Extraño a mi “ex”, ¿qué hago?

12 03 2014

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El “EX” del que hablo es esa persona con la que tenías una relación o el tipo con la que esperabas tener una. Pero ya no está en tu vida de la misma manera que antes. Todavía crees, genuinamente, que sientes amor por esa persona, a pesar de que ya no es una parte importante de tu vida por una razón: por idiota.

 Te lastimó, probablemente en varias ocasiones. Y sabes muy dentro de tu corazón que no tienes nada que hacer con esa persona en una relación y quizá ni siquiera tener una amistad con esa persona. Pero aun así le extrañas mucho, a pesar de que te hace daño.

Te aferras a los recuerdos, sin importar el hecho de saber que es tiempo de seguir adelante. Le extrañas más de lo que eres capaz de expresar claramente, piensas en esa persona todo el tiempo y el corazón te duele al pensar que ya no estará cerca.

Claro, el problema de extrañar a alguien con quien has tenido, o tienes, una relación tóxica es que nos empuja a engancharnos de nuevo con esa persona (que es lo último que necesitas).

Pero probablemente ya le hablaste o le mandaste mensajes, más de una vez. Quizá te arrepentiste en cuanto pasó, pero no puedes evitarlo, ¿cierto? Cada pequeño progreso que has conseguido para hacer más grande la distancia entre ustedes desapareció por completo en un segundo.

Si tuvieras la oportunidad, regresarías con esa persona en un instante; esperas que un día, se de la vuelta y admita en voz alta, “Lo arruiné, tú eres lo que necesito en la vida.”

Lo que nos lleva al punto más importante: Esa persona a la que extrañas tanto, en realidad no existe.

Así es. Esa persona a la que echas tanto de menos, aquella que deseas abrazar de nuevo, la persona por la que tu cuerpo sufre, no es real. Seguro vas a decir, “¡Espera! Yo estaba en una relación muy real, ¿a qué te refieres con que no existe?”

Lo que extrañas es la idea de esa persona, no de quien fue y es en realidad.

Extrañas la versión de la persona que construiste en tu cabeza. Tú generaste esa versión para llenar algo que en ti faltaba. Podría ser la necesidad de resolver tus problemas con otras parejas del pasado. Podría ser una obsesión irreal del “hombre o la mujer perfecta”. Quizá una obsesión con las personas que no están disponibles.

Al principio de tu relación de amor o amistad, esta persona de alguna manera hizo cosas que tú siempre quisiste o esperaste de alguien y de alguna forma dijo las cosas correctas; eso fue lo que te confundió en el camino.

Además de que fue capaz de evitar hacer cosas que otros personas hicieron en tu pasado y que terminaron lastimándote. Y en cuento fuiste testigo de ese “buen comportamiento”, te aferraste a esa persona. Ignoraste todo lo malo y te colgaste de la fantasía romántica que te proporcionó.

Todas esas características positivas fueron agrupadas para crear la imagen de esa persona ideal, que en realidad no es tan bueno o por lo menos no lo hacen la persona ideal. Es esa versión armada que hiciste lo que te duele, lo que te hace sentir mal. Es la versión que en realidad extrañas. La versión que te hace preguntarte si volverás a encontrar una persona igual. No puedes imaginar a otra persona así, con todas esas cualidades únicas.

La creación/idea con la que creíste estar, esa persona a la que extrañas tanto en realidad te trataba muy mal, te hacía llorar, sentirte sol@. Pero no piensas mucho en esos momentos horribles cuando te acuerdas de esa persona, ¿verdad?

Aquello que extrañas no involucra lo negativo. Al contrario, es acerca de lo idílico. Se trata de los pequeños momentos que fueron maravillosos a su lado; puedes cerrar los ojos y regresar a ellos, sentirte increíblemente feliz y luego increíblemente triste.

Cuando debes de tener presente las situaciones más difíciles de tu relación, eliges el lado contrario. La persona que lograste crear, que no existe en verdad, aparece de repente. Está sonriendo, te hace sentir especial, es el ser humano que te hace sentir invencible. “La idea” de esa persona regresa con fuerza y te hace retroceder en tu proceso para olvidar.

Las noches son lo peor, ¿cierto? La ansiedad alcanza su punto más alto. Parece que nada es capaz de tranquilizar tu frustración, tu ira y tu sentimiento de pérdida. Estar sol@ es doloroso, aun en compañía de tus amigos más cercanos.

Y cualquier cosita es suficiente para que quieras aventar algo contra la pared mientras piensas “¿Por qué no puedo dejarlo ir? ¿Por qué no puedo seguir adelante? ¿Por qué le sigo extrañando? ¿Por qué este sentimiento no desaparece?”

No vas a dejar de “extrañarlo/a” hasta que reconozcas que realmente nunca estuvo ahí.

Fue sólo un fantasma.





¿Cómo dejar de sufrir por amor?

9 02 2014

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El fin de una relación representa un duelo, por lo que involucramos varios sentimientos y tenemos que enfrentarnos a diversas etapas…

El sufrimiento es una sensación que experimentamos todos los seres humanos al enfrentar un momento de tristeza, dolor o desilusión. Se trata de sentimientos desagradables debido a que generan malestar, y nos hacen sentir que será difícil seguir adelante o, en los casos más graves, que no tendrá sentido retomar nuestro camino.

Sin embargo, por más dolorosos que sean, todos los sentimientos nos sirven para algo. En este caso, la decepción amorosa será de utilidad para tratar de entender qué es lo que buscamos en una pareja, recapacitar sobre cómo hemos actuado hasta el momento y ajustar lo que sea necesario para tener un mejor resultado la próxima vez. En este sentido, el riesgo de evitar el sufrimiento sería evadir nuestros sentimientos y, por lo tanto, no reflexionar sobre nosotros mismos, lo que provoca que repitamos continuamente conductas estériles.

Una ruptura amorosa representa un duelo, por lo que son varios los sentimientos que se involucran en esta situación. Las etapas son las siguientes:

1. Negación: Se refleja al no poder creer que la relación terminó, pensar que podrán regresar a estar juntos o, incluso, el no sentir ningún cambio o sentimiento ante la ruptura. Todo ello nos permite amortiguar el dolor

2. Enojo/euforia: Sucede cuando comenzamos a cuestionar el porqué de lo sucedido. La sensación principal es sentir que estamos ante una injusticia. En muchas ocasiones esta etapa nos lleva a buscar, de manera maniaca, otra pareja, con la finalidad de evitar el dolor. No obstante, si en este momento iniciamos otra relación, es probable que nos desilusionemos nuevamente, ya que estaremos acumulando sentimientos que corresponden a otras relaciones.

3. Pacto/negociación: Es una fase en la que intentamos superar la situación haciendo un acuerdo con nosotros mismos en cuanto a lo que estaríamos dispuestos a hacer o cambiar para que las cosas mejoraran. Es un momento de reflexión que nos permitirá hacer los ajustes necesarios.

4. Depresión: Es un estado, en general temporario y preparatorio, para la aceptación de la realidad. El poder expresar el dolor permitirá la aceptación total de la ruptura amorosa.

5.- Aceptación: Es en esta etapa en la que se puede visualizar el porvenir con mayor tranquilidad. Generalmente, nos sentimos con esperanza, podemos hablar de la ruptura sin tanto dolor y ya no se nos hace tan difícil estar solos. Es importante mencionar que para llegar a esta etapa hay que experimentar, primeramente, las anteriores.

De esta manera, el haber vivido en primera persona una decepción amorosa nos permitirá comprender, madurar y mejorar; no se puede caminar sin antes gatear o dar algunos tropiezos. Ahora bien, cuando nos percatamos de que la mayor parte del tiempo nos sentimos desilusionados respecto al amor, nos encontramos una y otra vez en relaciones que nos producen más dolor que satisfacción o, simplemente, sentimos que por un largo periodo de tiempo no hemos podido tener una relación estable a pesar de quererlo, es síntoma de que algo anda mal.

“Ya no existen hombres buenos en el mundo”, “las relaciones ya no son como antes”, “la infidelidad es más común ahora”, “yo no creo en el amor”, son frases características de aquellas personas que continuamente se han encontrado en relaciones fallidas y que generan esta concepción de las relaciones humanas y amorosas como resultado de sus continuas decepciones.

Es importante resaltar que el común denominador de todas ellas es que tienen la certeza de que son los demás quienes han tenido la culpa de que sus relaciones no hayan funcionado.

Reconocer nuestra parte de culpa cuando nuestras relaciones fallan, será lo que nos permita lograr una pareja estable y sin más decepciones. Si todas nuestras relaciones han terminado por infidelidad, o continuamente sentimos atracción por personas que ya tienen una pareja o que no nos corresponden, tendremos que detenernos a recapacitar acerca de lo que realmente hace que nos sintamos atraídos hacia este tipo de personas, y reconocer que una parte de nosotros ha buscado de manera inconsciente y repetitiva este patrón.

Es importante permitirnos vivir todas las etapas del duelo y dar tiempo a cada una de ellas, pues solo de esta manera podremos estar en condiciones de intentarlo nuevamente. En ocasiones sucede que nos estancamos en una de ellas, y pasa mucho tiempo sin que podamos sentir que esa ruptura amorosa dejó de doler; ante esto, lo más recomendable será acudir con un profesional en salud mental que nos ayude a superar esta pérdida y a percatarnos de qué es exactamente lo que hace que vivamos desilusiones amorosas una y otra vez.





Relaciones Peligrosas

14 03 2013

Venice whisper

Normalmente, uno nunca elige cuándo o de quién enamorarse, si pudiéramos hacerlo todo en la vida sería más fácil.

El amor se da, las relaciones surgen donde menos te lo esperas. Conoces a alguien y meses después no te explicas como habías pasado toda tu vida sin hablar con él. Y en el mejor de los casos, la relación fluye sin problemas, o con los tropiezos normales.

Sin embargo, hay relaciones que desde el inicio están complicadas. Enamorarse es un sentimiento que no se puede controlar, pero empezar una relación es algo que se decide. Cuando el sentimiento es tan fuerte que nada más importa, no hay mucho que hacer, pero si estás en el punto en que puedes tomar la decisión de no involucrarte, te conviene seguir leyendo esto.

Algunas relaciones están condenadas a complicarse por las situaciones de vida de las personas que las van a vivir; son relaciones que probablemente no terminen bien, que van a hacerles la vida más difícil y al final te van a dejar con la sensación de “si hubiera sabido esto, no me hubiera aventado”.

¿Cuáles son esas situaciones? Aquí te dejamos algunos ejemplos:

1. Compañeros de trabajo

Son las relaciones que más trabajo cuesta evitar porque la convivencia hace que todo sea fácil. Sin embargo, pocos nos detenemos a pensar en lo incómodo que va a ser trabajar codo con codo con tu ex.

No todos los compañeros están prohibidos, pero sí con los que trabajas de manera directa o que tienes que ver todos los días. Piensa en el peor escenario: terminan mal, tienen que trabajar juntos, y él tiene una relación nueva que se pasea enfrente de ti todos los días. No sale bien, no deja nada bueno para ninguno. Evítatelo.

2. Subordinados /Jefes

Esto es muy parecido a las relaciones entre compañeros de trabajo pero le añade un punto extra: la relación con tus otros compañeros. Como mujeres, si te ligas a tu jefe, nadie va a pensar que lo hiciste porque es guapo o porque tiene una inteligencia sorprendente, tus compañeros siempre van a pensar que lo estás haciendo por subir de puesto, aunque no sea así.

Lo que piensan los demás realmente no importa, si te enamoraste de tu jefe no hay nada que hacer, pero si puedes evitarte esta relación que va a poner a todos tus compañeros y a ti incómodos, mejor aléjate. Además, piensa también en el peor escenario: vas a terminar cambiándote de trabajo.

3. Comprometidos

Las historias en las que ell@s dejan a su espos@/novi@ por alguien que acaban de conocer son excepciones. La regla general es que lo que empieza mal termina mal. Si esta persona ya tiene un compromiso con alguien más, ¿qué estás buscando?

4. Ex novi@s de tus amig@s

Aunque algunas de estas relaciones pueden resultar siendo exitosas, lo más probable es que termines perdiendo a una amig@. En este caso valora qué tan importante es su amistad para ti y qué tanto interés tienes en este chic@.

5. Familiares cercanos

¡Tranquilos! No estamos hablando de incesto, sino de entablar relaciones amorosas con familiares de gente muy cercana a ti. Andar con tu concuña, con el primo del novio de tu hermana, con el papá de tu amiga, con el primo de tu prima, puede terminar en situaciones muy incómodas para todos.

Si terminan mal tendrán que seguirse viendo, tendrán que toparse en fiestas, reuniones, celebraciones y eventos familiares y puede resultar sumamente incómodo para toda la familia. Este tipo de relaciones terminan rompiendo lazos familiares fuertes.

Imagina que andas con el hermano de tu cuñado, el hombre que tu hermana eligió para pasar el resto de su vida. Y te pone el cuerno. Y te enteras, y truenan, y toda la familia se enterará de que es un patán que te puso el cuerno. Va a ser desastroso para todos.

Cuando empieza el coqueteo es cuando debemos tomar la decisión de arriesgarlo todo o alejarnos antes de salir lastimad@s. Es cuestión de pensar en las consecuencias más allá de los beneficios. Si esta persona es tan importante para ti y todo esto es irrelevante, ¡disfrútalo!





Los Celos: un problema de autoestima.

5 03 2012

Espiar a la pareja en Facebook daña la relación

Dicen que el que busca, encuentra. Espiar el comportamiento de la pareja en las redes sociales puede tener consecuencias graves, sobre todo cuando se tiene tendencia a padecer celos patológicos.

Según un estudio de la Universidad Autónoma de Nuevo León, del que ha hecho eco el diario Milenio, el 30% de los usuarios de Facebook han tenido problemas con sus parejas por problemas de celos relacionados con su comportamiento en las redes sociales.

En el pasado se han llevado a cabo estudios similares que señalan que Facebook puede detonar comportamientos paranoicos. Una investigación realizada en la Universidad de Guelph (Canadá), encontró que en vez de mejorar la comunicación con la pareja, la red social conduce a actitudes de celos compulsivos.

Tener un nivel bajo de celos es normal, ya que casi siempre existe un miedo “lógico” a perder el amor. El problema es cuando empiezas a coaccionar a tu pareja y tus celos te hacen sufrir.

La mayoría de los celosos patológicos tienen un problema de baja autoestima. Eso quiere decir, por ejemplo, que una mujer celosa ve como posible amenaza a casi todas las demás mujeres. En el fondo piensa que son mejor que ella. Cuando ve que su pareja interactúa con otra mujer o se retrata junto a alguien del sexo opuesto, comienzan pensamientos irracionales como “es más guapa que yo” o “es mejor que yo”. Estos pensamientos, producto de la baja autoestima, provocan conjeturas irracionales. La clave es neutralizar los pensamientos negativos relacionados con la baja autoestima.

¿Has tenido problemas de celos por una red social?

Por: Silvia Olmedo
Tomado de: http://www.silviaolmedo.tv/articulos/display.php?story_id=162






Cinco formas de curar un corazón roto

20 02 2012

Si sientes que se te ha “partido el corazón”, no estás solo. Casi todo el mundo experimenta el tipo de aflicción que denominamos “mal de amores” en algún momento de su vida -y algunas personas parecen pasar por este tipo de experiencias muchas veces en la vida. ¡A veces parece como si todas esas canciones sobre corazones rotos se hubieran escrito precisamente para ti y la situación que estás viviendo!

Hay muchas cosas que te pueden provocar “mal de amores” o que pueden partirte el corazón. Algunas personas experimentan una profunda tristeza cuando una relación romántica llega a su fin antes de que ellas estén preparadas. Otras se enamoran de alguien que no siente lo mismo por ellas. O una persona puede sentir que se le “parte el corazón” cuando un buen amigo desaparece de su vida. Aunque las causas pueden ser diferentes, la sensación de pérdida es la misma -independientemente de que se trate de la pérdida de algo real o de algo con lo que sólo se había soñado. La gente describe este tipo de experiencias como un sentimiento de profunda amargura, vacío, y tristeza.

A Cristina, de 17 años, se le partió el corazón cuando ella y su novio decidieron poner fin a su relación antes de iniciar sus estudios universitarios en dos universidades que estaban alejadas geográficamente. Ambos consideraron que una relación a distancia probablemente no funcionaría con ellos y sabían en lo más hondo de sus corazones que, si estaban hechos el uno para el otro, encontrarían la forma de volver a estar juntos cuando completaran sus estudios. Pero seguía siendo muy duro y sumamente triste tener que poner fin a una relación de dos años y medio.

Aunque los poetas llevan miles de años escribiendo sobre el mal de amores, cuando te ocurre a ti, lo sientes como si ninguna otra persona en el mundo se hubiera sentido jamás del mismo modo. Si te estás recuperando de una experiencia de este tipo, hay cosas que puedes hacer para aliviar el sufrimiento. Aquí tienes algunos consejos que te pueden ayudar:

  • Comparte tus sentimientos. Algunas personas encuentran que el hecho de compartir sus sentimientos con alguien de confianza -alguien que se haga eco de lo que están pasando- les ayuda a sentirse mejor. Esto puede implicar expresar todo lo que sientes, e incluso llorar en el hombro de un buen amigo o familiar y dejar que éste te consuele. A otros les ayuda más salir de casa y hacer aquellas cosas que normalmente disfrutan haciendo, como ir al cine o a un concierto, para desconectar del sufrimiento. Es posible que la gente, con sus mejores intenciones, no entienda la profundidad de tus sentimientos e intente animarte con afirmaciones como “lo superarás” o “ya conocerás a otra persona”. Probablemente esas personas están intentando ayudarte de la única forma que saben. Pero, si tienes la sensación de que determinada persona es incapaz de entender por lo que estás pasando o intenta minimizar tus sentimientos, habla con alguien que te entienda mejor.
  • Cuídate. Tener partido el corazón puede ser muy estresante, de modo que no permitas que interfiera con tu ritmo de sueño: tu cuerpo necesita descansar para reponerse. Duerme mucho, come alimentos saludables y haz ejercicio regularmente para reducir el estrés y los sentimientos depresivos, e intente elevar tu autoestima.
  • Recuerda todas las cosas buenas que tienes. A veces las personas que tienen partido el corazón se echan las culpas por lo ocurrido. Pueden ser muy duras consigo mismas, exagerando sus faltas como si hubieran hecho algo para merecer el sufrimiento que están experimentando. Si te das cuenta de que te está ocurriendo esto, ¡corta de raíz! Recuérdate las cualidades que tienes y, si no se te ocurre ninguna porque el dolor te ofusca la mente, pide a tus amigos que te ayuden a recordar todas las buenas cualidades que tienes.
  • Mantente ocupado. Puede costarte bastante cuando estés sumido en la tristeza y dominado por el sentimiento de pérdida, pero ayuda mucho. Es un buen momento para redecorar tu habitación o probar una nueva afición (hobby). Esto no significa que no debas pensar en lo ocurrido -reflexionar sobre lo que nos ha sucedido forma parte del proceso de curación – sino que también debes centrar tu atención en otras cosas.
  • Date tiempo. Para superar la tristeza hace falta tiempo. Casi todo el mundo cree que nunca se repondrá completamente, pero el espíritu humano es sorprendente -y los males de amores casi siempre se curan al cabo de un tiempo. Pero, ¿cuánto tardarás en superarlo? Eso dependerá de qué fue lo que te partió el corazón, cómo afrontaste la pérdida y con qué rapidez tiendes a recuperarte de las experiencias. Recomponer un corazón roto puede costar sólo unos días o muchas semanas – y a veces incluso meses o años.

Algunas personas sienten que nunca volverán a ser felices y se refugian en el alcohol o las drogas. Otros se enfadan muchísimo e intentan hacerse daño o hacer daño a otras personas. Las personas que empiezan a beber, a consumir drogas, o a autolesionarse para evadirse de la realidad de la pérdida pueden creer que están mitigando el dolor, pero se tratará de un alivio meramente temporal. Esas personas no están afrontando realmente su dolor, sino tan sólo enmascarándolo, lo que hará que sus sentimientos crezcan en su interior y, a la larga, prolongará su sufrimiento.

A veces la tristeza es tan profunda -o dura tanto tiempo- que la persona necesita ayuda profesional para reponerse. Para aquellas personas que al cabo de unas semanas no se empiezan a encontrar mejor o siguen estando deprimidas, puede ser de gran ayuda hablar con un profesional de la salud mental o psicoterapeuta.

O sea que ten paciencia contigo mismo y deja que empiece el proceso de curación.





¿Cómo afecta a la salud la falta de amor?

16 01 2012

Primero hay que definir qué es el amor o desamor. Porque aquí lo complicado es cuando el desamor se instala en una relación. Cuando hay una relación que se supone que es una relación de amor, y sin embargo no te sientes amado. El desamor podría ser la falta de registro del otro, la indiferencia, el silencio, la descalificación. Y aquí estamos bordeando lo que son las relaciones tóxicas; relaciones negativas, de ironía, de sarcasmo o de pequeños gestos cotidianos que tienen que ver con la desvalorización, con el no registro del otro, con la violencia, con la violencia emocional, o con la hostilidad declarada. Cosas que se van instalando en una relación y de tan instaladas se van naturalizando.

¿POR EJEMPLO? ¿CUÁLES SON LAS SEÑALES QUE MUESTRAN LA FALTA DE AMOR EN UNA PAREJA?

Por ejemplo que alguien se levanta y no te saluda, no te dice buen día, no te llama durante el día, no se acuerda de eventos que son importantes para la otra persona. Son cosas muy dolorosos que tal vez se van instalando y justificando. Se trata de pequeños detalles que hacen a la vida en pareja. Entonces podemos decir que toda este conjunto de cosas hacen que la relación pueda ser una relación de desamor o mal amor. Y desde ahí a cosas mucho más graves.

Y SI EL BUEN AMOR NOS HACE TAN BIEN, ¿POR QUÉ HAY PERSONAS QUE SIEMPRE BUSCAN LA RELACIÓN 0 LA PERSONA DIFÍCIL, Y DE “MAL AMOR”?

Lo que podemos decir es que tal vez esas personas no están buscando el mal amor o desamor. En realidad creen que buscan el amor, pero lo que pasa es que se obstinan con una persona o en una relación porque tal vez al principio todo fue muy encantador. Y cuando descubren al cabo de unos meses que esa relación no tiene que ver con lo que estaban buscando, en lugar de aceptar la realidad, poder frustrarse y retirarse, se quedan pensando que si hacen las cosas de una manera conveniente esta relación va a funcionar. Esperan un cambio mágico de la relación o del otro. Y en ese intento de forzar una relación que no puede ser, comienza el mal amor. En general, las personas que insisten en estas relaciones, o se quedan en el mal amor, es porque se quedan aferradas a la ilusión de que algo cambie.





Enamoramiento

17 12 2011

El enamoramiento es un estado emocional surcado por la alegría y la satisfacción de encontrar a otra persona que es capaz de comprender y compartir tantas cosas como trae consigo la vida. Desde el punto bioquímico se trata de un proceso que se inicia en la corteza cerebral, pasa al sistema endocrino y se transforma en respuestas fisiológicas.

 Elementos del enamoramiento

Atracción: al conocer a alguien y sentirnos atraídos, una serie de cambios químicos y psicológicos tienen lugar en nuestro cuerpo. Surgen entonces una serie de mecanismos de seducción, entre los que el lenguaje del cuerpo juega un rol fundamental. El cómo nos vestimos, nos paramos, miramos y le hablamos a la persona que nos interesa revela que sentimos algo especial por ella. Conjugamos nuestro instinto animal, inconsciente, con la capacidad estratega, con la que todos los seres humanos contamos.

Química: los psicólogos apuntan a que el amor, por lo menos en sus primeras fases, se abastece fundamentalmente de química. Una sustancia en nuestro cerebro denominada feniletilamina obliga la secreción de la dopamina o la norepinefrina, que por sus efectos se parecen a las “anfetaminas”, las cuales producen un estado de euforia natural cuando estamos con nuestra pareja.

Genética: al igual que el resto de animales, los humanos llevamos en nuestros genes el instinto de “procreación”, aunque los individuos pertenecientes al homo sapiens sapiens y muchas otras especies se relacionan sexualmente para mostrar su amor o para satisfacer su impulso sexual, no necesariamente para procrear. Científicos revelan que las sustancias químicas cerebrales se disparan en las primeras fases del amor, generando atracción y el deseo de estar juntos.

Teorías del enamoramiento

Imagen de pareja: afirman que nuestro aparato psíquico tiene guardada la imagen de la pareja que buscamos y que ésta despierta como una alarma cuando nos topamos con la persona que encaja con estos rasgos.

Correspondencia: buscamos a una persona de parecidos rasgos físicos, sociales, culturales, intelectuales, etc… con nuestra propia familia imaginaria…

Espejo: nos enamoramos de quien anhelamos ser o bien de lo que tiene el otro, es decir, nos sirven de espejo y por eso nos enamoramos.

Perpetuar la especie: la defienden algunos biólogos afirmando que buscamos a la pareja adecuada para perpetuar la especie y esto se hace después de una evaluación por “instinto” y buscamos a la mejor persona con la cual nuestros genes se mezclen de la mejor manera. Esta hipótesis tiene en cuenta la realidad animal de la persona humana, que, aunque sea solo la parte corporal, es real.

Confianza: Es cuando dos personas, generalmente amigos, se tienen mucha confianza y son muy unidos, este amor suele durar mucho.

 Duración

Estudios afirman que los seres humanos se encuentran biológicamente programados para sentirse apasionados entre 18 y 30 meses. Diferencia entre enamoramiento y amor

El amor empieza realmente cuando termina el enamoramiento. En el amor se ven los defectos y se aceptan, y se intenta ayudar a la otra persona a superarlas. El amor verdadero está basado en la realidad y tiene una proyección más larga y estable que el enamoramiento.

Síntomas del enamoramiento

En los más sensibles ante la persona amada reaccionan con sudoración, pulso acelerado, aumenta la presión arterial, risa floja, taquicardias.

Idealización de la persona.

Admiración de la persona

Atribución de cualidades positivas evitando la crítica.

Trastorno de atención: la vida se convierte en mágica.

Obsesión de reencontrarse con esta persona.

El tiempo adquiere un ritmo distinto según se esté con la persona amada o no.

Agradar a la persona amada se convierte en la mayor ilusión.