Técnicas masculinas para alcanzar varios orgasmos

1 05 2012

La gran mayoría de los hombres siempre hemos considerado que llevamos una cierta desventaja con respecto a las mujeres a hora de tener sexo. Esto se debe a que ellas gozan del don del multi orgasmo, prerrogativa que todos los hombres quisiéramos ostentar. Si esto fuera posible, probablemente muchos hombres no saldrían de su casa los fines de semana y se afanarían en largas sesiones sexuales, su autoestima se dispararía por las nubes y, por supuesto, ellas tendrían algo menos de que quejarse. Pero no todo parece estar oleado y sacramentado pues se viene estudiando de cerca esta diferencia entre los orgasmos masculinos y femeninos y todo parece apuntar que el hombre puede llegar a estar tan capacitado como la mujer para alcanzar la panacea del multi orgasmo.

En efecto, parece que todo esta reducido a un replanteamiento de lo que es en verdad el orgasmo en el hombre y, sobre todo, entenderlo como un proceso independiente de la eyaculación y, además, perfectamente divisible de esta. No. No es que sea un juego de palabras, sino que el entendimiento de este concepto, deriva en el descubrimiento de técnicas para poner en práctica lo que se teoriza. Digamos que la eyaculación del hombre es una liberación de energía tan grande que nos deja fuera de combate por varios minutos en los que muy probablemente nos quedemos dormidos, salvo que nuestra pareja sea de estreno. Por lo tanto, el meollo del asunto, pasa por evitar o, mejor dicho, retardar la eyaculación lo más que se pueda o tanto tiempo como queremos disfrutar del acto sexual pero sin dejar de experimentar el orgasmo. Suena complicado, más si aún tenemos arraigado el concepto de orgasmo = eyaculación. Pero echemos una mirada más detallada al asunto.

Para comenzar, los expertos en el tema (sexólogos) también están divididos. Están los que catalogan el orgasmo como el resultado de una serie de sensaciones previas y que encuentran su punto más álgido en la eyaculación y otra gran parte de estos expertos tienen claro que los orgasmos son procesos independientes de la eyaculación. Nosotros debemos enfocarnos en el segundo bloque de pensamiento porque si seguimos a los del primer bloque, estamos perdidos. Las nuevas visiones apuntan a que podemos ser capaces de tener un 100% de control sobre la eyaculación y por tanto, podemos separarla de nuestros orgasmos –noten que ya empecé a hablar en plural-.

Para esto es básico echar mano de una serie de técnicas que van desde el plano físico hasta el plano mental. Vamos primero con el plano físico. Aquí lo que se recomienda primeramente es aprender a controlar la respiración de manera rítmica. Para practicar esto debemos inspirar y expirar de manera perfectamente consciente y retener el oxígeno en la parte superior del movimiento y aguantar unos minutos sin oxígeno en la parte inferior del movimiento. También ayuda en este ejercicio, visualizar el sorbo de aire como si fuera un ascensor que sube y baja por el tórax y detenernos en varios “pisos” antes de repetir el proceso general. Esto nos dará gran control sobre la respiración para posteriormente aplicarlo durante el acto sexual.

Otro buen ejercicio físico son los llamados Ejercicios de Kegel. Estos ejercicios consisten en lograr tener control voluntario sobre el músculo pubocoxígeo, conocido comúnmente como músculo PC. Este músculo es el encargado de expulsar la orina de la vejiga por lo tanto, una manera de ejercitarlo directamente es durante este proceso. El ejercicio básico consiste en interrumpir la orina por un instante antes de reanudar el proceso e ir aumentando gradualmente las pausas que se hagan. Esto podemos hacerlo por las mañanas al ir al baño y en otros momentos del día podemos hacer ejercicios de contracción sin necesidad de acudir al baño. Estos ejercicios de contracción del músculo PC, debemos hacerlo por intervalos de 5 segundos e irlos aumentando progresivamente hasta llegar a una contracción de 10 segundos. Debemos hacer estos ejercicios de manera inter diaria y no hacerlos más de 10 veces por día para evitar una fatiga excesiva d este músculo. Lo que queremos es educarlo, no extenuarlo. Una vez que hayamos dominado ambos ejercicios, es tiempo de combinarlos. Respiraciones acompañadas de contracciones. Por último, dentro de la esfera mental, los ejercicios están orientados hacia la concentración. Aquí cerraremos los ojos y respiraremos lo más lentamente que podamos al tiempo que iremos visualizándonos a nosotros mismos haciendo el acto sexual, de esta forma, llegado el momento, podremos también combinar ambas técnicas y concatenarlas con las técnicas físicas.

Nuestro objetivo final debe ser alcanzado de manera gradual. En cada acto sexual que realicemos debemos aplicar estas técnicas en conjunto hasta lograr acercarnos lo más posible al momento mismo de la eyaculación. No debemos frustrarnos si se nos pasa ”el punto” y eyaculamos, pues el grado de maestría no se alcanza así nomás y aun los que tienen la técnica dominada pueden fallar en alguna ocasión. Aquí el asunto es practicar para alcanzar el mayor grado de control posible sobre la eyaculación y saber distinguir los orgasmos de ésta al ser capaz de sentirlos independientemente de la expulsión del semen. Por supuesto que en algún momento debemos eyacular, pero previamente habremos disfrutado de tres, cuatro o más orgasmos. Recordar en todo momento que el orgasmo mismo del hombre se da segundos antes de la eyaculación y que más bien ésta se encarga de poner fin al orgasmo. Hay algunos que proponen la idea de no eyacular y conservar esa tremenda energía para utilizarla en beneficio de nuestro propio cuerpo en la forma de energía curativa. Pero eso ya pertenece a campos místicos y espirituales de los que nos ocuparemos en otra entrada.


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5 responses

26 09 2012
David

Gracias. Muy interesante

8 07 2013
Roberto Meny

Lo que sucede con el multiorgasmo masculino es un caso particular de lo que ocurre en tantos otros órdenes de la vida: mientras estemos convencidos de que se trata de una utopía, seguirá siendo solo eso.

Hombres y mujeres tenemos idéntica capacidad multiorgásmica. En el varón, la clave está en entender que orgasmo y eyaculación son dos cosas distintas. Hemos vivido toda la vida creyendo que el éxtasis de la relación sexual en el hombre solo se alcanza con la eyaculación, cuando en verdad al clímax lo produce el orgasmo, no el eyacular. Tan es así, tanto desconocemos que tener un orgasmo y eyacular son cosas diferentes, que lo perseguido durante el coito o la masturbación es la expulsión del esperma. Está bien clarito que eyacular supone, salvo casos particulares (polusiones nocturnas, por ejemplo), tener un orgasmo; pero lo que la mayoría de los varones —¡y las mujeres!— desconocen es que se puede llegar al orgasmo sin eyacular. Y aquí está la clave: ese período refractario del que todo el mundo habla, ese impás obligado entre eyaculación y eyaculación, no existe cuando se llega al orgasmo sin eyacular. Ergo, si se prosigue la estimulación luego de un primer orgasmo sin eyaculación, se puede lograr un segundo orgasmo, un tercero, un cuarto… ¡todos los que se quieran!

Es así: el orgasmo sin eyaculación es la puerta de entrada a la multiorgasmia masculina. Eso sí: a ser multiorgásmico SE APRENDE. ¿Cómo? La clave está en dejar de estar pendiente del resultado final, y aprender a «disfrutar del paisaje», si se me permite la metáfora; aprender a sensibilizarse y así poder reconocer todos los diferentes grados de exitación por la que atravesamos los varones, tanto cuando estamos en pareja como cuando disfrutamos de una buena sesión de autoerotismo. (Tenemos que dejar de ser tan hipócritas y reconocer de una buena vez que la masturbación nos acompaña TODA LA VIDA, y no solo en la época adolescente… y que es algo maravilloso. ¡Basta de hipocresía!).

¿Cómo lo logré yo? Alcancé mi primer orgasmo sin eyacular sin querer, con el denominado método ‘stop and go’, una técnica para tratar la eyaculación precoz (sí, pasé de no durar más de tres minutos en la cama a poder tener una docena de orgasmos en una hora inmedia de interminable faena). Una vez que sospeches que estás próximo al famoso punto de no retorno, el punto de inevitabilidad eyaculatoria, parás la estimulación; si estás en la cama con alguien, el/ella deberá ser tu cómplice al principio y dejar de estimularte. Cuando esa sensación de inevitabilidad eyaculatoria desaparezca, podés retomar el estímulo.

Paciencia, mi amigo. Muuuucha paciencia, y en poco tiempo ella te recompensará con tu primer orgasmo sin eyaculación, y te puedo asegurar que habrá un antes y un después en tu vida… ¡Suerte!

28 07 2014
carlos

Si da resultado lo practico y puedo llegar a tener 10 orgasmos

20 08 2015
Placidito

Alguna vez hace años lo llegue a practicar y era muy satisfactorio tener tres o cuatro orgasmos, lo deje , pero ahora hay que volver a practicar y disfrutar…

23 08 2015
Carlos Tecalco

es algo.importante conocer..ya.me.habia pasado pero.no sabia.que era.,ni como lo habia hecho, hoy aprendi gracias

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