Descalzos por Paris.

15 10 2018

 

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Nunca se le conoce suficiente, menos demasiado. No suele ser la misma, de cualquier manera. De hecho, lo suyo es ir adelante: da la impresión de que el planeta cambia a partir de ella. Y claro, cambias tú. Para eso la buscas, ¿no? Unos días te acaricia, te cautiva, te hace sentirla tuya; otros, sin previo aviso, te castiga, te ignora, te arrastra por el suelo sin piedad. Nada más fácil que despreciarla desde el fondo de tu alma y huir de sus encantos como de una epidemia. Lo difícil, no obstante, será aguantar las ganas de volver y rendirte a sus pies.

Conocí París un domingo y la encontré algo sucia. Hosca. malencarada. La Torre Eiffel era gris, igual que un fin de fiesta, a pesar de tantas tienditas de souvenir que hacían las delicias de alguien como yo. La mañana siguiente, me basto recorrer un par de cuadras para caer en una hipnosis tan dichosa como inexplicable. Ya fuera que mirase en torno mío o hacía los edificios de techos azules, el universo se movía a un ritmo frenético que en el primer descuido ya me llevaba en vilo. Los sonidos, los olores, la luz, todo avanza deprisa cual si ahí estuviese el motor de este mundo. De París se olvidan muchas cosas, menos el clic de la primera vez. Cuando volví a mi pueblo, ya no me sentía niño.

Verdad es que uno llega con expectativas. Aun y sobre todo antes de conocerla, cada quien tiene su propio París.  Yo pasé mucho tiempo ahí en mis años de universidad. Mis escasos recuerdos, me temo, los he adaptado de los relatos de mis compañeros y de mi amigos de parranda, pero desde entonces pienso en esa ciudad con las mística propia de quien cree en los designios del destino. Es decir, con la fe de los enamorados. ¿ Qué tendría de raro que cada nuevo encuentro fuera un poco el primero, a juzgar por los pálpitos cardíacos?

Volví otra vez, ya con 31 años, en busca de lo oscuro y lo torcido, que en París solía haber a granel. Todos esos lugares que mi morbo alcanzó a ver de lejos, de repente se abrían cual infierno amigable en las banquetas mismas de Montmartre, reservadas entonces a noctámbulos de muy amplio criterio. ¿Y qué decir de los bares del Barrio Latino con sus bohemios desatados, sus tugurios en ruinas, sus sombras fascinantes? ¿Cómo ver allí, banqueta tras banqueta, un persistente reto a la osadía?

Cuesta trabajo creer o imaginar, por más que uno lo sepa y lo comprenda, que aquella monumental inmensidad pueda caber en una pequeña parte de Francia, L’île de France.

La última vez viajé para darle la espalda en punto de las 6 de la mañana, tomaba un vuelo con dirección a Tel Aviv, donde cada septiembre se celebra el año nuevo judío, y no volví a mi regreso, con la desazón de un amante inconsecuente. Pero es que ella es así. Después de tantos años, apenas sé quien es, pero me costa que ella me conoce. ¿Que más podría pedirte, París?

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¿Cuanto dura el amor?

23 05 2011

El enamoramiento dura tan sólo tres meses porque el cuerpo no puede soportar tanta carga de feniletilamina.

Después de esos tres meses la descarga de feniletilamina baja y nuestro príncipe resulta ser un humilde ser humano quizá más corriente que común; pero si nos agrada y compaginamos, la relación continúa con grandes posibilidades de encaminarse al amor. Si es así, el noviazgo termina en matrimonio y la pasión se desata en los próximos cuatro años y fin del cuento. Es decir, el matrimonio, llegado este tiempo, tiene grandes posibilidades de terminar.

Se asegura que la madre naturaleza ha dispuesto que todo ser humano (hombre o mujer) abandone el nido en pos de un nuevo amor cada vez que nos dé esa especie de comezón, porque a la relación en la que estamos le falta chispa, es decir, pasión. Y este sentimiento quizá sea porque nuestro destino no sea la monogamia.
índice de divorcios: la mayoría se dan alrededor de los cuatro años. En algunos casos, la llegada de los hijos puede alargar un poco más la vida de ese matrimonio pero, tarde o temprano, se acaba.

Es cierto, hay parejas que duran toda la vida y aunque las telenovelas se han encargado de idealizar el matrimonio y que la pasión dura para siempre, la realidad es otra. Por eso, cuando una pareja ve que su relación ya no tiene la ebullición de los primeros años, cada quien por su lado: así de fácil.

La pasión no termina, se asienta, pero si la pareja se ha encargado y preocupado por mantener, además de la pasión, el compañerismo, actividades en común, sueños mutuos, aspiraciones compartidas, ¡claro que puede durar “hasta que la muerte los separe”!.

En ellos habrá surgido el arraigo, la seguridad en el compañero, la fidelidad, el saber que uno tiene al otro, la honestidad. Y estos matrimonios no terminan tan fácilmente.

Pero si sólo fue la pasión lo que los llevó a casarse y jamás se preocuparon por alimentar la amistad mutua, muerta la pasión se darán cuenta de que no tienen un proyecto de vida juntos… y fue sólo un placer conocerse.

Es alrededor de los cuatro años cuando los primeros brotes de infidelidad surgen. Es decir, concluimos que fue la madre naturaleza la que asentó la poligamia y la infidelidad, quizá por la misma necesidad que había de poblar el mundo. Si él o la mujer era infértil, la pareja no podía quedarse con ella toda la vida, tenía que salir y buscar con quién hacer hijos. Por eso, tanto el hombre como la mujer, dicen los científicos, son infieles por naturaleza.

Lo que sucede es que al hombre se le permitió esa infidelidad, mientras la mujer tuvo que reprimir su propia naturaleza. Eso debido, como dijimos ya, a que el hombre tenía que estar seguro de su herencia. La mujer sabe que los hijos son suyos, el hombre sólo cuenta con la confianza que tiene a su mujer.

Y así, la mujer fue sometida a la fidelidad y se le dejó en un rincón, a fuerza de golpes, para que criara a los hijos y atendiera al esposo. Y durante siglos fue su cruz, pero hoy, con su liberación, con su propia capacidad para solventar sus gastos y la de sus hijos, la mujer no está dispuesta a soportar nada. O su esposo le llena sus necesidades emotivas, sexuales, económicas y sociales o lo deja, y esto es alrededor de los cuatro años.

Tomado de: http://www.deamorysexo.com.mx/2011/04/%C2%BFcuanto-dura-el-amor/