Los 10 defectos femeninos que encantan a los hombres

21 06 2011

Ocultar los “defectos” que crees que ahuyentarán a tu galán, puede ser una tarea desgastante, mejor muéstrate más natural, para que esas “imperfecciones” las conviertas en atractivos.

Que seas tímida. La timidez es uno de los defectos femeninos que más les gustan a ellos. Cuando ellas se sonrojan por determinada circunstancia o situación, los hombres se sienten atraídos por esa vulnerabilidad y piensan en ser quienes la protejan.

Manías. Agarrarte el cabello constantemente, hablar demasiado o algún gesto que haces constantemente, son manías que les apresen muy sensuales a ellos.  En muchas ocasiones los hombres sólo se quedan observándolas, porque así pueden contemplar todas esas rarezas que conforman a la mujer que ama.

Curvas. Los hombres siempre hablan entre ellos de los cuerpos femeninos y de las medidas perfectas, pero en realidad a ellos les encanta las mujeres con curvas, como se dice, que tengan de “donde agarrar”; así que no te obsesiones por tener un cuerpo muy delgado, porque ellos las prefieren más llenitas.

Cabello natural. El cabello es un punto muy importante de atracción para el sexo opuesto; sin embargo, en muchas ocasiones las mujeres se hacen de todo con tal de ocultar su verdadero pelo. Si son chinas se alacian, si son lacias se hacen rulos, se lo tiñen y se lo cortan. No te compliques la vida tratando de parecer otra, porque a ellos les encanta el cabello al natural.

Piernas largas. Las piernas delgadas y largas no son un defecto, al contrario son una cualidad. Así que no tengas miedo y muéstralas, pues a los caballeros les encanta ver a una mejer con piernas estilizadas.

Fragancia natural. No es necesario que te eches encima toda la botella de perfume, ni que a cada rato te rocíes para oler bien. A los hombres también les agrada el olor natural de las mujeres, y no les gustan las fragancias fuertes, dulces o demasiado olorosas.

Caderas grandes. Las mujeres siempre se están preocupando por bajar de peso y disminuir el tamaño de sus caderas; sin embargo a los hombres les encanta tener a una mujer con trasero grande, obviamente, que sea proporcional a su cuerpo.

Huequitos en la espalda. Si no te gusta mostrar la parte baja de tu espalda porque tienes un hueco, no te preocupes, a los hombres les encanta, pues se les hace muy sexy; de hecho en muchas ocasiones les gusta juguetear en esta parte de tu cuerpo.

El tono de tu voz. A los hombres se les hace muy sensual una voz ronca. Si cuando te enfermas de la garganta, o la sientes rasposa por haber fumado o gritado, no quieres ver a tu novio porque lo vayas a asustar con tu voz, ya no te ocultes, al contrario búscalo para hablarle al oído, no se podrá resistir a tu encantadora voz.

Pecas. Muchas mujeres abusan del maquillaje con tal de ocultar las pequeñas imperfecciones que tienen en la cara, como las pecas o lunares. Pero lo que no saben, es que a ellos les encanta verte al natural, con rostro lavado y fresco. Definitivo, los hombres no les gustan las mujeres con exceso de maquillaje.

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Efecto Proteo

6 09 2010

No es la primera vez que les hablo de lo determinante que es la belleza de una persona para su éxito social, incluso a niveles aberrantes, como que porcentualmente hay más individuos feos en la cárcel que fuera de ella. La belleza tiene tanto poder porque determina cómo nos tratará la gente, y según cómo nos trate la gente a lo largo de nuestra vida sin duda acabará moldeando en cierto grado cómo somos. Por ejemplo, las personas atractivas o altas y esbeltas atraen a más amigos de media, perciben salarios más elevados por el mismo trabajo y hasta reciben mejores servicios de salud.Bien lo saben incluso los bebés recién nacidos: los que son más monos reciben mejores atenciones de las enfermeras que los más feos, y poco importa que lloren más o menos para llamar la atención.
Nuestra apariencia, también, afecta a cómo nos percibimos a nosotros mismos, y por tanto a cómo actuamos.

Para comprobar en tiempo real los poderosos efectos de la belleza, lo ideal sería realizar experimentos con grupos de personas que son muy feas y, poco después, muy bellas, y ver qué pasa. Eso no puede suceder porque, además de incurrir en un problema ético, no existe la tecnología suficiente para cambiar radicalmente el aspecto de alguien en pocos minutos. Aún.
Pero esta limitación no existe en un mundo virtual. Como Second Life. En este mundo de ceros y unos, cualquier persona puede entrar con su avatar, que adoptará la apariencia que queramos manipulando 150 parámetros que lo cambian todo, desde el color de los ojos hasta el número de pie que gastas.
Gracias a que la belleza puede ser tan cambiante en Second Life que podemos analizar cómo se alteran las interacciones sociales online de una forma totalmente nueva.

En un estudio se asignó a los voluntarios diversos avatares que iban desde corrientes hasta atractivos (y que no guardaban ninguna relación con el aspecto de los voluntarios en el mundo real). Los voluntarios se colocaron los cascos de realidad virtual y manipularon a sus avatares para que entraran en una habitación e interactuaran con otro avatar, controlado por un asistente de investigación que no podía ver los rostros virtuales de los avatares (y que por tanto interactuaba con todos de manera uniforme). Así, los investigadores fueron capaces de manipular astutamente los avatares para que los voluntarios pudieran verse de manera distinta a como los veían otros (en este caso el asistente de investigación). Eso es importante, porque si, por ejemplo, uno tiene un avatar atractivo que recibe un trato preferencial en el mundo virtual, quizá actúe con más confianza.

Los resultaron fueron sorprendentes. Los voluntarios con avatares atractivos mostraban un grado de confianza en sí mismos (manteniendo una distancia interpersonal menor o hablando más de ellos mismos), independientemente de su atractivo en la vida real. Este impacto de la percepción de nuestra apariencia sobre nuestro comportamiento fue bautizado como efecto Proteo, en honor al dios de la mitología griega que podría cambiar de aspecto a voluntad.

Pero el mundo virtual también puede tener implicaciones directas en el mundo real, como descubriremos en la próxima entrega de este artículo.