¿Te rompieron el corazón?

10 02 2013

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El ser humano es imperfecto por naturaleza, y comete errores que no sólo dañan a quien realizó la acción, sino también a quien fue objeto de ella; sin embargo, ¿qué tan sencillo es perdonar y olvidar a quien te rompió el corazón?

Existe una gran diferencia entre perdonar y olvidar, aunque ambos conceptos se encuentran estrechamente relacionados. Las personas, al paso de los años, van almacenando las heridas  como parte de sus recuerdos y, al igual que ellos, se proyectan continuamente en el presente del individuo evitando su crecimiento.

 Para Fred Luskin, psicólogo  y director del Proyecto del Perdón de la Universidad de Stanford,  perdonar no significa aceptar la crueldad ni olvidar que algo doloroso ha sucedido ni tampoco excusar un mal comportamiento; ni  tampoco implica la reconciliación con el ofensor.

 Luskin sugiere que el perdón sirve para descansar y no implica que el ofensor se saldrá con la suya. Significa no sufrir eternamente por esa agresión.

 Es necesario que  aprendas a perdonar y olvidar si deseas continuar con tu vida. Por ello, aquí están algunas claves que te ayudarán a conseguir este objetivo:

 1. Reconoce tus sentimientos. Evadir no te ayudará en nada. Vive y analiza la tristeza y el enojo que sientes.

 2. Todos cometen errores, incluso tú. Nadie esta excepto. Antes de juzgar reflexiona antes sobre las condiciones y lo que llevó a causar el problema y, por consiguiente, la ruptura.

 3. Decide olvidar. Lo difícil no es olvidar, es tomar la decisión de que es el momento de hacerlo. Si no lo haces, jamás podrás dejar atrás tu pasado, por lo tanto, te quitarás la oportunidad de poder disfrutar del presente.

 4. Date un espacio. No temas a la soledad, ésta puede ayudarte a encontrar a la persona más importante de tu vida: tú. Date un espacio para ti. Realiza actividades que te generen placer emocional y físico.

 5. Tiempo. Una relación no dura un minuto ni dos horas, por consiguiente, el dolor no puede desvanecerse de esa forma. Date tiempo y permite que este fluya; no sólo te ayudará a sanar las heridas, sino  que te permitirá ver las cosas desde otro punto.

 Olvidar y perdonar son acciones que te permitirán estar en paz contigo mismo, y te ayudarán a continuar tu camino.





Amigos con el sexo opuesto, ¿es realmente posible? / versión ÉL

21 10 2011

No. En esas dos letras puedo resumir la respuesta a esta interrogante que ojalá no esté atormentándote el alma. Ahora que si quieres adentrarte en mis argumentos, te doy la bienvenida al resto del texto.

Insisto: no pueden ser amigos.

Primer caso: ‘a él le gusta ella’.

En esa situación él está enamorado, o siente al menos una atracción física por ella, pero ella al notarlo, y no corresponderle de igual manera, le pone un ‘de aquí no pasas’ usando la irritante, nada original pero muy usada frase: “yo a ti te veo sólo como amigo”. ¡Ay dolor! Entonces él, en lo que se recupera del golpe, se lava el cerebro con los mejores quitamanchas y blanqueadores, hasta conseguir un autoengaño de buena calidad para decir que sí, sí pueden ser amigos. Pero naaaaaaaaaaaaaaaaaah, él se hace loco solito, en el fondo lo que quiere es estar cerca y tener una oportunidad, conquistarla poco a poco. Bueno, sigámosle la corriente y démosle nuestro voto de confianza a su autoengaño.

¿Qué pasa entonces? Pues que el trato constante, los momentos compartidos, tanta sonrisa, el cabello hermoso de ella, su voz, su aroma, la cercanía… y ¡aquí va él de nuevo!, el hombre siente ese impulso eléctrico que alborota sus hormonas y termina confesando que no puede ser sólo un amigo. Ella fingirá sorpresa, como si no hubiera visto venir esta reacción, y lo mandará de nuevo a las ligas de la amistad, con esa odiosa frase común arriba mencionada. Lo que sigue entonces: a)se distancian en todo sentido; b) él vuelve a usar los quitamanchas en el cerebro y lo intenta de nuevo, para fracasar una y otra vez, hasta que se canse, o c) él desiste porque encontró su verdadera media naranja en otra persona y se convierte en una fruta que consigue lo que quería (que no necesariamente termina siendo lo que más le conviene). En el primer caso jamás existió una amistad.

Caso dos: ‘a él no le gusta ella… al principio’.

El destino hizo que se encontraran, se conocieron y coincidieron en muchas cosas. Él ni por asomo pensó en ella como mujer, sino como una amiga con quien hay mucho en común, es tan divertido estar juntos, pero… pues como que es muy agradable estar con ella. Siempre está allí, se puede comentar de todo, qué grande es la amistad… pero ¡hey!, ahora que la mira bien, no es nada fea, qué linda sonrisa tiene, y la manera como mastica las nueces de castilla es tan tierna, qué bonito pronuncia la palabra “triglicéridos”, es tan simpática. Así que de repente él empieza a tener cierto tipo de sueños en los que naufraga agradablemente, él comienza a engendrar pensamientos del mismo calibre. Sin pensarlo sucede el beso inesperado y agradable, y descubre que existe la magia del enamoramiento. Cupido no andaba muerto, estaba de parranda. Él expresa su declaración de amor, justificándola diciendo, “la paso tan bien contigo, eres tan bonita y pues yo no soy de palo” (mientras en algún rincón del mundo Pinocho llora desconsolado y grita “qué mentira, yo sí tengo sentimientos”). Y después una de tres: a) otra amistad que se va al cementerio de las cosas fallidas (donde también están el Titanic y el Hindenburg) y la relación se vuelve un ejemplo real de la distancia gélida; b) se convierten en una pareja romántica con buenas probabilidades de éxito o, c) se separan diplomáticamente porque ella sólo lo ve como un amigo (¡ayyyy!, de nuevo). En este caso hubo amistad efímera, no lo suficientemente duradera como para que sea recordada en los anales de las amistades inmortales y sinceras. En otras palabras, la amistad se pierde, antes de que se haya convertido en un árbol con fuertes raíces.

Bonus

Como premio a la paciencia de la persona que ha llegado hasta aquí diré que sí, hay un par de casos en los que sí puede haber amistad entre un hombre y una mujer. El primero es cuando él considera a la mujer una especie de cuasimodo sin campanario, fea con ‘F de foco fundido’ (me sé otra relación de la fealdad y la letra “f” que menciona frailes franciscanos franceses y fruncimientos, pero como esto lo puede llegar a leer un menor de edad mejor me censuro con mesura), cuando para él ella es alguien que se puede ganar la vida legalmente espantando niños sin nada más que mostrarse tal como la naturaleza tuvo a mal crearla. Entonces cuando él no siente ni remotamente, ni de manera potencial, un asomo miope de atracción, sí es posible la amistad. Porque entonces las hormonas estarán dormidas, constantemente aletargadas,  sin que exista nada que las despierte. En este caso él sólo ve realmente el corazón de la mujer, y no la mira como mujer. Porque ya quisiera ver a una de esas personas que ponderan a los cuatro vientos que ‘la belleza es interna’ besar, tener una relación sentimental o casarse con alguien cuyo físico les produce honesta repugnancia, aunque la persona considerada fea tenga buen corazón. (Nota: recuérdese por favor que la belleza es tan relativa como el tiempo). El otro caso en que sí puede haber amistad entre un hombre y una mujer, es cuando el individuo con características biológicas masculinas es gay.

Moraleja: las hormonas masculinas no son dignas de confianza en eso de la amistad con las mujeres cuando existe aunque sea un miligramo de atracción.

Por Mauricio




10 razones por las que ellos las prefieren jóvenes

26 07 2011

La espontaneidad, las nuevas experiencias, la diversión y hasta la manipulación, son aspectos que hombres mayores encuentran atractivo de una mujer joven.

Ya mucho hemos hablado del por qué a algunas mujeres les gustan los hombres maduros y el caso contrario: el por qué ellos las prefieren maduras. Pues bien, hoy tocaremos el espinoso asunto: ¿por qué ellos las prefieren jovencitas?

Y digo, será éste un tema espinoso porque sé, de inicio, que habrá muchas voces a favor y en contra. Como siempre lo digo, no estamos en la posición de juzgar, ni es ésta la función del blog, sino solamente de informar, entretener y divertir.

Así que teniendo claro esto, aquí una selección de lo que considero son los 10 puntos más importantes que dan respuesta al ¿por qué ellos las prefieren jovencitas? Señoras maduras o mujeres que cada día compran más cremas anti-edad, hagan de tripas corazón y lean este divertido, jocoso y sano post.  Mejor tomarlo con buen humor… Recuerden, no se lo tomen tan en serio… al final de cuentas, esto es sólo un blog.

1. Son tan jóvenes que se sienten mayores: puede parecer raro y confuso, pero quien ha vivido una experiencia así, lo sabe. Eso ayuda a la relación para que ella se pueda sentir de alguna manera experimentada sin serlo en realidad todavía. Pero al final resulta una mezcla extraña, que encanta a los hombres: es una jovencita que busca aprender y sentirse mayor, lo que logra poco a poco, pero sigue manteniendo actitudes y formas de ser propias de su edad.

2. Son más manipulables: verdad absoluta, aunque se lea y escuche mal. Pero ellos prefieren tener el control de la relación el mayor tiempo posible, y tal vez a ello, se debe que elijen a jovencitas de las cuáles puedan tener bajo su mando. La experiencia cuenta y en una relación mucho más. Si él viene de otras múltiples relaciones anteriores, donde por supuesto ya ha aprendido demasiado, los pondrá en práctica con ella, incluso aunque lo haga sin pensarlo, de manera automática, sin que ella se dé cuenta.

3. Porque el reloj biológico no las presiona: como ocurre con las más mayorcitas, a quienes les gustaría tener un hombre a su lado para casarse y tener hijos lo antes posible. Las jovencitas lo que menos quieren (aunque con su inexperiencia, puede ocurrir todo lo contrario)  es tener hijos o atarse a un solo hombre. Es el momento en que quieren disfrutar la vida y vivirla al máximo.

4. Porque se les puede enseñar: a ellos les encanta hacerse los maestros y sentir que lo saben todo. En materia amorosa y sexual igual y, por ello, buscan mostrar sus dones en estas artes. Les encanta enseñar y tener pupilas dispuestas a aprender…

5. Porque se les puede engañar fácilmente: en el sentido de la manipulación, de convencerlas para realizar ciertas cosas, desde el sentido sexual hasta emocional, de vida, de carrera profesional. Porque, debido a la inexperiencia de las jovencitas, pueden incluso tener otra relación aparte sin que la susodicha se dé por enterada, o por el contrario, si lo sabe, entonces la crisis podría ser menor que con una mujer más experimentada.

6. Saben disfrutar más y mejor cada instante: es una de las cualidades que los hombres mayores aprecian mucho en ellas. No se quejan tanto, viven el día a día y les gusta improvisar. Disfrutan con mucha intensidad cada momento al lado de sus hombres y, lo que para ellos puede ser vejez, ellas lo ven como interés, intelectualidad, experiencia. Eso les encanta a ellos y por supuesto les rejuvenece.

7. Sus dramas son más ligeros: los tienen como todas las mujeres, pero son menores, menos intensos y más triviales. Si ocurren, sin duda será algo que pasará pronto y serán muy fáciles de arreglar. Una crisis o una pelea grave con una mujer madura, puede ser peligrosa y más hiriente.

8. Siempre quieren diversión y conocer cosas nuevas: nunca se cansan y les gusta ir de fiesta todos los días, o al menos se agotan menos que una pareja madura, quien prefiere quedarse en casa o llevar una vida más tranquila. Ello no está mal, pero los hombres que quieren diversión siempre, prefieren también tener como compañera a alguien que los siga…

9. Hacen cosas de manera más espontánea: tienen menos prejuicios y miedos para lanzarse a la búsqueda de nuevas cosas, nuevos territorios, nuevas empresas. Ese espíritu aventurero les encanta a los hombres, sobre todo a aquellos que ya no se sienten capaces de sorprenderse por nuevas cosas, de improvisar o divertirse de manera sencilla.

10. Son inocentes y adoran sentirse protegidas: a veces pueden pasarse de ello, pero eso encanta a los hombres maduros que buscan proteger, cuidar, orientar o aconsejar. Al mismo tiempo, ellas son más ingenuas y gustan de disfrutar más de los momentos, cosa que a ellos les fascina en totalidad.

Sí, suena como la relación perfecta, pero no todo es miel sobre hojuelas. Esa ilusión que hace la combinación entre Lolita y mujer mayor, enamora a los hombres, aunque claro, no todo tiene final…

Por: Nina | 21 de Julio, 2011 | 18:30 http://de10.com.mx/11946.html