COSAS JODIDAS QUE SUCEDEN CUANDO EMPIEZAS A SALIR CON ALGUIEN

30 08 2014

Leisure

Salir con alguien es la cosa más terrible que puede hacer una persona. Si en algún momento de tu triste vida ves que estás empezando a “sentir” “algo” por alguien, tienes que ser lo suficientemente fuerte como para extirpar esta idea de tus entrañas. Creedme, lo más triste del mundo es un hombre —o mujer— enamorado. Son seres capaces de hacer las cosas más indignas de este planeta, cosas peores que modificar el código genético de la soja o dejar el wi-fi conectado toda la puta noche. Cuando un ser vivo con cierta consciencia empieza a compartir ciertas horas de su día a día con otra persona con la que ha hecho un pacto de permisividad en el tema de tocarse mutuamente los genitales (lo que vendría a ser el “tener una pareja”) pasa a ser víctima de un conjunto de actitudes un tanto despreciables, poco coherentes con uno mismo. Y es que nunca existirá el mismo nivel de amor y aprecio entre estas dos personas y esto conllevará a vivir noches de llantos, platos rotos, facturas de abogados y pensiones alimenticias que convertirán a ese feliz recién nacido que salió del útero de su madre en un ser gris, triste y mal afeitado que empezará a desarrollar todo tipo de enfermedades relacionadas con el estilo de vida occidental. Si pese a todo sigues con la idea de salir con alguien, es recomendable que le eches un vistazo a este sencillo listado de handicaps relacionados con el inicio de la época de apareamiento:

Beber demasiado

Cuando empiezas a “quedar” con alguien realmente no sabes qué hacer. Aparte de los besos y abrazos tiene que haber algo más pero como no conoces a esa otra persona, no tienes ni idea de qué hacer fuera de la cama. De hecho quedar con tu pareja para tomar algo, cenar o aprovechar la oferta cultural de tu ciudad es solamente una excusa para terminar follando esa misma noche, que es lo que realmente los dos queréis. Para llegar a eso, ambos sabéis que tenéis que emborracharos un poco porque sois totalmente incapaces de deciros a la cara que lo único que queréis es ir a follar. Esta incapacidad de comunicación, de hecho, será lo que caracterizará vuestra relación y, finalmente, será lo que acabará con ella y te convertirá de nuevo en un soltero feliz.

Falta de sueño

Ahora que has convertido tus horas de sueño en “horas de hacer el amor” tu cuerpo y mente empezarán a deteriorarse. Si a esto le sumas que te pasas las tardes bebiendo como un cobarde con tu nueva pareja entonces, cuando cruces la puerta de la oficina donde trabajas, parecerás un tipo con PROBLEMAS de verdad, como si estuvieras teniendo un flirteo fuerte con las drogas. Claro que también puede parecer que por las noches te pongas un traje de murciélago y salves a esta puta moribunda llamada “tu ciudad” del crimen incesante que puebla sus calles. Joder, qué más quisieras, la triste realidad es que solo te estás a follando a un desconocido.

Olor

Conocer a una persona nueva te abre un nuevo mundo de experiencias sensoriales. De repente tu cuerpo huele a otra persona y te pasas el día oliéndote los dedos a escondidas. Vale, hueles a sus genitales —más que nada porque te pasas las noches amarrado a ellos— pero también a su pelo y a su piel. Empiezas a extrañar tu propio olor, de algún modo te estás descomponiendo como persona, tu individualidad se va desmontando como un rompecabezas. Ahora eres algo que ha quedado muy lejos de lo que eras y es posible que nunca más vuelvas a recuperar tu esencia primigenia, más que nada porque ahora está invadiendo el cuerpo de esa otra persona que tú llamas “cariño”.

Gases

Esto deriva de pasarse las noches bebiendo sin parar para terminar follando. Todo ese alcohol y gas ingerido se convierten en terribles gases afincados en tus intestinos. Este infierno se convierte en algo mucho peor cuando te encuentras tumbado en la cama abrazado a tu nueva y recién estrenada pareja. Evidentemente no quieres que piense que eres la clase de persona que se va tirando pedos por ahí sin ningún tipo de pudor y mucho menos de los que lo hacen en la cama, así que intentas aguantártelos durante toda la noche. Craso error, tu estómago se convierte en el jodido Hiroshima, tienes Ébola concentrado ahí dentro. A la que puedes te diriges al baño e intentas tirarte pedos mientras los disimulas tirando de la cadena pero resulta una tarea harta imposible, tienes demasiados gases y crees que el sonido será una barbaridad y tienes MIEDO. Un clásico es levantar la sábana y sacar el culo mientras la pareja duerme, entonces, con una destreza absoluta intentas gasear la habitación con el mayor silencio posible, como soplando las velas de tu séptimo aniversario. Entonces, si lo logras sin despertar a nadie, sientes el alivio absoluto, como Jack en el final de Perdidos. Lo que no sabes es que en ese mismo momento tu pareja puede estar haciendo exactamente lo mismo. Es lo que tiene el amor.

Es curioso porque con el tiempo empezaréis a tiraros pedos sin problema, con total soltura. Primero será algo simpático pero luego, cuando en vez de decir “hola” al llegar a casa te limites a soltar una buena ventosidad, significará que la relación está empezando a deteriorarse. Esos pedos serán incluso como insultos salidos directamente del recto. Todo lo que no te atrevas a decirle —que esas ensaladas que hace con pasas son una mierda— saldrá en estado gaseoso de tu culo. El desprecio en estado puro.

Sentimiento de inferioridad

A mí al menos me pasa. Cuando conozco a alguien, los primeros meses me siento como una mierda, como alguien totalmente inferior a mi pareja. Analizo mi forma de vida y pienso que no soy nada y que no sirvo de nada. Ella tiene un curro de verdad, uno que sirve de algo mientras que yo no sé ni dónde estaré dentro de dos meses. Ella gana dinero de verdad, tú sobrevives. Entonces empiezo a pensar que esto de salir tanto e ir a conciertos y gastarme un 50% del sueldo en discos es demasiado inmaduro. La tristeza me inunda y me avergüenzo de mí mismo. Con el tiempo esta situación se invierte y empiezo a pensar que mi vida es la hostia y que vivo de puta madre mientras que ella se pudre con su curro de mierda ya “establecido”. Ella es una víctima del sistema, yo un poeta urbano.

No tienes dinero

Pese a que nunca lo habías hecho, ahora tienes que hacer regalos. Tu dinero ya no significa discos y bolsas de pelotazos, ahora significa tener que gastarlo en otra persona. Cuesta acostumbrarse.

Comunicación constante

Cuando no estás con tu pareja necesitas estar con ella de otro modo. Te conviertes en un ser conectado al teléfono, mandando mensajitos todo el puto día. Dejas de vivir en el presente para vivir en otro sitio que nadie logra comprender. Un sitio entre la realidad y la ficción llamado “Amor”, cuya capital es “Capullo”, donde, por cierto, hacen unos buenos bocadillos de tortilla.

Cambios constantes en la actitud

Una relación es una montaña rusa sentimental y para subir en ella tienes que canjear tu dignidad. Cualquier pequeña mierda se convertirá en un debate importantísimo que pondrá en jaque la tranquilidad de vuestra relación y la estabilidad política del país. Estos cambios de actitud harán que desde fuera parezcas uno de esos marineros que se pasean por el puerto a altas horas de la madrugada meándose en el mar y pensando que el orín es un sedal y que están pescando como “en los viejos tiempos”. En fin, un puto loco.

Ahora tu vida es tu pareja

Coge todo lo que tenías antes y tíralo a la basura. Ahora tu vida es esa otra persona. Nada más importa. El cine tiene casi 120 años de historia y el hombre es capaz de salir del planeta Tierra pero te sigue interesando más esa tía que no sabe ni utilizar un bidé.

Higiene personal

Por primera vez en tu vida tendrás que cambiarte de ropa interior CADA maldito día, no vaya a ser que tu pareja piense que eres un degenerado. Esto, en el fondo, te hundirá en una depresión sin salida.

Traicionarse a uno mismo

Ahora, de repente, te gusta la jodida pizza con piña.

Pretender ser un tipo sano

Tu pareja tiene que pensar que te cuidas, al fin y al cabo estás introduciendo tu semen en su vagina o estás albergando su nardo en tu interior. Ya no puedes comer esas mierdas que tanto te gustaban que vendían en la semana americana del Lidl. Adiós a los noodles, a los frankfurts crudos y a la felicidad.

Hay cientos de cosas jodidas que uno hace cuando empieza a salir con alguien pero el tiempo en la red es limitado y no se pueden enumerar todas. Seguro que vosotros, los humanos, tenéis un buen puñado de aportaciones interesantes. En fin, lo que tiene que quedar claro es que empezar a salir con alguien significa convertirse en otra persona y esperar a que llegue el momento en que uno de los dos empiece a hartarse de toda esta mierda demencial y vuelva a recuperar de golpe todas sus costumbres de siempre, estallándote en la cara como el agua de una presa que acaba de ser reventada. “Reventar”, este es el verbo adecuado para describir el estado actual de tu relación.

By Pol Rodellar para Vice





Extraño a mi “ex”, ¿qué hago?

12 03 2014

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El “EX” del que hablo es esa persona con la que tenías una relación o el tipo con la que esperabas tener una. Pero ya no está en tu vida de la misma manera que antes. Todavía crees, genuinamente, que sientes amor por esa persona, a pesar de que ya no es una parte importante de tu vida por una razón: por idiota.

 Te lastimó, probablemente en varias ocasiones. Y sabes muy dentro de tu corazón que no tienes nada que hacer con esa persona en una relación y quizá ni siquiera tener una amistad con esa persona. Pero aun así le extrañas mucho, a pesar de que te hace daño.

Te aferras a los recuerdos, sin importar el hecho de saber que es tiempo de seguir adelante. Le extrañas más de lo que eres capaz de expresar claramente, piensas en esa persona todo el tiempo y el corazón te duele al pensar que ya no estará cerca.

Claro, el problema de extrañar a alguien con quien has tenido, o tienes, una relación tóxica es que nos empuja a engancharnos de nuevo con esa persona (que es lo último que necesitas).

Pero probablemente ya le hablaste o le mandaste mensajes, más de una vez. Quizá te arrepentiste en cuanto pasó, pero no puedes evitarlo, ¿cierto? Cada pequeño progreso que has conseguido para hacer más grande la distancia entre ustedes desapareció por completo en un segundo.

Si tuvieras la oportunidad, regresarías con esa persona en un instante; esperas que un día, se de la vuelta y admita en voz alta, “Lo arruiné, tú eres lo que necesito en la vida.”

Lo que nos lleva al punto más importante: Esa persona a la que extrañas tanto, en realidad no existe.

Así es. Esa persona a la que echas tanto de menos, aquella que deseas abrazar de nuevo, la persona por la que tu cuerpo sufre, no es real. Seguro vas a decir, “¡Espera! Yo estaba en una relación muy real, ¿a qué te refieres con que no existe?”

Lo que extrañas es la idea de esa persona, no de quien fue y es en realidad.

Extrañas la versión de la persona que construiste en tu cabeza. Tú generaste esa versión para llenar algo que en ti faltaba. Podría ser la necesidad de resolver tus problemas con otras parejas del pasado. Podría ser una obsesión irreal del “hombre o la mujer perfecta”. Quizá una obsesión con las personas que no están disponibles.

Al principio de tu relación de amor o amistad, esta persona de alguna manera hizo cosas que tú siempre quisiste o esperaste de alguien y de alguna forma dijo las cosas correctas; eso fue lo que te confundió en el camino.

Además de que fue capaz de evitar hacer cosas que otros personas hicieron en tu pasado y que terminaron lastimándote. Y en cuento fuiste testigo de ese “buen comportamiento”, te aferraste a esa persona. Ignoraste todo lo malo y te colgaste de la fantasía romántica que te proporcionó.

Todas esas características positivas fueron agrupadas para crear la imagen de esa persona ideal, que en realidad no es tan bueno o por lo menos no lo hacen la persona ideal. Es esa versión armada que hiciste lo que te duele, lo que te hace sentir mal. Es la versión que en realidad extrañas. La versión que te hace preguntarte si volverás a encontrar una persona igual. No puedes imaginar a otra persona así, con todas esas cualidades únicas.

La creación/idea con la que creíste estar, esa persona a la que extrañas tanto en realidad te trataba muy mal, te hacía llorar, sentirte sol@. Pero no piensas mucho en esos momentos horribles cuando te acuerdas de esa persona, ¿verdad?

Aquello que extrañas no involucra lo negativo. Al contrario, es acerca de lo idílico. Se trata de los pequeños momentos que fueron maravillosos a su lado; puedes cerrar los ojos y regresar a ellos, sentirte increíblemente feliz y luego increíblemente triste.

Cuando debes de tener presente las situaciones más difíciles de tu relación, eliges el lado contrario. La persona que lograste crear, que no existe en verdad, aparece de repente. Está sonriendo, te hace sentir especial, es el ser humano que te hace sentir invencible. “La idea” de esa persona regresa con fuerza y te hace retroceder en tu proceso para olvidar.

Las noches son lo peor, ¿cierto? La ansiedad alcanza su punto más alto. Parece que nada es capaz de tranquilizar tu frustración, tu ira y tu sentimiento de pérdida. Estar sol@ es doloroso, aun en compañía de tus amigos más cercanos.

Y cualquier cosita es suficiente para que quieras aventar algo contra la pared mientras piensas “¿Por qué no puedo dejarlo ir? ¿Por qué no puedo seguir adelante? ¿Por qué le sigo extrañando? ¿Por qué este sentimiento no desaparece?”

No vas a dejar de “extrañarlo/a” hasta que reconozcas que realmente nunca estuvo ahí.

Fue sólo un fantasma.





¿Adicto al amor?

13 02 2014

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¿Tu relación de pareja es sana? Existen diversos factores que pueden convertirla en toda una pesadilla y a ti, en un dependiente de esa persona…

Se acerca el Día del Amor y de la Amistad y eso nos hace ponernos a reflexionar sobre nuestra vida amorosa, ya que el ser humano es un ser social y disfruta y se beneficia de las relaciones de amistad o amorosas con otros.

El estar enamorado de alguien hace que la persona se sienta feliz y que quiera permanecer de esa forma. Sin embargo, hablaremos de cuando ese sentimiento tan agradable llamado amor se vuelve en algo más enfermizo que sano.

Aunque puede sonar algo romántico, la adicción al amor es mucho más que eso, ya que, en realidad, se trata de una fuerte dependencia e, incluso, hasta una obsesión que se puede tener hacia una persona. La persona que padece de esta adicción siente que no puede vivir sin la otra persona, así como el adicto al alcohol no puede vivir sin esta sustancia. Asimismo, dentro de la pareja puede ser un integrante o los dos quienes pueden tener esta adicción.

El hecho de estar alejados de la persona les causa ansiedad y sus pensamientos son, principalmente, acerca de esta otra persona. Sin embargo, también pueden ocurrir casos donde se puede estar cambiando de persona a la cual se es adicta, pero la constante es la misma: no pueden estar solos.

Algunos de los factores que influyen en la adicción al amor es que el hecho de estar solos les produce un malestar muy fuerte y es por eso que buscan desesperadamente estar en pareja con alguien porque les resulta muy amenazante estar consigo mismos.

Otro factor importante es la baja autoestima, ya que alguien que no se quiere lo suficiente y no se valora como debería, es más proclive a necesitar de manera enfermiza el estar con otra persona, ya que eso les genera seguridad. Además, influye el hecho que desde el hogar se les inculque a los hijos que tienen que ser dependientes, por lo que las personas pasan de ser dependientes de sus padres a ser dependientes de su pareja. Si desde casa se les inculca a los hijos lo importante que es ser independiente (tanto emocional como económicamente) es más difícil que al momento de formar una pareja caigan en esa fuerte dependencia o adicción y no puedan o sepan relacionarse de otra forma.

Una de las complicaciones que surge cuando una persona es adicta al amor es que pone tanto interés, tiempo y energía en la otra persona que termina descuidándose a sí mismo. Vive únicamente por y para el otro, con el fin de que el otro esté feliz y, sobre todo, para que el otro o la otra no los deje. Por eso es muy común que al terminar la relación estas personas estén más preocupadas por encontrar a alguien que reemplace el lugar de la ex pareja en lugar de elaborar la separación, ya que el hecho de experimentar soledad les resulta intolerable.

Por último, es importante señalar que las personas que se encuentran en esta situación pueden mejorar su calidad de vida. La terapia psicológica es una excelente opción para mejorar su autoestima y para aprender a relacionarse con las personas de forma más sana y siempre poniendo su bienestar y felicidad como prioridad.





¿Es tu pareja ideal?

28 07 2013

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¿Quedas en las nubes cuando aparece? ¿Te encanta, a pesar de su mal genio, modales y celos? ¿Lo conoces realmente? Es que el amor a primera vista sí existe. Aunque la desazón, el dolor y la soledad también.

No se trata de andar con el freno puesto cuando conoces a alguien y sientes “amor”. Pero sí de entender que el enamoramiento produce endorfinas que pueden enceguecer, perder la razón y no escuchar ni ver más que lo que se desea.

“Con estas sensaciones que no tenemos todo el tiempo hace que nos salgamos un poco de nosotros y dediquemos a lo que nos produce esta sensación, es decir, la persona amada”, explica la psicóloga Marcia Aure. Entonces, pasa lo que sabemos. La vista se nubla y el deseo lo cubre todo. Solo hay ojos para ver lo más encantador de la persona, donde el peligro está en que uno se deje estar y se auto elimine por vivirse las experiencias del nuevo amor.

“Para mantener una relación satisfactoria creo que también es importante tener una visión similar de la vida y caminar juntos hacia el mismo lugar a pesar de ser diferentes y no les guste hacer las mismas cosas. Creo que con respeto y amor se comparten las diferencias”

Para ello, la terapeuta recomienda que una valiosa estrategia es darse mayor tiempo de conocimiento antes de involucrarse más íntimamente.

Los 7 indicadores

Como una guía para enamorarse sin bajar la guardia es la siguiente lista que revela siete aspectos para considerar, a la hora de comenzar un romance y preguntas que ayudarán en ese, a veces, reacio racionamiento.

1.- Atracción: ¿Mariposas en el estómago? El amor es mucho más que eso. De todas maneras, la química es un factor importante en la vida sexual de la pareja que se puede incrementar si se conversa, se mantiene activo y se trabaja constantemente.

2.- Valores: Si bien es muy personal será aconsejable que sea honesto, buena persona y comprometido. Alguien sin valores es como nadar en una piscina sin fondo. No sabrás de donde asirte ni relacionarte. Conoce cómo son sus relaciones laborales, familiares, profesionales y mira bien a sus amigos. Te darán pistas de cómo es.

3.- Compatibilidad: ¿Te es fácil estar con él o ella? ¿Lo disfrutas genuinamente o debes hacer esfuerzos para ‘adecuarte’ y mantener la relación? ¿Puedes ser tú? ¿Tienes aún espacios de libertad para ver a tus amigos?

4.- Sensaciones: ¿Ríes o lloras? ¿Es intenso y te gusta, o te agota tanta intensidad? ¿Te causa más placer que desconcierto? ¿Quieren estar juntos gran parte de día y hacer planes juntos?

5.- Interés y compromiso: ¿Quién cuida de la relación? ¿Te demuestra interés en que el amor vaya creciendo? ¿Te llama? ¿Hace lo que dice? ¿Han hablado de metas en conjunto?

6.- Sueños comunes: ¿Tienen metas similares en la vida? ¿Están en la misma frecuencia y momentos de la vida? El soñar despierto puede ser tremendamente inspirador, pero sino se hace nada en el día a día por alcanzar los sueños, ten por seguro que su flojera le gana.

7.- Tranquilidad y confianza: Es fundamental sentir que estás en paz y que encontraste a alguien con quien puedes compartir diferentes cosas, a quien respetas y que te respeta. E independiente de lo que haya hecho antes, ahora te ha elegido y tú lo has elegido. Trata de estar con alguien con quien te sientas que eres afortunado de estar y que él o ella sienta que es afortunado de estar contigo.





¿Por qué no encuentro pareja?

7 07 2013

Zooey Deschannel & Joseph Gordon Levitt

Se dice que es distinto buscar a desear encontrar. Es que fácilmente se puede buscar pero en forma inconsciente se quiere permanecer soltero. Esa es la gran trampa que muchos hombres y mujeres se tienden a sí mismos, y lo que hacen es buscar en los lugares y con personas que nada tienen que ver con ellas

Aunque también el querer con tantas ansías estar en pareja generaría estados de ansiedad que tienden a “espantar”, según cuenta Andrea Burón Correa, de Árawa, Centro de Terapias Integrales

Pero las razones pareciera que son más profundas. La especialista cree que está relacionado con problemas no resueltos con los padres, con las expectativas, con la repetición de patrones heredados, con la falta de autoestima y confianza en sí mismo.

“Si no hemos aprendido los caminos del amor, si seguimos engañándonos a nosotros mismos, traicionándonos, faltándonos el respeto y dejando que los otros también lo hagan, seguiremos creyendo que no somos merecedores del amor”, agrega. 

Su afirmación se relaciona con un punto importante, la autoestima. “Si mi esencia no es ser ‘cabrona, como lo aconseja uno de los libros, me voy a convertir en algo que no soy, sólo para atraer a un hombre… y puedo hacerlo, pero en cuanto ese hombre que se sintió atraído por una máscara, descubra lo que hay detrás, dejará de sentirse atraído, y esa relación terminará”, dice.

¿Qué hacer?

Por tanto, Andrea Burón, aconseja que el primer gran paso es conocerse a sí mismo, aceptarse, respetarse, ser fiel a sí mismo y amarse, porque argumenta que recién ahí se puede empezar a atraer a las personas correctas a nuestro lado. 

“Es en este camino de autoconocimiento y autorrealización donde empezamos a despojarnos de los miedos que aprendimos desde que éramos pequeños”, afirma. En ese sentido, anima que el camino más fácil es ser uno mismo. Pero para serlo, habrá que sacarse el ego, las caretas, todo lo que se cree que uno es, para que desde ese lugar y con pasión se pueda realizar la misión de vida. Así, todo fluiría y la pareja se presentaría naturalmente. 

“En el amor verdadero no existen los celos, ni el apego ni nada de eso, solo el deseo profundo de una comunión con el otro, el deseo de felicidad para el otro, incluso si eso significa no estar a su lado”, determina. Comenta que el amor necesita una atmósfera de gratitud, de agradecimiento y de no exigencia, de no expectación. Por lo tanto, aconseja que en vez de pensar en cómo recibir amor, hay que empezar a darlo. Si das, recibirás. 

En ese sentido, la terapeuta del Método Rai, Magdalena Villa dice que lo fundamental es querer relacionarse con un otro para disfrutar, pero siendo consciente de quién es la pareja, los dolores que cada uno trae a la relación y jamás relacionarse desde el miedo a la perdida.

Aprender a estar solos

Otro aspecto importante para llamar al amor es aprender a estar solos. Andrea Burón, sostiene que una persona madura es aquella que no necesita nadie a quien apegarse o en quien apoyarse. Es aquella que es feliz con su soledad, que puede sentirse feliz consigo misma. Su soledad no es asilamiento sino un retiro meditativo, una celebración. 

“Cuando somos capaces de estar solos, el buscar pareja no se hace por necesidad, ni por deseo de que ‘alguien me complete y me dé todo lo que mis padres y la vida no me dieron’, entonces, le estamos dando a nuestra futura relación una base realmente sólida, basada en el deseo de compartir nuestro caminar junto a un ser amado y no basada en la necesidad de que el otro llene los vacíos que me ha dejado la vida”, reflexiona. 

Asimismo, para Magdalena Villa la soltería puede ser una tremenda oportunidad para desarrollar la individualidad, para conocerse, reconocerse y amarse.

Entonces, a la hora de preguntarse, ¿por qué no encuentro pareja con quien compartir la vida? la mejor opción será comenzar a mirarse, sanar y cambiar viejos patrones de comportamiento y aceptarse. De seguro, esa alegría que provoca estar en el equilibrio se transmitirá para que él o la adecuada lleguen a la vida o uno se encuentre con ellas.





“¡Me terminaron!” Los 10 próximos pasos a seguir para que tu vida no se acabe

26 02 2013

1. No te culpes, que de nada sirve

No importa lo que te haya dicho, una relación es de a dos y cuando alguien decide renunciar a ella no lo hace pensando solamente en la otra persona, sino también en sí mismo. Recuerda que alguien sano se comunica con respeto y habla sobre el problema para no dejar las cosas confusas y que den pie a algo más; se trata de hablar con responsabilidad, sin culpas, sólo confesiones.

2. No te adelantes a lo que pueda suceder

¡Basta! Deshazte -en la medida de lo posible- de esos pensamientos, que sólo logran sacarte canas y alimentar la incertidumbre que sentiste cuando caíste en cuenta que muy probablemente ya no hay anillo, ya no hay casa, ya no hay perro, ya no hay bebés… o por lo menos no con esta persona. Además, tus amigos están cansados de ese cuento.

Lo cierto es que así como hay parejas que superan grandes crisis, también las hay las que terminan para ya no volver y eso depende más de la alineación de los planetas que de tu voluntad. En el momento indicado sabrás a qué lado irá, no te desesperes.

Recuerda esto: “las historias y escenarios que creamos en nuestras mentes parecen tan reales, que nos hacen tener sentimientos sobre las cosas que no han sucedido aún”, según asegura Andrea Wachter, terapeuta especialista en este tema.

3. No tomes ninguna decisión importante

 No hay nada más peor que tomar una decisión desde la angustia. Olvídate de “¡Voy a renovar mi vida! Primero me cambio de carrera, luego renuncio a mi trabajo y me tomo 6 meses para mochilear en Katmandú” . Oye, no. Conserva tu vida lo más que puedas y vive un gran cambio a la vez: pasitos de bebé ¿ok?

4. Estás para ir a una terapia, no para ser el psicólogo de nadie

Segurito que te quiere escribir, que quiere saber cómo estás, te pregunta por tu vida y te cuenta de la suya ¿Y tú? Como sigues enganchad@, le respondes y tratas de que esta persona se sienta cómoda hablando contigo, tipo para no quedar como un loc@.

¡Asume tu estado! Estás herido y no la quieres ver. Te dijo que era nada más su “amiga” pero tan pronto como terminó contigo empieza a salir con alguien más. Estás en todo tu derecho de sentirte usado, molesto, herido, dolido y esa es la posición que has de tener. Así que si quieres colgar una diana en tu cuarto con una foto de esa persona y lanzarle dardos en la cara, plomo. Pero no te estés tragando el dolor cada vez que te toca responderle un mensajito, que entienda que es mejor que por lo menos durante un tiempo no se hablen y ya.

5. Mosca con los vicios adquiridos

Sí, dejas que tus amigos te sonsaquen y te atrapen antes de desmayarte de la pena en un antrp, pero cuidado con ponerte a destapar botella tras botella a solas en tu casa. El pensamiento de tu ex será como un camión que te pasa por encima, no hay necesidad de hacerse más daño uno mismo.

Cero empezar a fumar como prostituta en prisión, cero beber como Charlie Sheen y cero experimentar con cosas “más fuertes” para distraerte de tu depresión, ¡madura!.

6. No te desaparezcas del mundo

Continúa con tu vida a pesar de la ferviente (y estúpida) esperanza de que tu amorcito va a volver para arreglar eso que “nunca fue” porque ¿y si no vuelve? ¿te vas a quedar esperando en el muelle del San Blas para siempre? Por favor, no. ¡Avanza! Y si regresa, que te encuentre 10 escalones más arriba. Con la dignidad hasta el fin.

7. Tómate tu tiempo

Está bien que necesites un poco de tiempo para asimilar este cambio, aprovéchalo para dedicarte a ti y a estar contento contigo. Eso sí, los amigos en común no eran parte de la relación que terminó, no tienen por que pagar las consecuencias con tu ausencia. La relación era de dos y no debes explicaciones a nadie. Continúa cultivando amistades que valgan la pena.

8. Acepta, acepta

Aunque te parezca difícil porque la rutina cambia de la noche a la mañana, el tiempo no espera y será mejor que busques la manera más fácil de salir adelante; respirando y teniendo una actitud positiva hacia lo nuevo que te espera. Siempre es difícil, pero es más difícil quedarse. Ya terminó, es momento de darle vuelta a la página para que lo nuevo, lo más rico y lo más bello llegue más pronto que tarde.

9. Cero Rogar

Mendigar amor es de las peores cosas que puedes hacer. Esto no te devolverá la felicidad, sólo hará que se prolongue tu estado de ruptura y dolor. Es un “estira y afloja” pero cuando uno de los dos ya tomó el fallo de dejar la relación, no hay vuelta atrás, será mejor que te preocupes solamente por recuperar el amor propio.

10. No te apresures en buscar “otro clavo”

No te decimos que renuncies al amor, al contrario. Sólo no te busques a alguien sólo para superar la pérdida, para no sentirte solo. El error está en que debes estar consciente de que tú mismo te eres suficiente para ser feliz y que en la medida en que te quieras a ti los demás te van a querer. Salir corriendo a enredarte con alguien puede ser incómodo para tu ex y muy insatisfactorio para ti.





Sexo: Los hombres y sus miedos sexuales

7 01 2013

Sex Fear

No solo las mujeres tienen dudas e inquietudes. Ellos también tienen sus vueltas al momento de encarar un encuentro. Las enumeramos y te damos tips para que los puedas acompañar.

En los hombres existen situaciones psicológicas estrechamente unidas a lo sexual.

 Algunas de ellas son:

 1) Miedo a no gustar

Es un problema muy corriente entre los hombres, que se inicia mucho antes de llegar al acto sexual. El deseo de ser reconocido, “gustar” a una mujer, ser deseado por ella, forma parte del contexto interpersonal necesario a los fundamentos de la propia identidad.

2) Miedo a no saber “encarar”

 En el acercamiento a una mujer, un hombre puede tener miedo al rechazo expresado de casi infinitas maneras. Algunos temen parecer tontos o inseguros, otros, las posibles reacciones agresivas de la mujer. La necesidad de tener permanentemente ciertas garantías de éxito puede retardar mucho tiempo el mínimo acercamiento a la pareja potencial.

3) Miedo por lo que sucederá

 Cuando estos hombres llegan al acto sexual, no están relajados, sino preocupados por lo que sucederá. El resultado siempre es una intensa pérdida de la espontaneidad, una carencia de placer y, por lo tanto, un déficit seguro en la calidad de la erección, lo que confirma la premonición del paciente: “¡He fracasado!”.

4) Miedo a no tener la erección

 Muchos hombres temen ser rechazados si no tienen rápidamente una erección. Esto solo es posible –y no en todos los casos- cuando se es joven, entre los 18 y los 25 años aproximadamente. A medida que aumenta la edad, las condiciones del sistema nervioso y vascular son diferentes. Además, aumentan las exigencias en la calidad de los estímulos.

5) Miedo a “ya no rendir”

 Muchos hombres de más de 45 – 50 años desean tener la misma calidad y prontitud de reacción que 20 o 25 años atrás. El sentido común es el menos común de los sentidos para ellos. La exigencia aumenta, comienzan a aparecer temores a fracasar: se sienten “impotentes”, “acabados”, “viejos”, y comienza el círculo vicioso de rechazos – fracasos sucesivos.

6) Miedo a la “primera vez”

 La primera vez con cada mujer puede producir una fuerte inhibición cuya consecuencia puede llegar a ser la debilidad o la inexistencia de la erección. Como en todas las cosas de la vida, para poder consolidar la confianza y la seguridad, son necesarias varias experiencias positivas.

fuente: analitica.com