la aceptación de la realidad. El poder expresar el dolor permitirá la aceptación total de la ruptura amorosa.

5.- Aceptación: Es en esta etapa en la que se puede visualizar el porvenir con mayor tranquilidad. Generalmente, nos sentimos con esperanza, podemos hablar de la ruptura sin tanto dolor y ya no se nos hace tan difícil estar solos. Es importante mencionar que para llegar a esta etapa hay que experimentar, primeramente, las anteriores.

De esta manera, el haber vivido en primera persona una decepción amorosa nos permitirá comprender, madurar y mejorar; no se puede caminar sin antes gatear o dar algunos tropiezos. Ahora bien, cuando nos percatamos de que la mayor parte del tiempo nos sentimos desilusionados respecto al amor, nos encontramos una y otra vez en relaciones que nos producen más dolor que satisfacción o, simplemente, sentimos que por un largo periodo de tiempo no hemos podido tener una relación estable a pesar de quererlo, es síntoma de que algo anda mal.

“Ya no existen hombres buenos en el mundo”, “las relaciones ya no son como antes”, “la infidelidad es más común ahora”, “yo no creo en el amor”, son frases características de aquellas personas que continuamente se han encontrado en relaciones fallidas y que generan esta concepción de las relaciones humanas y amorosas como resultado de sus continuas decepciones.

Es importante resaltar que el común denominador de todas ellas es que tienen la certeza de que son los demás quienes han tenido la culpa de que sus relaciones no hayan funcionado.

Reconocer nuestra parte de culpa cuando nuestras relaciones fallan, será lo que nos permita lograr una pareja estable y sin más decepciones. Si todas nuestras relaciones han terminado por infidelidad, o continuamente sentimos atracción por personas que ya tienen una pareja o que no nos corresponden, tendremos que detenernos a recapacitar acerca de lo que realmente hace que nos sintamos atraídos hacia este tipo de personas, y reconocer que una parte de nosotros ha buscado de manera inconsciente y repetitiva este patrón.

Es importante permitirnos vivir todas las etapas del duelo y dar tiempo a cada una de ellas, pues solo de esta manera podremos estar en condiciones de intentarlo nuevamente. En ocasiones sucede que nos estancamos en una de ellas, y pasa mucho tiempo sin que podamos sentir que esa ruptura amorosa dejó de doler; ante esto, lo más recomendable será acudir con un profesional en salud mental que nos ayude a superar esta pérdida y a percatarnos de qué es exactamente lo que hace que vivamos desilusiones amorosas una y otra vez.





Relaciones Peligrosas

14 03 2013

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Normalmente, uno nunca elige cuándo o de quién enamorarse, si pudiéramos hacerlo todo en la vida sería más fácil.

El amor se da, las relaciones surgen donde menos te lo esperas. Conoces a alguien y meses después no te explicas como habías pasado toda tu vida sin hablar con él. Y en el mejor de los casos, la relación fluye sin problemas, o con los tropiezos normales.

Sin embargo, hay relaciones que desde el inicio están complicadas. Enamorarse es un sentimiento que no se puede controlar, pero empezar una relación es algo que se decide. Cuando el sentimiento es tan fuerte que nada más importa, no hay mucho que hacer, pero si estás en el punto en que puedes tomar la decisión de no involucrarte, te conviene seguir leyendo esto.

Algunas relaciones están condenadas a complicarse por las situaciones de vida de las personas que las van a vivir; son relaciones que probablemente no terminen bien, que van a hacerles la vida más difícil y al final te van a dejar con la sensación de “si hubiera sabido esto, no me hubiera aventado”.

¿Cuáles son esas situaciones? Aquí te dejamos algunos ejemplos:

1. Compañeros de trabajo

Son las relaciones que más trabajo cuesta evitar porque la convivencia hace que todo sea fácil. Sin embargo, pocos nos detenemos a pensar en lo incómodo que va a ser trabajar codo con codo con tu ex.

No todos los compañeros están prohibidos, pero sí con los que trabajas de manera directa o que tienes que ver todos los días. Piensa en el peor escenario: terminan mal, tienen que trabajar juntos, y él tiene una relación nueva que se pasea enfrente de ti todos los días. No sale bien, no deja nada bueno para ninguno. Evítatelo.

2. Subordinados /Jefes

Esto es muy parecido a las relaciones entre compañeros de trabajo pero le añade un punto extra: la relación con tus otros compañeros. Como mujeres, si te ligas a tu jefe, nadie va a pensar que lo hiciste porque es guapo o porque tiene una inteligencia sorprendente, tus compañeros siempre van a pensar que lo estás haciendo por subir de puesto, aunque no sea así.

Lo que piensan los demás realmente no importa, si te enamoraste de tu jefe no hay nada que hacer, pero si puedes evitarte esta relación que va a poner a todos tus compañeros y a ti incómodos, mejor aléjate. Además, piensa también en el peor escenario: vas a terminar cambiándote de trabajo.

3. Comprometidos

Las historias en las que ell@s dejan a su espos@/novi@ por alguien que acaban de conocer son excepciones. La regla general es que lo que empieza mal termina mal. Si esta persona ya tiene un compromiso con alguien más, ¿qué estás buscando?

4. Ex novi@s de tus amig@s

Aunque algunas de estas relaciones pueden resultar siendo exitosas, lo más probable es que termines perdiendo a una amig@. En este caso valora qué tan importante es su amistad para ti y qué tanto interés tienes en este chic@.

5. Familiares cercanos

¡Tranquilos! No estamos hablando de incesto, sino de entablar relaciones amorosas con familiares de gente muy cercana a ti. Andar con tu concuña, con el primo del novio de tu hermana, con el papá de tu amiga, con el primo de tu prima, puede terminar en situaciones muy incómodas para todos.

Si terminan mal tendrán que seguirse viendo, tendrán que toparse en fiestas, reuniones, celebraciones y eventos familiares y puede resultar sumamente incómodo para toda la familia. Este tipo de relaciones terminan rompiendo lazos familiares fuertes.

Imagina que andas con el hermano de tu cuñado, el hombre que tu hermana eligió para pasar el resto de su vida. Y te pone el cuerno. Y te enteras, y truenan, y toda la familia se enterará de que es un patán que te puso el cuerno. Va a ser desastroso para todos.

Cuando empieza el coqueteo es cuando debemos tomar la decisión de arriesgarlo todo o alejarnos antes de salir lastimad@s. Es cuestión de pensar en las consecuencias más allá de los beneficios. Si esta persona es tan importante para ti y todo esto es irrelevante, ¡disfrútalo!





Los Celos: un problema de autoestima.

5 03 2012

Espiar a la pareja en Facebook daña la relación

Dicen que el que busca, encuentra. Espiar el comportamiento de la pareja en las redes sociales puede tener consecuencias graves, sobre todo cuando se tiene tendencia a padecer celos patológicos.

Según un estudio de la Universidad Autónoma de Nuevo León, del que ha hecho eco el diario Milenio, el 30% de los usuarios de Facebook han tenido problemas con sus parejas por problemas de celos relacionados con su comportamiento en las redes sociales.

En el pasado se han llevado a cabo estudios similares que señalan que Facebook puede detonar comportamientos paranoicos. Una investigación realizada en la Universidad de Guelph (Canadá), encontró que en vez de mejorar la comunicación con la pareja, la red social conduce a actitudes de celos compulsivos.

Tener un nivel bajo de celos es normal, ya que casi siempre existe un miedo “lógico” a perder el amor. El problema es cuando empiezas a coaccionar a tu pareja y tus celos te hacen sufrir.

La mayoría de los celosos patológicos tienen un problema de baja autoestima. Eso quiere decir, por ejemplo, que una mujer celosa ve como posible amenaza a casi todas las demás mujeres. En el fondo piensa que son mejor que ella. Cuando ve que su pareja interactúa con otra mujer o se retrata junto a alguien del sexo opuesto, comienzan pensamientos irracionales como “es más guapa que yo” o “es mejor que yo”. Estos pensamientos, producto de la baja autoestima, provocan conjeturas irracionales. La clave es neutralizar los pensamientos negativos relacionados con la baja autoestima.

¿Has tenido problemas de celos por una red social?

Por: Silvia Olmedo
Tomado de: http://www.silviaolmedo.tv/articulos/display.php?story_id=162