El infalible poder de las palabras de Amor

28 05 2011

La magia del habla, del llamado verbo, es mayor que la de algunos actos; cuando nos prometemos amor, el sexo simplemente fluye.

En danés se dice “Jeg elsker dig!”; en hawaiiano, “Aloha wau ia ‘oe!”; en japonés, “Kimi o ai shiteru!”, y en alemán, “Ich liebe dich!”. Otras formas de expresarlo son “Ti amo!” (italiano), “I love you!” (inglés), “Mi amas vin!” (esperanto), “Je t’aime!” (francés),  “S’ayapo!” (griego),  “Ya tyebya lyublyu!” (ruso) o “ Seni seviyorum!” (turco). Todas son diferentes maneras de indicar un mismo sentimiento: el amor.

Único y potente, el amor atrae y vincula a los seres humanos con una fuerza a menudo irresistible y vertiginosa, que disipa las sombras de la soledad, los traslada a cimas insospechadas de felicidad y plenitud, los inunda de confianza y les hace sentir que su vida “ahora sí que tiene sentido”.

Curiosamente, a pesar de la apasionada verborrea de los enamorados, de la infinidad de poemas, obras literarias, piezas musicales y estudios científicos que se han escrito sobre el tema, y de la omnipresencia de este sentimiento en la vida y la comunicación cotidianas de las personas, “el amor, el enamoramiento, es un sentimiento que cuesta expresar en palabras”, señala la doctora en Ginecología, Obstetricia y Pediatría y profesora de Sexología en la Universidad de Salamanca (centro de España), Carmen López Sosa.

Para esta experta, nadie mejor para expresarlo que “los poetas, perpetuos enamorados de la palabra y la metáfora que son capaces, a veces, de plasmar esos estados de amor en unas frases que muestran esos estados de arrebatamiento y también de dolor”.

“Si el enamoramiento es correspondido, llena la vida de color y le quita su poso amargo, hace captar las cosas con más gusto, modifica la valoración de lo bueno y de lo malo, pinta una sonrisa en el rostro y la sonrisa del otro te hace sentir mariposas en el estómago”, señala López Sosa, autora del libro “Sexo y sólo sexo”.

La voz del enamorado, una caricia

Según esta doctora, durante el enamoramiento la mirada del otro “te envuelve, te embriaga y te da calor, te cubre y te arropa. Perderse en el olor del amado es confort. Trae ensoñaciones, evoca el movimiento de los pliegues de una falda, una corbata, una mano. Es como estar en casa, es un refugio, es calma”.

“El amor es besar y que te besen. En el beso, hay un reconocimiento de pasión. Besar no es fácil. La boca es una parte íntima que cuesta compartir”, señala la experta.

Y además de besos, la boca del ser amado nos regala palabras de amor. “Su voz es una caricia. Cuando te llama, oír tu nombre en su boca es especial. ‘Paula’ ya no es sólo Paula. Ese imperceptible matiz te hace única, te individualiza, te llena de gozo el alma. Ese ‘Jaime’ es sólo de ella y él. Oímos tantas veces nuestro nombre que apenas recapacitamos en cómo suena, pero el amado lo hace tan dulce como la brisa”, señala López Sosa.

Precisamente, “una de las características de las etapas iniciales de toda relación son las largas conversaciones de los enamorados, que dejan de lado otras ocupaciones y aumentan sus facturas telefónicas”, señala la psicóloga Majendri Marqués, que dirige el Centro de Crecimiento Personal en la localidad de Arroyomolinos, en Madrid (España).

Según esta experta, la denominada ‘verborrea amorosa’ es una expresión más del profundo estado de alteración de la mente y las emociones que produce el enamoramiento, comparado por algunos expertos con un la enajenación transitoria: “un estado emocional tan intenso que la persona se siente presa de un torbellino incontrolable y de la irresistible atracción por el otro”, comenta.

“Las palabras durante el enamoramiento, dichas desde el corazón y la emoción más que desde la razón y la reflexión, expresadas con pasión y dulzura por uno y escuchadas con avidez y deleite por el otro, adquieren un poder inusitado, porque son amplificadas por la exaltación de los sentidos y las percepciones, por la atención sostenida y, a menudo exclusiva, que se prestan mutuamente los enamorados”, señala Majendri.

Según la experta, “las promesas de amor eterno, de estar juntos para siempre, de no dejar al otro por nada ni por nadie, expresadas en un tiempo tan especial como el San Valentín, adquieren durante la etapa del enamoramiento la categoría de mandamiento religioso, de compromiso sagrado, casi de un pacto de sangre”.

“Las promesas amorosas tienen una gran fuerza psicológica: son como el cemento mágico destinado a pegar los cuerpos y las almas. Los enamorados están plenamente convencidos de que se ajustarán a ellas durante toda su vida”, señala la psicóloga que advierte que “con el correr de los meses, y a medida que el estado físico y anímico de él y ella antes revolucionado por el amor se va sosegando, las cosas suelen cambiar”.

Según Majendri, “el torrente inicial de palabras puede llevárselo el viento, como bien afirma la sabiduría popular, que también señala que las promesas suelen quedarse sólo en eso: en promesas que finalmente decaen o no se cumplen. Para que la relación se asiente y consolide, se debe cultivar una buena comunicación, uno de los pilares de toda pareja que funciona”.

Según los expertos, estamos programados para desapasionarnos después de 18 a 30 meses de relación de pareja. En ese momento, los sentimientos pueden terminarse, pero también transformarse en una unión consolidada controlada por el corazón y la cabeza.

DESPUÉS DE LA PASIÓN, LA COMUNICACIÓN.

“Si se saben encauzar los sentimientos después del primer impacto visceral, se puede conseguir que el amor llegue a buen puerto y que se transforme en una relación más profunda y duradera”, explica la psicóloga Isabel Menéndez, psicoanalista, escritora y colaboradora de la revista Mujer Hoy.

Para la experta, “la transformación de una pasión repentina en un amor duradero requiere profundos cambios internos. Mientras el que vive la pasión niega sus defectos y carencias, creyéndose indestructible, los protagonistas de un amor verdadero reconocen los puntos débiles del otro y los aceptan”.

Según Menéndez, “la pasión nos hace altivos, y el amor humildes. La primera es rápida y el segundo se consigue día a día. Además, el arrebato excluye lo que no guarda relación con éste, mientras que el cariño incluye aquello que enriquece a los miembros de la pareja”.

Uno de los ingredientes clave para consolidar la relación, transcurrida la apasionada e inicial verborrea del enamoramiento, consiste en aprender a comunicarse de manera sincera y eficaz.

Para Majendri Marqués “es casi imposible que una pareja funcione bien, resuelva los problemas que surgen o que sus integrantes se  sientan a gusto con la relación, si no se comunican entre ellos, si no se expresan el uno al otro sus sentimientos, inquietudes y proyectos. El objetivo no es que hablen sin parar, sino que ambos se expresen y escuchen, para entenderse”.

“Antes de juzgar una situación o una actitud, hay que intentar ponerse en el lugar del otro, intentar conocer qué siente, cómo piensa, por qué  ha obrado de ese modo: en resumen, intentar comprenderle”, explica la experta para quien “nadie es dueño de la verdad ni puede esperar que los demás se comporten ni piensen igual que él. Hay que ser tolerante con la pareja siempre que sea honesta y no nos cause un daño físico o emocional”.

Para comunicarse bien es fundamental mantener el respeto, asegura la psicóloga que aconseja que “cuando no se está de acuerdo o se discute, hay que evitar los insultos o levantar el tono de voz. Es preferible posponer una conversación hasta que las emociones desagradables u hostiles hayan bajado de intensidad, para poder hablar con serenidad”.





Amor de pareja

24 05 2011

El Amor de Pareja está condenado al fracaso si no se intenta comprender que no depende de la apariencia ni se trata de una cuestión de suerte o azar o simple atracción sexual.

En una sociedad de consumo donde todo se compra y se vende y donde todo depende de la oferta y la demanda, los sentimientos también ocupan un lugar en una vidriera y adoptan las mismas características que los objetos.

El amor no se puede objetivar porque cuando el amor es un objeto más, es utilitario y se requiere sólo para satisfacer las necesidades, suplir carencias o tener compañía.

Todos queremos ser amados sin embargo no estamos dispuestos a hacer ningún esfuerzo para brindar amor.

Para lograr un amor verdadero, no alcanzan ni la buena figura, ni la capacidad de empatía ni el magnetismo, porque no se trata de una serie de cualidades que se consideran deseables para ser atractivo sino que consiste más en una disposición, una capacidad, una habilidad que se construye con esfuerzo.

Amar y ser amado no es sencillo porque exige ser capaz de amar al prójimo, ser humilde y confiable, tener fe, ser valiente, constante y emocionalmente estable.

Todos hemos conocido alguna vez la experiencia de intimidad que se produce entre dos personas que casi no se conocen, atraídas por un súbito enamoramiento. Es como un milagro, una sensación de unidad que nos hace creer que por fin pudimos alcanzar lo que tanto habíamos anhelado.

Pero al poco tiempo, al llegar a conocerse mejor, ese milagro comienza a perder su magia y aparece la desilusión y el aburrimiento mutuo que disuelve hasta el último vestigio de la atracción que existía.

El hambre de amor sólo refleja la soledad interior y la necesidad de aferrarse a alguien para no perderse, debido a la falta de superación del ancestral sentimiento de separación, propio de la existencia humana.

Es evidente que cuando el hombre se independiza de los vínculos primarios se torna más intensa en él, la necesidad de huir del sentimiento de aislamiento y encontrar nuevas formas de superar esa soledad interior.

El amor verdadero exige preservar la propia individualidad, permitiendo superar el sentimiento de aislamiento y mantener la integridad del si mismo.

La pasión es una esclavitud y el amor sólo puede existir en libertad, jamás como resultado de una compulsión.

El amor verdadero se caracteriza por la necesidad de dar sin esperar recibir, no con la intención de hacer un sacrificio ni para privarnos de algo que nos pertenece, sino como expresión de fuerza y riqueza.

Dar siempre es más placentero que recibir si no estuviéramos siempre especulando en términos de ganancias y pérdidas.

En el amor de pareja uno se entrega a si mismo, no en el sentido de sacrificar la vida por el otro, sino como expresión de toda su riqueza interior, por eso es importante tener una vida plena y una realización personal.

El que no puede amar no ha superado la dependencia ni el deseo de obtener algo de los otros para si mismo y tampoco tiene fe ni coraje para confiar en sus propias capacidades para alcanzar sus logros.

El amor verdadero es básicamente respeto por el otro, viéndolo tal cual es, con la conciencia de su propia individualidad, tratando de favorecer su crecimiento y desarrollo para que logre ser quien es.

El respeto sólo es posible si se basa en la libertad, nunca en la dominación. Conocer al otro nos permite ver más allá de los comportamientos que son difíciles de comprender y saber las razones más profundas, porque el acto de amar es una experiencia de unión que trasciende las palabras y el pensamiento.





7 formas para impresionarla

23 01 2011

L'amour

¿Quieres impresionar a la chica con la que recién comienzas a salir?

Tu interesante trabajo, tu atractiva foto en línea, en donde sales muy galán, y las sutiles frases de tus correos electrónicos te consiguieron la primera cita. Y en combinación con tu habilidad para escoger vinos, la confianza en ti mismo hizo que las primeras citas también fueran pan comido. Pero en este mundo tan extenso y variado, en donde podría existir algún otro pretendiente para ella (y muy probablemente lo existe), a sólo un mensaje de texto o un guiño de distancia, son aquellos pequeños detalles los que definitivamente te distinguirán entre los demás. Y para esto, hemos seleccionado ocho simples gestos que causarán una gran impresión en tu nuevo prospecto, y te llevarán al éxito.

1. Asegura un buen servicio para la cena. Cuando tu cita es encontrarse en un restaurante, ¿cómo conviertes una simple cena en una experiencia memorable y diferente a sus últimas tres citas, con: (1) El tipo aburrido, (2) El chico de la risa fastidiosa, y (3) El Soltero que básicamente la llevó por comida rápida?

Llega temprano y arregla el escenario. Asegúrate de adquirir una buena mesa; infórmale a los encargados de recepción sobre la persona que esperas; dales una breve descripción sobre ella: su nombre, su color de cabello, y algunos otros detalles en general, para que puedan pasarla a tu mesa rápidamente cuando llegue. Ordena con anticipación media botella de vino espumoso, y pide que la pongan a enfriar en el centro de la mesa. También ordena una botella de agua mineral y una entrada fría. Todo debe de estar listo y sobre la mesa para cuando ella llegue. Suena bien, ¿no?

2. Déjale pequeñas notas con cumplidos. El correo electrónico es un medio gratuito, rápido y eficiente. Sin embargo, las notas escritas a mano son un toque inesperado e impresionante que cuesta muy poco. Mándale una tarjeta chistosa en un día festivo, o cualquier otro día en el que quieras sorprenderla y llamar su atención. Esto le demostrará que tienes una personalidad especial y que no eres rígido. (“Mi atracción por ti ha probado ser un recurso renovable…feliz Día de la Tierra”.) ¿Aún no sabes su dirección? No te preocupes, déjale una nota afectuosa en la bolsa de su saco durante una cita que estés disfrutando, y sin que ella se dé cuenta. Después recibirás algunos dividendos extras cuando ella la descubra.

3. Sé un galán habilidoso: Con la excepción de algunos reproductores de MP3, que son relativamente fáciles de manejar, la mayoría de los electrónicos y electrodomésticos están muy lejos de ser fáciles de instalar o configurar por muchas mujeres. Pero ahí es donde tú puedes ayudar. Mientras ofrecerte a impermeabilizar su patio o arreglarle el techo de su cochera te hace ver un poco exagerado y ridículo, una simple conexión de HDTV, instalar su nuevo ventilador de techo, o arreglar alguno de sus lavabos que gotea, demostrará tus habilidades masculinas. Además, al quitarle estas molestias de su mente, ganarás más puntos y tiempo para recibir sus agradecimientos.

4. Olvídate de los partidos por una noche. Es la temporada de los playoffs de la NFL, o la etapa final del torneo de la NCAA, y el gran juego está siendo transmitido en la tele. Cuando la mayoría de los hombres no están disponibles, como especie, esa noche, y dejan a decenas de chicas inteligentes con nada que hacer, sé diferente y llévala a algún lugar romántico (y no a un bar de deportes). Ser el anti-camarada por una noche es un detalle que demostrará tu interés por ella…y ella tampoco sabrá que tu equipo favorito ya fue eliminado, o que tu DVR está grabando el juego.

5. Hazle pequeños regalos: No se trata del precio, sino del tiempo, esfuerzo y energía que pusiste en encontrar ese pequeño obsequio para demostrarle tu afecto. Regálale algo sin alguna razón en especial, algún tipo de cosa extraña que le agrade sólo a ella, y a nadie más… ¡Magnífico! Toma nota mientras platican y convierte los pensamientos casuales de sus antigüedades favoritas en algo tangible. (“¡No lo puedo creer!, un pastillero de la Mujer Maravilla.”) Encuentra su libro favorito de cuando ella era niña, y se le pondrán los ojos llorosos. (¿Quién iba a saber que esa copia tan barata del Cuento de Ferdinando podría darte tantos puntos?)

6. Cuida tus modales. Algunos de los gestos nobles tradicionales jamás han perdido su importancia: darle tu abrigo cuando hace frío sin que ella te lo pida; tomar su brazo con el tuyo mientras caminan en una calle llena de gente; ser el primero en invitarla a bailar durante una cita con otras parejas; estar al tanto de su bolsa cuando ella ha olvidado en donde la dejó; etc.

7. Conviértete en el Sr. Misterioso. Planea una cita misteriosa: ella se sentirá como si estuviera en un reality show (claro, en el buen sentido, y en una cita fantástica). Dale únicamente los mínimos detalles (“Te recojo a las 2:30 p.m., ponte algo ostentoso, que no sea de color verde; trae un par extra de sandalias y tus lentes de sol”). Incluso puedes aumentar su entusiasmo agregando algo que no tenga nada que ver con la cita, para que ella siga adivinando sobre las actividades de esa tarde (“También tráete un bikini”, “¿Pero es enero?”, “Ya verás”). No hay necesidad de construir una búsqueda elaborada mediante pistas escondidas o un “desfile de su vida pasada”, simplemente basta con una cita en varias etapas, cambios de lugares (o de atuendos) y sorpresas, que mantendrán las cosas sumamente interesantes.

¡Así que adelante, muéstrale que clase de actor eres, y conquístala con estos pequeños detalles!

Por Phineas Mollod y Jason Tesauro
Tomado de:
http://amor.prodigy.match.com/landing/cplanding.aspx?cpp=esm/root/editorial/editorial50.html&trackingid=1057548