Consejos para calmar a una mujer enojada

15 04 2012

Cuando una chica está molesta, pareciera que no hay nada que pueda hacer que cambie de humor. Pero si aplicas los siguientes consejos, crearás una atmósfera de armonía y paz.

Uno de los peores escenarios con los que se puede topar cualquier hombre, es tener que lidiar con una mujer enojada, una chica molesta es sumamente difícil de manejar y controlar.

Cuando una mujer atraviesa por un episodio de ira descomunal, el hombre que está a su lado debe guardar la compostura y la calma; deberá sacar a la luz el psicólogo que guarda en su interior y así calmar la furia de esa fémina que está más que molesta por algo que el caballero hizo o porque alguien más ha perturbado su entorno.

1. Mantén la calma. Si ella está enojada, lo peor que pudiera pasar es que tú también te molestes y con ello, lo único que harás es que su molestia aumente y así no lograrán solucionar las cosas. Mantente tranquilo y trata de entablar diálogo con ella sin que te exasperes.

2. Admite tus errores. Si tú eres el responsable de que ella esté así, lo único que te queda por hacer es acercarte, admitir que te equivocaste y ofrecer disculpas. Si lo haces y dejas tu orgullo atrás, verás que tan sólo unos minutos después, las cosas habrán vuelto a su normalidad.

3. Dale tiempo. Cuando las mentes están encendidas y calientes, lo mejor será esperar a hablar para resolver el problema. Date un par de minutos para que ella se relaje y tú pienses exactamente lo que vas a decir, pues cuando uno habla con la cabeza caliente, es muy probable que sólo se empeoren las cosas.

4. Dialoguen. Lo peor que le puede pasar a una mujer en esos momentos, es que el hombre que está ahí, a su lado, no le diga nada, acto que a ella le indica que está siendo ignorada. No te quedes callado, acércate y pregúntale qué le sucede en un tono tranquilo y que le de confianza para que pueda hablarlo contigo de forma calmada; no la ahogues con tus interrogantes.

5. Estar siempre de su lado. Si de verdad quieres que las cosas se arreglen, entonces acepta si ella tiene la razón. Ponerse de su lado en este tipo de situación es lo mejor que puedes hacer para tranquilizar a una mujer sumamente alterada. Eso no quiere decir que siempre debes de ceder a sus peticiones y mucho menos cuando ella esté en una postura o actitud equivocada.

6. No te excuses. Si ella está molesta contigo por algo que hiciste, lo peor que puede pasar es que tú quieras arreglar las cosas justificándote con argumentos poco válidos o recordando cosas del pasado que no vienen al caso.

7. Escúchala. Aunque lleve horas pegando de gritos, si notas alguno de los siguientes signos: suspiros, murmullos y buscar tu mirada, ella te está diciendo a “gritos” que necesita que te acerques y que la escuches. Permite que sea sólo ella la que hable para que se desahogue y ya cuando esté en sus cabales, entonces ahora sí podrás hacerle todas las interrogantes que quieras.

8. Siempre vela a los ojos. Si ella te está contando sus problemas y tú como hombre no la miras a los ojos, lo único que harás es que su enojo se multiplique al mil por ciento, pues creerá que también estás molesto. Así que trata de sostenerle siempre la mirada, esta acción funciona como un tranquilizante.

9. Proponle ir a dar una vuelta. Aunque no lo creas, el salir a caminar a la calle o a un parque hará que la discusión baje bastante de tono. Si ella no acepta la propuesta y al contrario de lo que esperabas, el enojo aumenta, entonces tú pon tierra de por medio, sal a pasear un rato y regresa a casa a solucionar las cosas.

10. No te olvides de los límites. Hay chicas que por cualquier cosa insignificante gustan de armar un drama, un comportamiento que se vuelve frecuente, abusando de la buena voluntad de sus parejas. Si es el caso, háblalo con ella y pide que cambie de actitud. Si no lo hace, lo mejor es que pongas un límite y pienses bien si quieres seguir en esa relación.

Por: Montserrat Arqué 
Tomado de: http://de10.com.mx/13892.html

 

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Consejos para sanar un corazón roto

31 03 2012

Siempre ha sido difícil sanar un corazón roto, pero hoy parece una prueba titánica, sobre todo porque nuestra vida no se termina cuando dejamos de vernos, sino que continúa en las redes sociales. Aunque bloquees a tu ex, algunas fotos de ambos permanecerán en los muros y álbumes de tus amigos en facebook. Y cuando creías que habías superado la pérdida, reaparece por ahí alguna noticia o una foto que te remueve hasta lo más profundo.

Decir que uno anda con el corazón roto no es sólo una frase de sentido figurado. Los científicos han comprobado que el rechazo de la persona amada provoca en nuestro organismo el mismo dolor que las heridas y las enfermedades físicas. Podemos evadirlo por algún tiempo, pero éste reaparecerá apenas tengamos un momento de introspección, porque la herida está abierta y necesita sanar antes de que se “infecte” de ira o se “atrofie” de amargura…

Para curarse hay que empezar por bajar la guardia, dedicarse a sentir para saber dónde hay que poner más cuidado. Al igual que los huesos, hay que dejar que el corazón sane por sí solo, pero hace falta ayudarlo con algunos gestos:

Asume la ruptura. Puedes sucumbir a la tentanción de negar el dolor y evadirlo con excesos (fiestas interminables, jornadas de 14 horas de trabajo, litros y litros de helado o sexo al pormayor), o puedes dejar que tu alma se endurezca tanto que nadie quiera acercarse a ti. Pero un corazón roto es como una bomba de tiempo, tarde o temprano, aunque no quieras, estallará. En el fondo, se requiere más valor para estar triste que para fingir andar alegres; nos rebelamos ante el dolor y lo negamos porque nos han hecho relacionarlo con los “perdedores”, pero no es verdad. El duelo y la tristeza nos dan una sabiduría más importante: saber a quién amamos y reconocer a quien nos ama.

Música para sanar. Haz uno o varios playlist para esos momentos difíciles del día. (No está de más decirlo: evita las canciones que escuchabas con tu ex y las que te deprimen. Se trata de salir, no de cavar más profundo.) Tú sabes qué canciones te ponen de buenas y te conectan con tu fuerza interior. ¿Listo el playlist? Ahora ¡canta sin pudor! El aire, las vibraciones y las endorfinas también liberarán la opresión de tu pecho.

Canaliza los pensamientos negativos.Todos sabemos que lo más sano es reconocer los errores, perdonar y avanzar. Pero la mente tiene una vocecilla castigadora que en los momentos de vulnerabilidad se esmera en juzgar e inmovilizar. La meditación es una excelente forma de silenciarla y ganar terreno para la energía positiva. También puedes optar por salir a caminar o ayudar a alguien más. Pero si la voz insiste y te hace daño, entonces ponle atención, deja fluir esos pensamientos, recurre a la escritura automática, libera tu mente. Duerme, toma distancia y vuelve a lo que escribiste cuando te sientas mejor. Si hace falta seguir drenando tu mente, no te limites.

¿Duelo o depresión? La línea que los separa es muy delgada, por eso es bueno saber distinguirlo. Una forma muy sencilla: cuando estamos tristes, todo nos importa, nuestra sensibilidad se agudiza; en una depresión nada es importante porque la poca energía que tenemos se va en pensamientos de derrota y autoflagelación.

Ponte en paz con tu ex. Aunque suena completamente fuera de lugar y tus tripas te digan que es imposible, es un paso muy poderoso hacia la sanación. No se trata de hablar con tu ex y decirle que lo amas y lo extrañas, pero al mismo tiempo lo odias por un sinfín de motivos. Hacer las paces con tu ex (en tu corazón) es un ritual interior y tiene que ver sólo contigo; te dará la tranquilidad que necesitas para sanar, para liberar el enojo y perdonarse. (Si leíste Comer, rezar y amar sabrás lo poderoso que es “soltar” a tu ex).

Escribe la historia de tu relación. Puedes comenzar de principio a fin, del presente hacia el pasado, dar saltos en el tiempo… Hazlo como prefieras, pero date la oportunidad de externar tu drama interior. Por más extraño que parezca, es una actividad terapéutica muy poderosa pues te permite mirar las tensiones e intenciones que permanecían ocultas a tus ojos por una mera cuestión de perspectiva. Al estar “fuera” de esa historia, verás algunas señales en las que tal vez no habías reparado.

Entrega amor. Uno piensa que va a morirse de tristeza y de vacío, pero no es así. Mira a tu alrededor, tu familia, tus amigos, tu mascota, tus plantas, tus vecinos… el amor no es una persona, es una energía que mueve a la gente. Cada día, cada situación es una oportunidad para dar y recibir amorosamente; pequeños gestos tienen efectos enormes. Reúnete con tus amigas, ofréceles algo que hayas preparado; sal a jugar con tus sobrinos y entrégate a la experiencia de sus risas; ayuda a tu abuela o a tus padres a mejorar su casa. Eso también es amor del bueno que volverá a ti multiplicado.